La acusación cree que «hay indicios poderosos y suficientes» para afirmar que Alfonso Basterra estuvo en Teo

Imagen del circuito cerrado de televisión del juicio por la muerte violenta de Asunta Basterra que llega, tras las pruebas periciales y la documental, a la exposición en sala de las conclusiones de la acusación, la asociación Clara Campoamor, en la que intervienen los abogados Ricardo Pérez y Rocío Beceiro
Imagen del circuito cerrado de televisión del juicio por la muerte violenta de Asunta Basterra que llega, tras las pruebas periciales y la documental, a la exposición en sala de las conclusiones de la acusación, la asociación Clara Campoamor, en la que intervienen los abogados Ricardo Pérez y Rocío Beceiro

La acusación popular en el caso por la muerte de Asunta Basterra, que lleva la Asociación Clara Campoamor, ha asegurado que "hay indicios poderosos y más que suficientes para afirmar que Alfonso -Basterra- estuvo en Teo", en la vivienda de Montouto, en el momento de la muerte de Asunta.

Para esta parte, Alfonso Basterra salió de su casa esa tarde "evitando las cámaras"y llegó a la vivienda de Teo, donde colaboró con Rosario Porto en el asesinato de la niña. Entre otras cuestiones, la acusación popular ha recordado que, aunque en la vivienda se encontró una sola mascarilla marca 3M, en el vehículo de Porto había dos envoltorios y que apareció ADN de Basterra en la braga de la víctima, lo que en su opinión indica que "manipuló el cadáver".

Aunque la letrada Rocío Beceiro ha admitido que "desconoce cuál de los dos la asfixió", ha reiterado que considera que Basterra estuvo allí y que "no sólo es autor el que pone la mano y asfixia, sino también quien realiza los actos necesarios para esa persona pueda poner esa mano y asfixiar".

Con posterioridad, ha contado la acusación, Rosario se deshizo en soledad del cadáver en la pista forestal de Teo en su vehículo mientras Alfonso "volvió a Santiago a preparar su coartada".

La acusación popular se ha ratificado en que la muerte de la niña se produjo dentro de un plan "conjunto"de los padres, ya que a Rosario Porto "le estorbaba"para su "nueva vida"y Alfonso Basterra, "sin oficio ni beneficio", necesitaba "algo muy poderoso que lo vinculara"a su exmujer en el futuro por motivos económicos.

Durante el trámite de conclusiones, la letrada de la acusación Rocío Beceiro ha asegurado que la propia Asunta "dejó pistas sobre quién la mató"a través de testimonios sobre agresiones y sedaciones en los meses antes de su muerte. "Percibía que ese grave peligro que corría lo estaba corriendo dentro de hogar y que procedía de las personas más próximas a ella", ha sentenciado.

Beceiro ha recordado que fue Alfonso Basterra el que compró en todas las ocasiones grandes cantidades de Orfidal y que la suministración a la niña se produjo con "pleno conocimiento de ambos". Asimismo, ha vinculado las distintas compras con episodios de sedación de la niña o con ausencias a sus clases.

La defensa también ha puesto en duda el episodio de agresión que supuestamente sufrió Asunta en su domicilio el 5 de julio de 2013, cuando un desconocido entró en casa y la intentó ahogar y que los padres decidieron no denunciar.

Entre otras cuestiones, Rocío Beceiro ha apuntado la circunstancia de que "un hombre cualquiera, vestido de negro y con guantes, de todas las casa de Santiago, se encuentre la única que tiene las llaves puestas por fuera".

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