El mundo da la bienvenida al 2018

Llegó primero por Oceanía y pasará por Asia, Oriente Medio, África, Europa y finalmente América. Kiribati, Samoa, Tonga, Australia y Nueva Zelanda fueron los primeros en saludar el año nuevo

La Bahía de Sídney, donde los australianos ya han celebrado el nuevo año 2018
La Bahía de Sídney, donde los australianos ya han celebrado el nuevo año 2018

Llegó primero por Oceanía y después pasó por Asia, Oriente Medio, África, Europa y finalmente América. Kiribati, Samoa, Tonga, Australia y Nueva Zelanda fueron los primeros en saludar el año nuevo.

Los ciudadanos de las naciones insulares de Kiribati, Samoa y Tonga, situadas en el Pacífico sur, fueron los primeros del planeta en saludar al 2018. Estos archipiélagos, cuya población combinada supera los 300.000 habitantes, escucharon las doce campanadas a las 10.00 GMT y entraron así en el 1 de enero.

Una hora después, fue Nueva Zelanda quien celebró el comienzo de 2018, mientras que en su vecina Australia centenares de personas se acercaron al puerto de Sídney para contemplar el gigantesco espectáculo de fuegos artificiales que tuvo lugar a las 13 GMT.

Alrededor de unas 30.000 personas asistieron al espectáculo de láser y fuegos artificiales en Sky Tower, un edificio de 328 metros de altura y una de las construcciones más emblemáticas de Auckland, ciudad situada en el norte de Nueva Zelanda, según Radio New Zealand.

El Año Nuevo entró en la mayor parte del territorio australiano a las 13.00 GMT. El actor australiano Hugh Jackman ha colaborado en el diseño del espectáculo pirotécnico que alumbró la Nochevieja en la Bahía de Sídney, donde las autoridades pronosticaron la asistencia de 1,6 millones de personas.

Celebración en otras partes del mundo

También ha llegado el Año Nuevo a Japón, donde muchos de sus ciudadanos celebran la llegada del Año del Perro de la manera tradicional de orar por la paz y la buena fortuna en los santuarios sintoístas del vecindario y comiendo alimentos de Año Nuevo como fideos, camarones y frijoles negros dulces.

En Corea del Sur ya celebran también el 2018. Después de pasar un año agotador que vio a una presidencia derrocada por un escándalo de corrupción y un misil de Corea del Norte disparado nuclearmente después del misil, los surcoreanos ingresan al nuevo año con la necesidad de una feliz distracción. En este sentido, los próximos Juegos Olímpicos de invierno de Pyeongchang se erigen en el horizonte.

Por otro lado, en Filipinas cerca de 250.000 habitantes asistieron a la procesión del Nazareno Negro en Manila antes de la Nochevieja, que suelen celebrar con gran cantidad de petardos, tracas y cohetes.

Aunque los budistas birmanos, camboyanos, laosianos, tailandeses y vietnamitas celebran su Año Nuevo en fechas distintas, también acogen a las celebraciones de la Nochevieja del calendario gregoriano.

Centenares de miles de personas celebraron hoy la llegada de 2018 en la emblemática plaza de Times Square y presenciaron el descenso de la famosa bola de cristal en los segundos previos al término del año.

La bola, de más de 5 toneladas compuesta de 2.688 triángulos de cristal, bajó iluminada con sus luces ecológicas de color rojo, azul, verde y blanco, creando así un impresionante caleidoscopio.

El público congregado en la plaza, ataviado con coloridas bufandas rojas, gorros y globos con cintas doradas, cantó y aplaudió la llegada del nuevo año en la Gran Manzana entre una lluvia de más de 1.300 kilos de confeti y fuegos artificiales.

La celebración contó con centenares de miles de personas. Las autoridades habían calculado una concurrencia de hasta dos millones, pero las bajas temperaturas, -12 grados Celsius en la medianoche, restó concurrencia a la fiesta.

Se trató de la celebración más fría que vive Times Square desde 1907, cuando el termómetro estuvo a la misma hora a -17 grados Celsius.

Las actuaciones de artistas como Mariah Carey, Andy Grammer y Nick Jonas amenizaron la espera a los asistentes, la mayoría de los cuales estuvieron de pie durante más de 6 horas con gélidas temperaturas y sin poder moverse de su sitio.

Varios cantantes latinos participaron en las festividades, entre ellos la cubana Camila Cabello, el venezolano Chyno Miranda o la estadounidense de origen dominicano Leslie Grace.

