¿Hallaron o no semen en el cadáver de Asunta?

La Guardia Civil asegura que la muestra no se contaminó en el laboratorio, pero el juez cree que se produjo un error

Alfonso y Rosario adoptaron a la menor en 2001
Alfonso y Rosario adoptaron a la menor en 2001

Las manchas de semen en la ropa de Asunta está ensombreciendo la investigación de la Guardia Civil. Es un dato incuestionable que el análisis en los laboratorios de la Benemérita de la camiseta blanca que la pequeña llevaba puesta cuando se encontró su cadáver, dio positivo a esperma. Se averiguó el nombre y apellidos de la persona a la que pertenecía ese fluido biológico (le llamaremos Pepe), y los investigadores se desplazaron desde Galicia para interrogarlo. Averiguaron que Pepe estaba imputado por una agresión sexual ocurrida en el transcurso de una fiesta el 12 de julio de este año. El joven había subido a una habitación con una chica, los dos con intención de mantener relaciones. Según el testimonio de ella, en el último momento se negó, pero a pesar de ello, Pepe la forzó. El joven, por su parte, lo niega todo. Tras pasar a disposición judicial fue enviado a prisión el 14 de julio, pero tras el recurso, quedó en libertad el 13 de agosto, un mes después. El caso no ha sido archivado y sigue su curso judicial. En medio de todas estas pesquisas, el servicio de Criminalística de la Guardia Civil analizó el 5 de septiembre el esperma del imputado. Veinte días después, en los mismos laboratorios, se recibió la camiseta de Asunta.

Con estos datos en la mano, los agentes concluyeron que el día 21 de septiembre, cuando fue asesinada la hija de Rosario y Alfonso, este individuo estaba libre y había que investigarlo. Le preguntaron de todo y según contó ayer su abogada, Paloma Zuluaga, en el especial de Antena 3, «Crimen de Asunta, el Secreto»: «Hemos aportado tiques, grabaciones de cámaras de seguridad y testigos que demuestran que mi cliente estaba en Madrid el día que murió Asunta. Se ha producido una contaminación en algún sitio. Hemos intentado presentar una denuncia pero nadie nos la quiere admitir». El juez que instruye el caso, José Antonio Vázquez Taín, está convencido de que hubo un error en Madrid, pero los laboratorios lo niegan. Dicen que hay protocolos de asepsia y limpieza y que son absolutamente escrupulosos con las muestras que reciben.

Esta situación rocambolesca se complica aún más al leer el acta firmada por la secretaria judicial la madrugada del día 22 de septiembre, durante el levantamiento del cadáver. Una de sus frases dice así: «Se observan manchas de semen en la región cervical y del hombro izquierdo y en la sisa y en región inferior de la sisa». Es decir, que esta fedataria pública afirma en un documento oficial que al pasar la luz forense, los allí presentes observaron, sin género de duda, que había esperma en el cadáver de la pequeña Asunta. ¿Hay entonces dos errores? ¿Uno en los laboratorios de Madrid y otro de la secretaria judicial? Parece inconcebible, pero es lo que sostiene la investigación. En el entorno del juez instructor se explica que al pasar la luz forense sobre la camiseta y dar positivo se dijo que a lo mejor era semen, pero no con rotundidad, como aparece en el acta.

Mientras los investigadores siguen sus pesquisas, la instrucción judicial sigue su curso. Así, Vázquez Taín ha llamado a declarar nuevamente a Rosario Porto y a Alfonso Basterra el próximo jueves, a las 16:00 horas. Durante la comparecencia, los abogados de los padres de Asunta podrán proponer pruebas o pedir las diligencias que las partes estimen oportunas.

El asaltante existió

El juez cree que el extraño asalto de julio que Rosario describió en su denuncia existió. Hay testimonios que así lo corroboran. Como el de la madre de una amiga de Asunta: «En un viaje de vacaciones Asunta nos dijo que dormía y un señor la agarró e intento asfixiarla. Vio que su madre entraba en la habitación para socorrerla con un cuchillo en la mano. El individuo la soltó, se peleó con su madre y acabó escapándose. Me preocupó, así que llamé a Rosario. Le pregunté si lo había denunciado y me dijo que no porque no quería que su hija se pusiese nerviosa. Me explicó que el tipo tenía un conocimiento detallado de la distribución de la casa porque la caja fuerte estaba en la habitación de Asunta».