Tantas asesinadas como en el primer trimestre de 2015

Personal de la funeraria y agentes de la Ertzaintza trasladan el cuerpo sin vida de la mujer fallecida en Bilbao al caer por una ventana.
Personal de la funeraria y agentes de la Ertzaintza trasladan el cuerpo sin vida de la mujer fallecida en Bilbao al caer por una ventana.

La Policía investiga un posible caso de violencia de género en Bilbao. Si se confirma, elevaría a ocho las víctimas en lo que llevamos de año.

El comienzo de año no ha podido ser más trágico en materia de violencia de género. A las víctimas del viernes en Valencia y del sábado en Palma de Mallorca, podría sumarse otra, que ayer falleció en Bilbao tras precipitarse desde una ventana de su vivienda. Una de las hipótesis que sigue la Ertzaintza es el de la violencia de género, aunque a última hora de ayer, sin descartar esta explicación, apuntaba a un drama familiar o personal. Eso sí, se descarta casi por completo que terceras personas estuvieran implicadas.

El suceso, según informa Efe, se produjo en torno al medio día de ayer en el barrio bilbaíno de Txurdinaga, momento en el que la policía vasca recibió el aviso de que una mujer se encontraba tendida en la calle, muerta, tras precipitarse desde una ventana de su vivienda. Una vez llegó la Ertzaintza, accedió a la vivienda de la mujer, donde se encontraba su pareja, un hombre de 55 años, con un cuchido clavado en el abdomen, que fue traladado al Hospital de Basurto, donde fue intervenido quirújicamente. Su situación médica es grave, pero estable.

Si finalmente se confirma este caso y otro del 13 de enero en Tarragona como violencia de género, el número de víctimas a manos de su parejas o ex parejas se elevaría a ocho, una de las cifras más altas de un mes de enero en la última década, igual que en 2011 y 2012, y sólo superada por las nueve de 2006. Si comparamos las cifras de este primer mes de 2016, que todavía no ha concluido, con las del año precedente, observamos que las muertas por violencia machista casi se han triplicado: tres por ocho. Teniendo en cuenta esta diferencia, en los 24 días que han trancurrido desde que empezó el año ya han muerto casi tantas mujeres como en los tres primeros meses de 2015. Entonces, a 31 de marzo, habían sido asesinadas un total de nueve.

Por otra parte, en las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, que se recogen desde 2003, se puede comprobar que los años con meses de enero con mayor número de asesinadas no son luego los más trágicos. De hecho, uno de los años con uno de los meses de enero más negros, 2012, luego resultó ser el año con menor número de fallecidas de la serie histórica.

En todo caso, son muchos los meses que superan estos primeros días de 2016. Así, el mes más trágico desde que se recogen datos fue diciembre de 2008, con 11 víctimas. Le siguen junio de 2007, julio de 2010 y junio de 2012, con diez, y luego seis meses con nueve: noviembre de 2003, enero de 2006, marzo de 2006, agosto de 2006, febrero de 2007 y nayo de 2009.

¿Podríamos estar ante un «efecto imitación»? Una reciente tesis elaborada por Isabel Marzábal ahondaba en la idea: la aparición de informaciones sobre un crimen de violencia machista puede aumentar hasta 24 veces la probabilidad de que se cometa otro. «Es un factor que no da pie al homicidio, pero sí puede reforzar la idea que tenía el agresor», explica Miguel Lorente, ex delegado del Gobierno para la Violencia de Género, que durante su etapa llegó a la conclusión de que se produce una concentración de casos los tres días posteriores a un homicidio. «Estos hombres ya habían decidido matar, pero dudan, dilatan la decisión... Y cuando encuentran elementos a favor, les refuerzan a seguir adelante». ¿Cuáles serían esos elementos? «Hay que ponerse en la mente del criminal. Cuando ven sacar el cuerpo con un sudario rumbo al instituto de medicina legal, se dicen: “Así tengo que ver a mi mujer”». En su opinión, esta concentración de casos «no es explicable por el azar; hay un elemento común: el conocimiento de los casos a través de los medios. En la conducta humana, lo extraño es no dejarase influir por elementos que refuercen esas ideas».

Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, señala que, independientemente de esta tesis, que no ha podido leer, «no he visto ningún trabajo científico que realmente le dé fundamento al “efecto imitación”. Falta entrar en la motivación del asesino; muchos trabajos se basan en cuestiones probabilísticas». Soleto cree que los delitos de violencia de género «han permanecido ocultos» durante mucho tiempo. «Que se conozcan ahora uno por uno los casos formó parte de la estrategia en la lucha conta la violencia de género. Ya sabemos lo que supone no informar. Sería desandar el camino». De ahí que abogue por diferenciar entre «la cantidad y la calidad de la información». Por ejemplo, alejar estos crímenes del «suceso morboso» y abordar sus «consecuencias globales».