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España se queda sola

El desierto geográfico existe y se extiende hasta dibujar un páramo sin habitantes. España vive una crisis demográfica que anuncia el final del mundo rural frente al urbano

  • España se queda sola

Tiempo de lectura 2 min.

22 de agosto de 2018. 23:52h

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M. Calderón.  22/8/2018

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Cualquiera que haya viajado por España en tren, coche o autobús, retendrá en la mirada un interminable páramo que apenas queda perturbado por unas cuantas casas. Se extiende la llanura en silencio y en algunos momentos puede aparecer una persona, poco más, atareada en las labores del campo. Si se transita por algún pueblo de Castilla, Aragón o Extremadura, puede cruzarse de punta a punta sin ni siquiera despertarse los perros. Ese inmenso erial no es producto de la improvisación: después de todo, siempre ha habido un cierto desprecio hacia el mundo rural, su manera de hablar, su triste fisonomía, su tradicionalismo que le emparenta con las mismísimas piedras, o su lealtad a la tierra.

Quien mejor ha relatado ese estado de barbecho perpetuo ha sido Sergio del Molino en «España vacía» (Turner), libro que ha despertado un interés inusitado para temática tan árida y polvorienta, pero que se adentra en un hecho geográfico real: España se está quedando sola. Los últimos datos oficiales de INE, de 2017, ya apuntan a la extensión de ese desierto demográfico en 22 de las 50 provincias españolas. De éstas, hay catorce en las que más del 80% de sus municipios están en riego de extinción. Soria siempre está ahí («Es la tierra de Soria árida y fría», escribió Antonio Machado como si viese sus destino solitario), donde un 94% de sus municipios pueden desaparecer porque nadie los habitará. Es el caso que mejor ejemplifica esta situación: de los 183 pueblos que tiene Soria, sólo once tiene más de mil habitantes.

En parecida situación está Zamora, Burgos, Salamanca, Teruel, Palencia, Guadalajara o Segovia. Lo realmente significativo es que así como estas capitales se están asentado como un polo de atracción por su calidad de vida y modelo de «ciudad con encanto», el medio rural que la rodea está en franco declive. El fenómeno, además, se extiende a lugares hasta hora con una demografía estable, como León, Lérida, Navarra, Castellón, Tarragona y Gerona. Las cifras son demasiado rotundas para no tenerlas en cuenta: de los 8.124 municipios que hay en España, 4.983 están amenazados por ese abandono. En el informe «Población y Despoblación en España 2016» (FEMP) se ofrece la radiografía de cómo se está repartiendo la población: el 61% de los municipios españoles concentra tan sólo el 3,15% de los habitantes.

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