La importancia de implantar test de resistencia para frenar el VIH

Un estudio de IrsiCaixa define las condiciones necesarias para aplicar tratamientos de segunda línea o alternativos contra el genoma del Sida

Roger Paredes, investigador y médico especializado en VIH
Roger Paredes, investigador y médico especializado en VIH

Un estudio de IrsiCaixa define las condiciones necesarias para aplicar tratamientos de segunda línea o alternativos contra el genoma del Sida.

Hoy, los pacientes infectados por VIH no se curan pero pueden convivir con la enfermedad con medicación de por vida. En los países con recursos económicos, las pautas de tratamiento se ajustan a las características de la infección y del paciente. En los países pobres, las pautas de tratamiento están más simplificadas, todas las personas infectadas toman la misma medicación. Además, se establece el tipo de tratamiento a seguir sin tener en cuenta las resistencias o mutaciones en el genoma del VIH.

Esta ausencia de los test de resistencias previas, junto con el escaso monitoreo posterior a la respuesta del tratamiento, está asociado a la emergencia de virus resistentes a los fármacos, ya que proporcionar un tratamiento en el que el virus se ha vuelto resistente, no solo fracasará sino que, además, se desarrollará más resistencia. Dicha resistencia se podrá transmitir a nuevas personas. Y es que los individuos que se infectan por VIH por primera vez, lo hacen con un virus que es sensible a todos los fármacos, sin embargo, los virus resistentes se pueden transmitir de persona a persona, por lo que algunos individuos se infectan de inicio con un virus que ya es resistente. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay países en los que más de un 10% de las nuevas infecciones son causadas por virus resistentes y, si continúa esta tendencia, la previsión es que entre el 2016 y el 2020 las resistencias del VIH podrían ser la causa de 105.000 nuevas infecciones y de 135.000 muertes por sida solo en el África Subsahariana, con costes adicionales de 650 millones de dólares en fármacos. En los países subdesarrollados, las partes simplificadas de tratamiento que se administran, incluyen un tratamiento de primera línea, que es igual para todos y, para aquellos pacientes en los que éste fracasa, se lleva a cabo un tratamiento de segunda línea. Por ello, solo deben recibir tratamientos de segunda línea aquellos pacientes en los que se sabe que el tratamiento de primera línea no funcionará.

La revista «The Lancet HIV» publica un estudio liderado por el Instituto del Sida IrsiCaixa y el Departamento de Salud de la Generalitat que indica que «el punto de corte óptimo de sensibilidad de detección de virus resistentes se encuentra por encima del 5%», señala el doctor Roger Paredes, investigador principal del grupo de Genómica Microbiana de IrsiCaixa y médico de la Unidad de VIH del Hospital Germans Trias i Pujol.

Gracias a los resultados de este estudio, «se puede entender mejor cómo se deben utilizar los test de resistencia a escala mundial para prevenir mejor el fracaso de los tratamientos y evitar el desarrollo de resistencia a los fármacos», señala Paredes.