«Me dijeron que mi bebé era una bomba de relojería, pero no quise abortar»»

El bebé «es una bomba de relojería» le dijo su médico a S.B., una madre embarazada de 20 semanas. Según este facultativo, del Hospital La Fe de Valencia, le habían detectado un supuesto problema cromosómico grave y «me aseguraron que era muy probable que mi bebé tuviera problemas incompatibles con la vida». No le daban otra opción que la de abortar, «a pesar de que las ecografías que me hacían salían bien y se veía como el bebé se desarrollaba de forma normal». Pidió una segunda opinión, a la que, «de acuerdo con la ley, tienes derecho» y se la negaron. «Pedí hablar con la genetista y ni me recibió», pero S. B. sabía que su hija estaba bien, no quería interrumpir su embarazo y se tuvo que ir a Barcelona, al Hospital Vall d'Hebron. «Allí me dijeron que estaba sana, mientras que en el hospital de Valencia seguían diciendo que no era viable». Siguió adelante con el embarazo, eso sí, acudiendo a consulta psicológica «por el sufrimiento que nos habían hecho pasar tanto a mi marido como a mí». Éste es el principal motivo por el que esta madre se decidió a llamar a Abogados Cristianos y plantearles la opción de querrellarse contra la Agencia Valenciana de Salud. «Existen muchas mujeres en mi misma situación y me gustaría que esta querella sirviera de ejemplo para ellas y que no las obliguen a abortar». Dentro de su demanda se incluyen todos los documentos que apoyan su testimonio y, como dice su letrada, Polonia Castellanos, «le insistían en que podía abortar en cualquier momento por el problema cromosómico que tenía. Le decían que le clavaban una inyección en el corazón y solucionado». La letrada asegura que el caso de S. B. no es único pero que la mayoría de mujeres no quieren llevar sus casos a la Justicia: «Su caso se repite y muchas optan por interrumpir el embarazo que les causa, en muchos casos, el síndrome postaborto, un problema mucho más dramático», insiste Castellanos. A pesar de que al final el desenlace ha sido feliz y que la pequeña de S.B. es una niña sana, «ya no me atrevo a ir a por el tercero, aunque siempre había querido tener familia numerosa».