El mapa «exacto» de las corrientes marinas

Los satélites permiten “programar” las rutas marítimas para aprovechar al máximo las corrientes marinas, gracias a una radiografía sin precedentes

Una de las imágenes obtenidas por la red de satélites
Una de las imágenes obtenidas por la red de satélites

Las corrientes oceánicas son el mapa silencioso que guía a los barcos por todo el planeta, los hace más rápidos y, de paso, reduce de forma considerable las emisiones de dióxido de carbono. Conocerlas con exactitud es, por tanto, clave para las compañías y también para el medio ambiente.

La solución a todos los problemas ha llegado desde el cielo. Y, en concreto, desde la cada vez más moderna red de satélites. Gracias a la combinación de la información aportada por muchos de ellos, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado elaborar un mapa exacto de las corrientes marinas durante los últimos 24 años y preparar un “mapa” de por dónde deben discurrir los barcos para ser menos contaminantes.

Hasta ahora, según explica la ESA en un comunicado, las compañías navieras realizan previsiones de las corrientes hasta una profundidad de 15 metros para calcular las rutas más favorables para sus naves y evitar aquellas que podrían provocarles problemas. Pero el problema es que estas previsiones no siempre son precisas.

Sin embargo, al combinar mediciones como la altura de la superficie marina, la temperatura, los vientos y la gravedad, realizadas por satélite, con otras efectuadas in situ, se puede obtener una visión única de la circulación en la superficie oceánica. Eso es lo que permite el proyecto Globcurrent de la ESA, que ha fusionado las distintas mediciones para generar una imagen de las corrientes marítimas diarias durante los últimos 24 años.

Gracias a ello, las navieras pueden usar esta información para comprender las características generales de la circulación superficial en determinadas regiones, y obtener un producto de datos en tiempo casi real que permitiría elegir la previsión más fiable para un momento y lugar determinados.

“En la actualidad, Globcurrent puede ayudar a evaluar qué previsiones son las más fiables para un área local determinada. Así, las navieras pueden elegir una ruta en particular aprovechando las corrientes más favorables”, explica Fabrice Collard, de Ocean Data Laboratory, integrante del proyecto.

“Según nuestra experiencia en la ruta Europa-Asia, el uso de previsiones oceánicas permite reducir los costes un 0,4%. No obstante, Globcurrent podría hacer que el ahorro de combustible llegase al 1,2%”, añade Patrice Bara, otro de los expertos que ha participado en la investigación.