Mascotas

Jesús Castejón: "Cleo es como tener en casa a una abuela nonagenaria y sabia"

El alma joven que tiene la gata le proporciona ternura, vida y energía al actor

Jesús Castejón, junto a Cloe, su gata de 20 años
Jesús Castejón, junto a Cloe, su gata de 20 años larazon

"¿Qué por qué se llama Cleo mi gata?: Ni idea (risas). Es cosa de la hija de mi mujer, de quien la heredamos. Quizá fuera un personaje de una serie", cuenta el flamante nominado como mejor actor protagonista para los Premios de la Unión de actores y actrices.

«¿Qué por qué se llama Cleo mi gata?: Ni idea (risas). Es cosa de la hija de mi mujer, de quien la heredamos. Quizá fuera un personaje de una serie, ¡se lo tengo que preguntar!», cuenta el flamante nominado como mejor actor protagonista para los Premios de la Unión de actores y actrices. «Tiene 20 años –prosigue–, pero es como una niña que, al tiempo, posee la ternura y la sabiduría de todo mamífero anciano. Cada día se levanta como si fuera el último, y es feliz, nos pide cariño, juega...». Es una gata europea, blanca como la nieve, «con unos ojos grises que cuando te miran fijamente, también sabe cuadrarte. Si observa el vacío, piensas que está contemplando algo que tú no ves, y no me extraña, porque acompañó a mis suegros en su partida. Respiraba sus alientos, les acariciaba, maullaba como si hubiera querido hablarles en un intento de decirles: tranquilos, que aquí estoy yo... ¡Luego dicen que los gatos son huraños! Son de lo más familiar que hay». Llegó a casa del intérprete de «Vis a vis» y «Estoy vivo» gracias, pues, a su hijastra, «tuvo un bebé y debía viajar. Además, Cleo se había criado con más animales: un golden retriever, dos gatos, y verlos dormir juntos era un espectáculo, pero ya no era posible. Empezó a traerlo a casa mi mujer y él decidió quedarse. Nos eligió». Habla con auténtica pasión de su nonagenaria amiga gatuna –si computamos su edad en años humanos–, la misma que duerme en la cama de matrimonio si le da la gana y, cuando no le va bien, se va a su iglú «con su mantita palenciana que con solo verla me entran picores (risas), pero no hay quien se la quite, es muy friolera. De igual forma, también le damos bocaditos de regalo. Aunque coma su pienso, nunca le falta un pequeño premio: un poquito de pechuga de pavo, jamón york...». Jesús, como buen artista, es un hombre profundamente sensitivo y reconoce que no hay mayor felicidad que cuando pasa por delante de Cleo y ella le da con la patita para decirle que está ahí. «Eso sí –resume–, los juguetes no le gustan. Le compré una ratita teledirigida y está en un cajón, prefiere divertirse con las bolitas de papel de aluminio... ¿Sabes?, mi casa está llena de paz gracias a ella. Es como tener una “abuela” sabia, que ha decidido que soy el macho alfa de su nueva manada y me inunda de amor», resume el protagonista de, entre muchos trabajos, «Siete mesas de billar francés», «Brigada central» o «La que se avecina». «Además, estudio dos funciones, una para dirigir y otra para interpretar. Y no creo en el mal fario de adelantar proyectos». Cleo se acurruca y nos despide con un cariñoso «miau».