El cantante estadounidense Andy Grammer fue el encargado de interpretar, poco antes de medianoche, el famoso himno de paz "Imagine"de John Lennon, actuación que precedió al descenso de la bola.

Este año la invitada especial fue Tarana Burke, fundadora del movimiento #MeToo contra el acoso sexual, quien, junto al alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, activó el botón Waterford Crystal que hizo descender la esfera justo un minuto antes de la medianoche.

Se trata de un gesto simbólico, ya que el botón en sí mismo sólo inicia la cuenta atrás en el reloj, mientras que el descenso de la bola desde una altura de 40 metros se activa desde una sala de control de forma sincronizada.

Desde 1996, todos los alcaldes de la ciudad han tenido el privilegio de pulsar el botón junto a celebridades y personajes públicos que son elegidos por su aportación o importancia dentro de una comunidad determinada.

Entre los invitados en años anteriores figuran Bill y Hillary Clinton, Muhammad Ali, Lady Gaga y The Rockettes.

Como marca la tradición, tampoco faltó el "beso de medianoche"que se dieron las parejas justo después de las doce, un ritual de amor que, según los supersticiosos, evita 365 días de soledad.

Las celebraciones estuvieron acompañadas de estrictas medidas de seguridad, con registros en todos los puntos de entrada y fuerzas especiales antiterroristas desplegadas en las calles colindantes.

A raíz de los recientes atentados se incrementó la seguridad y se desplegaron camiones llenos de arena y vallas de cemento alrededor de la plaza, y se inspeccionó como de costumbre a los asistentes, que tienen prohibido llevar mochilas, bolsos grandes, paraguas o bebidas alcohólicas.

También se instalaron detectores de metales, hubo perros entrenados para detectar explosivos y policías con armas largas.

La multitudinaria fiesta de fin de año en Times Square es mundialmente conocida y, pese al frío, muchas personas alrededor del mundo viajan a Nueva York expresamente para presenciar el evento.

Los festejos en esa plaza se celebran desde hace 112 años, mientras que el descenso de la esfera, que se ha convertido en todo un icono, se lleva realizando desde 1907.

El diseño y los cortes de algunos de los cristales de la esfera representan los atributos de determinación, coraje y el espíritu necesario para triunfar sobre la adversidad.

Los dueños del periódico The New York Times comenzaron en 1904 a festejar la entrada del año en la azotea de su edificio, situado en esa misma plaza, primero con fuegos artificiales y a partir de 1907 con una bola iluminada.

Trump, en Florida

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jugó hoy al golf y almorzó con el gobernador de Florida, Rick Scott, en el club Mar-a-Lago, en Palm Beach, donde esta noche despedirá el 2017, casi su primer año completo de mandato, en una exclusiva fiesta.

El presidente invitó a Scott a un almuerzo en su club de cara al océano Atlántico, en el que ambos abordaron "los esfuerzos en curso de recuperación de huracanes, la necesidad de mejorar la envejecida infraestructura de la nación y otros asuntos importantes para la gente de Florida", de acuerdo a la Casa Blanca.

"El presidente Trump habló sobre la reforma fiscal que promulgó antes de las vacaciones de Navidad y el crecimiento económico que ya está desatando en todo el país", agrega el comunicado de la Casa Blanca.

La nota da cuenta de que Trump puso de relieve "la importancia del liderazgo del gobernador Scott en Florida"y que ambos esperan "trabajar juntos"el próximo año, en el que se celebrarán elecciones para el Congreso de EEUU y se presume que Scott aspire a un escaño en Washington.

Como todos los días desde que el pasado 22 de diciembre llegó a Mar-a-Lago, en el sur de Florida y conocida como la "Casa Blanca de invierno", Trump inició su jornada de hoy dirigiéndose a un club de golf de su propiedad, donde jugó unos hoyos y posteriormente almorzó con Scott.

Sobre la tarde regresó a su inmensa propiedad frente al Atlántico, en la que hoy se ultimaban preparativos de cara a la fiesta exclusiva que esta noche se celebrará ahí y a la que se esperan no menos de 600 personas.

Desde hace varios años Trump tiene por costumbre recibir el nuevo año en este club, el mismo que desde que resultó elegido presidente el pasado año ha duplicado su cuota de inscripción, según el Washington Post hasta 200.000 dólares.

Las frecuentes visitas de Trump a Mar-a-Lago desde su elección han dado lugar a críticas por razones éticas, pues Mar-a-Lago no solo alberga la residencia de Trump sino un club para socios cuyas cuotas han aumentado desde que su dueño es presidente y existe la posibilidad de coincidir con él en sus instalaciones.

