La figura de María Zambrano, filósofa, ensayista e impulsora del compromiso cívico

Tal día como hoy, hace 28 años, fallecía la ensayista española, ganadora del premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en 1981, del Cervantes, en 1988

María Zambrano

"Prefiero una libertad peligrosa a una servidumbre tranquila". Pensadora, ensayista y filósofa española, tal día como hoy, hace 28 años, fallecía María Zambrano, una de las mujeres mas influyentes del pensamiento contemporáneo español del siglo XX, a pesar de no obtener el reconocimiento que merecía en nuestro país hasta el último cuarto de siglo. A pesar de ello, fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en 1981, y el premio Cervantes, en 1988, los dos premios literarios más importantes.

María Zambrano, discípula de José Ortega y Gasset y de Xavier Zubiri, centró su filosofía en resolver los problemas cotidianos de la vida, en base a unos principios morales y éticos y formas de conducta, siendo el ser humano como su propio problema fundamental, estableciendo un dialogo entre el ser y el entorno que le rodea. En toda su obra destaca su compromiso cívico y el pensamiento poético. Para Zambrano, existían dos actitudes: la filosofía, proveniente del caos y del vacío, es pregunta, en cambio, la poesía, proveniente de la calma y dirigida a poner orden al caos, es respuesta. De ahí surge el concepto de razón-poética, influenciado por el propio Ortega y Gasset, el método adecuado para conseguir la creación de la persona. "Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría".

Nacida en Málaga en 1904, pasó gran parte de su vida fuera de España hasta que volvió en 1983, para instalarse en Madrid hasta el día de su muerte. Colaboró con la República pero, tras el estallido de la Guerra Civil, tuvo que exiliarse, lo que llevó a estar en muchos países como México y Puerto Rico, donde trabajó en universidades de ambos países, en Cuba y, también, en Francia y en Italia, lo que produjo que entrara en contacto con muchos intelectuales de la época como Octavio Paz, Albert Camus o Rafael Alberti. También se relacionó con algunos miembros de la Generación del 27, como Miguel Hernández o Luis Cernuda. El hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo y Filosofía y poesía, son algunas de sus obras más importantes. Los sueños de María Zambrano, un artículo de José Luis López Aranguren, publicado en 1966, impulsó su reconocimiento en nuestro país. "¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?".