«Me dijeron que sería una carga»

Siguió adelante con el embarazo y María nació sana. Los médicos presionaron a Lourdes para abortar ante los resultados de una prueba que era errónea

María y Clara se abrazan ante la atenta mirada de sus padres, Lourdes y Alfonso
María y Clara se abrazan ante la atenta mirada de sus padres, Lourdes y Alfonso

«Con mucha paz». Así vivieron Lourdes y Alfonso los resultados del «triple screening», una prueba que se realiza las primeras semanas de gestación para detectar cromosopatías. Los datos hablaban de una probabilidad alta de que el bebé que esperaban naciera con una alteración cromosómica, con lo que esto implicaba: podría sufrir síndrome de Down o trisomía 18. «Me quedé en "shock"porque no te esperas algo así. Mi marido y yo nos fuimos a la capilla del hospital y fue él quien me dio entonces una gran lección». Y es que las palabras de Alfonso no pudieron ser más alentadoras: «Me siento afortunado porque Dios nos confía a nosotros a este hijo, porque sabe que lo vamos a saber cuidar».

A pesar de estar convencidos de continuar con el embarazo, los médicos no se lo pusieron fácil. En cada una de las consultas de la semana 15 a la 32, los presionaron para que abortaran. «"Pero ¿has seguido adelante?", me llegaron a decir. Además, me comentaban que iba a ser un trasto para la familia y una carga para su hermana, Clara», explica Lourdes, que tenía algo claro cada vez que se le insinuaba interrumpir el embarazo: «A mí no me van a sacar al niño». De hecho, recuerda el encuentro con una doctora a la que le tuvo que explicar cómo para ella este hijo «era un regalo de Dios. Me resultaba difícil asimilar su postura, sobre todo, cuando en la puerta de al lado había muchas mujeres que acudían a la consulta para intentar quedarse embarazada. Nosotros nos sentíamos afortunados sólo por el mero hecho de volver a ser padres».

Cansados de esta situación, decidieron cambiar de centro hospitalario y con alguna que otra incertidumbre –entre ellas, el sexo del bebé–, el embarazo llegó a término. Y nació María, que hoy tiene siete meses y, ni de lejos su hermana Clara, que cumplirá tres años en febrero, la ve como un estorbo.

Además, María vino al mundo sin una sola alteración cromosómica. «En aquella prueba se equivocaron en un dato. Respeto que tuvieran un error, pero no puedo entender los comentarios que me hicieron tanto daño», confiesa Lourdes tras una maratoniana jornada de trabajo. Ni las dificultades de lo cotidiano ni las complicaciones generadas durante el embarazo de María les han hecho tirar la toalla: «Clara ya nos está pidiendo otro hermanito. Y nosotros también queremos aumentar nuestra familia. Se llamará Inés o Pablo».

EN FAMILIA PARA UNA GRAN FIESTA

El domingo, Lourdes y Alfonso acudirán con María y Clara a la plaza de Colón para participar en la gran Fiesta de las Familias, junto con otros matrimonios de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en Móstoles.