En ese sentido, las entradas para la gala han experimentado incrementos similares este año. Si el año pasado, cuando ya fue era presidente electo, los precios fueron de 575 dólares para los invitados y 525 para los socios, este año el coste ascendió a 750 dólares para invitados y 600 dólares para socios, tal como reveló el diario digital Politico.

El medio Palm Beach Post publicó una foto estos últimos días en la que se ve un helicóptero de la organización Trump posado sobre el helipuerto que este año se construyó en Mar-a-Lago, aunque informa que portavoces de la Casa Blanca han señalado que el aparato no ha tenido un "uso oficial"ni se procederá con ningún reembolso a organización privada.

Holanda comienza el año con un chapuzón refrescante en el mar del Norte

Hasta 10.000 personas de diferentes nacionalidades se bañaron hoy, contra el viento y el frío, en la playa holandesa de Scheveningen, en La Haya, como parte de las inmersiones tradicionales en la gélida agua del mar del Norte, que se celebra cada 1 de enero para empezar el año.

"Es verdad que el agua estaba helada, pero una vez que estás dentro, se lleva mejor. El ambiente es muy agradable. Dicen que así no pasas frío el resto del año, a ver si es verdad", dijo a Efe Teresa Sanz, ingeniera catalana que está pasando las fiestas en La Haya y que participó en el baño de comienzo de 2018.

La inmersión se lleva a cabo en la playa de Scheveningen desde 1965, aunque no es el único lugar para darse este chapuzón: hay otros 139 puntos en diferentes playas de los Países Bajos donde más de 40.000 personas participaron en esta refrescante carrera.

También hay otras opciones para nudistas, como en Zeeland, Vrouwenpolder, Zandvoort y Galderse Meren (Breda), donde los participantes corrieron y se sumergieron totalmente desnudos en el agua.

La carrera hacia al interior del agua comenzó en todo el país a las 12.00 hora local (11.00 GMT), con especial atención en la playa de La Haya, cerca del muelle de Scheveningen, el lugar más popular y frecuentado para cumplir con esta tradición.

Después de registrarse mediante pago de 3 euros, los participantes recibieron un gorro de lana de color naranja y una sopa de guisantes en edición especial con motivo de la inmersión, elaborada por la marca Unox, compañía que organiza este evento cada año.

Lucía, de 19 años y que prefiere mantener su apellido en el anonimato, consideró que este año el agua "estaba más caliente"que el anterior, cuando también participó junto a su grupo de amigos españoles y holandeses en este evento típico.

Con un fuerte viento y una temperatura de 8 grados centígrados en La Haya, el nuevo año comenzó hoy más suave que el 2017, cuando la gente se bañó a 0 grados, con una sensación de 4 bajo cero, según la agencia meteorológica de los Países Bajos.

La temperatura del agua ha estado este año entre 5 y 8 grados, por lo que tampoco ha habido ningún susto tras el baño y la mayoría de los participantes se dirigieron a tomarse un vino o un chocolate caliente frente al escenario de música que la organización ha levantado en la playa.

De hecho, la última noche del año fue oficialmente el 31 de diciembre más cálido desde que comenzaron los registros en 1907, con hasta 15 grados en algunas ciudades del sur del país, según Weeronline, la web de meteorología holandesa.

La primera inmersión de Año Nuevo en Holanda fue en Zandvoort, el 1 de enero de 1960, y desde entonces se celebra fiel y puntualmente cada año, excepto en 2007, cuando tuvo que ser cancelada por las autoridades debido al frío extremo y el fuerte oleaje en el mar.

Del total de 3 euros que cuesta la participación, al menos 1 euro está destinado a un grupo benéfico y este año será donado a bancos de alimentos, según los organizadores.

La asociación de brigadas de rescate pidió este año a los participantes que usasen ropa muy gruesa, a pesar de los pronósticos, y que tomasen bebidas calientes inmediatamente después de salir del agua para evitar hipotermias.

El resto del primer día del año, y como recuerdan los medios holandeses, la tradición exige comer con la familia entre las 14.00 y las 16.00 hora local, brindar con los amigos por la tarde en las principales plazas de las ciudades y prepararse para volver a la rutina laboral mañana martes.

A diferencia de por ejemplo España, donde todavía queda por celebrarse el 6 de enero el día de los Reyes Magos, en Holanda la normalidad vuelve el 2 de enero y las fiestas terminan con el primer día del año.

Efe