La condición de los díscolos: volver a la norma del 85

Los diputados provida insisten en que no han querido negociar con ellos

La Razón
La RazónLa Razón

Eran muchos más de los que finalmente no votaron la reforma «light» de la ley del aborto, pero los tres diputados que siguieron «su conciencia» insistían ayer en los pasillos del Congreso de los Diputados en que la iniciativa que presentó el Partido Popular «no defiende la vida», de acuerdo con Lourdes Méndez que, junto a José Eugenio Azpiroz y Javier Puente, no votó la reforma.

Lo que más duele a los parlamentarios provida –a los tres miembros del Congreso se suman cinco del Senado– es que «no ha habido ninguna intención por parte del partido de negociar», aseguran a este diario. Lo cierto es que si se hubiera avanzado un punto más, habría votado el grupo entero unido. «No exigimos una reforma como la de Gallardón, que nos gustaba, pero sí haber cambiado un mínimo. Si hubieran planteado volver a la norma del 85 y apoyarla con un plan de familia, estaríamos a favor», afirman las mismas fuentes.

Consideran que no se ha hecho el esfuerzo suficiente para alcanzar un acuerdo y que se les ha impuesto como única reforma la modificación del artículo que permite abortar sin consentimiento paterno a las menores de 16 años. Méndez insistía en su rechazo de la propuesta popular porque «no cumple nuestro programa electoral, no defiende la vida y no creemos que sea el momento de hacerlo» y añade que «lo único que hace esta reforma es cambiar la titularidad del derecho del aborto de las niñas a los padres, lo que se valida es la ‘‘ley Aído’’. Es una validez política». Los tres diputados coinciden en que «habría que traer una reforma algo más sustancial que la que se trae hoy».

José Eugenio Azpiroz, diputado por Guipúzcoa, fue otro de los cinco diputados que no votaron la reforma, el cual horas antes del Pleno estuvo ingresado en el hospital por una subida de azúcar: «Me han diagnosticado diabetes, pero esta tarde tenía que estar aquí», afirmó el diputado antes de la votación. Y es que para Azpiroz, como para el resto de diputados que decidieron no pulsar ningún botón, «mientras permanezca el artículo por el que se permite interrumpir el embarazo libremente durante las primeras 14 semanas, se está dando un derecho».

El siguiente paso tras la aprobación en el Pleno, a pesar de las reticencias de cinco diputados, es el trámite de enmiendas en el que los diputados provida tampoco confían: «Si se hubiera querido hacer algo para reformar la ley de 2010 de verdad, habrían contado con nosotros, pero no ha sido así», afirman estos parlamentarios que, aunque por el momento no planean abandonar el partido porque «siempre se pueden hacer más cosas desde dentro que si te quedas fuera», no descartan no ir en las listas de las próximas elecciones generales si no se defiende el derecho a la vida, como, según ellos, marcaron en su programa electoral.