La jueza del “caso Julen” acusa de homicidio al dueño de la finca

Cierra la instrucción del caso apuntando como responsable a David Serrano por ni siquiera “advertir” de la existencia del boquete

Un guardia civil señala el orificio, de apenas 30 centímetros de ancho, del pozo de más de 100 metros de profundidad por el que cayó Julen
Un guardia civil señala el orificio, de apenas 30 centímetros de ancho, del pozo de más de 100 metros de profundidad por el que cayó Julen

Cierra la instrucción del caso apuntando como responsable a David Serrano por ni siquiera “advertir” de la existencia del boquete.

El dueño de la finca de Totalán (Málaga) donde el pequeño Julen Roselló cayó a un pozo el pasado 13 de enero, David Serrano, será procesado por un delito de imprudencia grave. Así lo considera la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, que ha investigado los hechos que ahora serán juzgados. La jueza da por concluida la instrucción del caso tras analizar todas las pruebas, entre otras, el resultado de la autopsia del niño, y escuchar la declaración de las partes implicadas, según avanza “Diario Sur”. Recordemos que la responsabilidad del fatal suceso de debatía entre el pocero que hizo la prospección (que aseguró que había tapado el agujero) y el dueño de la finca y primo de los padres del fallecido, quien habría llevado a cabo esas obras de forma ilegal. Sin embargo, para la jueza, resulta clave el hecho de que David Serrano no advirtiera (a sus primos) de que en el lugar donde iban a pasar una jornada de ocio, había ordenado excavar un agujero para sacar agua (también de forma fraudulenta).

Juicio oral

Él aseguró que había tapado o “señalizado” el boquete pero la realidad es que en algún momento alguien debió mover los ladrillos de hormigón para que el pequeño pudiera colarse por allí. A la espera de que se pronuncien acusaciones, defensas y Fiscalía, y se dictamine la apertura de juicio oral o el sobreseimiento de la causa (poco probable) la magistrada recuerda en su escrito que Serrano adquirió la finca en octubre de 2018 y que contrató al pocero Antonio Sánchez para obtener agua en el lugar donde planeaba construir una casa de fin de semana. Los días 17 y 18 de diciembre se realizó una primera prospección y una segunda, en teoría, de 110 metros de profundidad. Al no encontrar agua, se sacó el tubo empleado para la ejecución y se colocó una piedra encima. Si bien no era el “sellado” oficial que determina la normativa, el pocero aseguró que se trataba de una piedra muy pesada que tampoco fue encontrada en el lugar durante la inspección ocular previa a las labores de rescate del menor de dos años. Tras esa intervención del pocero, Serrano continuó con las obras y el 5 de enero abrió una zanja en forma de “L” para hacer un muro de contención. Al final de esa fosa, con una pequeña pendiente final, se encontraba ese minúsculo agujero pro el que, sin embargo, cabía un niño. Aunque Serrano aseguró dejarlo tapado con una piedra, a los días regresó para realizar unas mediciones y lo dejó al descubierto.. El día 13 fue cuando acudió con unos familiares (su mujer y su hija y sus primos Victoria García y José Roselló) a hacer una paella y ocurrió el trágico accidente por el que la jueza considera que sí podrían dirimirse responsabilidades penales. Cree que no se puede acreditar que Serrano tapara el boquete ni que alertara a los padres de Julen de la existencia del mismo, según se desprendió de sus declaraciones.

Un rescate de 687.749 euros

El rescate del menor está considerado como el mayor de la historia de España, tuvo un coste de 687.749 euros y mantuvo en vilo a la sociedad española hasta la madrugada del 26 de enero. A las 3.26 horas los mineros asturianos que picaron los últimos metros de la dura roca del Cerro de Totalán, encontraron el cuerpo del pequeño.