«Gran coalición» sólo para retrasar el reloj una hora

PP, PSOE y C’S son favorables a volver al horario Greenwich. Podemos no se ha reunido aún con la Comisión de Horarios. ¿El objetivo? Tener el horario de Gran Bretaña en 2017.

PP, PSOE y C’S son favorables a volver al horario Greenwich. Podemos no se ha reunido aún con la Comisión de Horarios. ¿El objetivo? Tener el horario de Gran Bretaña en 2017.

Si todos los acuerdos necesarios para formar Gobierno se redujeran a dos, el fin de la jornada laboral a las 18:00 horas –en lugar de las 20:00– y el regreso al huso horario del meridiano de Greenwich, quizás, a estas alturas, ya tendríamos nuevo inquilino en La Moncloa. PP, PSOE y Ciudadanos se muestran de acuerdo en ambos puntos, propuestos por Mariano Rajoy el pasado fin de semana en un mitin en Sevilla. Así lo afirma José Luis Casero, presidente de la Comision para Racionalizacion de Horarios en España (Arhoe), que recientemente se ha reunido con representantes de las tres formaciones, que están «en la línea de recuperar el horario de Greenwich». No en vano, PSOE y Ciudadanos «lo habían concretado en su acuerdo potencial de Gobierno». Así, desde Arhoe se está a la espera de la cuarta formación política en discordia, Podemos, con la que han «intentado» reunirse pero de la que todavía no han obtenido respuesta. «Queremos que Podemos se siente con nosotros», subraya Casero. Los dos grandes partidos ya habían manifestado a la comisión su conformidad con ambas propuestas, encabezadas a mejorar la conciliación de la vida familiar y laboral de los españoles.

La propuesta de Arhoe, y que podría ser puesta en práctica por el futuro Gobierno, es clara. El pasado 27 de marzo, a las 2:00 horas, los españoles adelantamos el reloj a las 3:00, estableciendo así el horario de verano. ¿La solución? En marzo de 2017, cuando llegue el momento de adelantar de nuevo la hora, no hacerlo, de tal modo que nuestro país se quede dentro del huso horario «que le corresponde por su situación geográfica», coincidiendo nuestros relojes con los de Gran Bretaña, Irlanda, Portugal y las Islas Canarias.

¿Podemos acometer este cambio? «Si no realizásemos el cambio horario, acercaríamos nuestra hora oficial a la solar, y eso facilitaría modificar algunos hábitos para mejorar nuestra calidad de vida», explica a LA RAZÓN José María Fernández-Crehuet, profesor doctor de Economía y ADE en la Universidad a Distancia de Madrid (Udima), y autor de la tesis «La conciliación de la vida profesional, familiar y personal: España en el contexto europeo» (Ediciones Pirámide). «Nos podríamos seguir despertando a la misma hora, pero cuando nos levantásemos no tendríamos que esperar tanto tiempo para encontrar el amanecer del día», añade. No en vano, y como coincide Casero, de esta forma «viviríamos conformes a la hora solar que nos corresponde».

Este cambio debería estar acompañado, según Casero, con una modificación de nuestras costumbres. Entre ellas, la de ver la televisión. Y, concretamente, la de los horarios de «prime time» españoles. «No es de recibo que el ‘‘prime time’’ finalice a la 1:15. Abogamos porque finalice a las 23:15 horas. Es algo que hemos trabajado mucho en la Comisión de Igualdad y, el pasado año, todas las fuerzas políticas estaban de acuerdo», dice Casero.

Las horas de «tele» y de salida del trabajo son sólo dos de los eslabones que conforman la cadena de una conciliación en condiciones. En su tesis, Fernández-Crehuet pone de manifiesto las diferencias horarias entre 26 países europeos, conformando un ranking de los que más favorecen y perjudican la conciliación. Tras analizar 27 indicadores –tiempo, familia, salud, trabajo...– y compararlos con los datos de Eurostat, Suecia se sitúa en el primer puesto de una lista que cierra Grecia. España, con muchos puntos en común con el país heleno, se sitúa en el puesto 20. ¿Qué debemos cambiar? «Empezando a trabajar a las 9:00, no sería necesario un parón a media mañana en la jornada laboral para el ‘‘segundo desayuno’’ de las 11:00 que habitualmente realizamos», explica. Además, sería deseable «adelantar un poco el almuerzo a partir de las 13:00» y «dedicar una hora en vez de dos a una comida ligera, que no consiste en un ‘‘sándwich en la mesa de trabajo’’». Nuestros estómagos se ahorrarían así una digestión pesada. El trabajo se debería reanudar a las 14:00 y finalizar a las 18:00, como ha puesto ahora sobre la mesa el Gobierno y «tras una jornada laboral de ocho horas bien aprovechadas». Así, «se ganarían hasta dos horas» que podríamos ocupar para nuestra vida personal y familiar. «Disponer de tiempo para estar con los hijos es clave para su educación y evitar el fracaso escolar», añade el experto. Como apunta Casero, las empresas también se beneficiarían de esta situación. «Las empresas en las que mejor concilian los empleados pueden aumentar su productividad hasta un 19%». Del mismo modo, un 80% de los empresarios cree que «la optimización del tiempo es buena para ellos».

¿Los espejos dónde mirarse? Reino Unido y Alemania. «En Alemania, la mayor parte de la población cuenta con un horario flexible, variable, que suele estar comprendido entre las 8:00 y las 17:00», dice Fernández Crehuet. Eso sí, «nadie se dedica a realizar en la oficina asuntos distintos del trabajo». Es cierto que los españoles somos «más proclives a fomentar las relaciones sociales en el trabajo», lo que no ocurre en países nórdicos. Sin embargo, en ese equilibro entre socializar y trabajar es donde se esconde la clave.