Mil euros de multa por duplicar la tasa de alcohol

«Si bebes no conduzcas», decía el lema machacón de la DGT que pronunciaba Stevie Wonder. Y más vale hacerlo así después de los cambios que se introdujeron ayer en el Congreso. Conducir bajo los efectos del alcohol no supondrá una sanción de 1.000 euros automáticamente sea cual sea la tasa, tal y como estaba previsto en un primer momento en el proyecto de ley de tráfico y seguridad vial. Ayer, el Grupo Popular aceptó in extremis una enmienda de CiU que permitirá que las sanciones por beber sean graduales. Las multas por dar positivo en los test de alcoholemia seguirán siendo de 500 euros (en la franja 0,5gr/l en sangre y 1 gr/l), salvo en los casos en los que se duplique la tasa permitida (1 gr/l), cuando el conductor sea reincidente (que haya sido multado por consumo de alcohol en el último año) o cuando se niegue a realizar la prueba de alcoholemia.

La modificación se produjo ayer en la comisión de Interior después de que el diputado de CiU, Jordi Jané, se quejara del «afán recaudatorio de la DGT al intentar imponer mil euros de multa de forma indiscriminada a cualquier exceso de alcohol», teniendo en cuenta la situación económica en la que nos encontramos y el hecho de que la sanción es más elevada que el salario mínimo interprofesional.

Mientras, la multa a los conductores que den positivo en los test de drogas se mantiene en mil euros, aunque no se descarta que este sea otro aspecto que se aborde en el Senado ahora que la norma ha pasado a tramitarse en la Cámara Alta. No obstante, la portavoz popular, Concha Bravo, ayer se jactó de que la nueva legistación de tráfico «constata el compromiso del Gobierno con la idea de tolerancia cero en materia de drogas» y aseguró que las medidas aprobadas «suponen una victoria para la seguridad vial y un hito más en ese camino trazado por los gobiernos y por la sociedad civil para terminar con la lacra que supone la siniestralidad vial».

El cambio introducido ayer causó reacciones de todo tipo. La asociación Dvuelta vio en esta reforma «una oportunidad perdida para atacar de frente el problema del alcohol al volante y de la aparente firmeza de la tolerancia cero con la bebida y la conducción (que consistiría en prohibir directamente dar ningún tipo de nivel alcohólico) en un permitimos que el conductor beba porque así podemos sacarle el dinero».

Test al peatón

La Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA) insistió en que «nunca se debe conducir tras haber consumido sustancias que alteren nuestra capacidad de ponernos al volante. Nos hubiera gustado que se estableciese la tasa cero para el alcohol, sin importar si hablamos de conductores noveles o experimentados, pero esperamos que este incremento de la sanción contribuya a reducir el número de víctimas mortales y heridos por este motivo».

También celebró el hecho de que los peatones que hayan cometido una infracción deban someterse a controles de alcohol y drogas porque «muchas veces nos encontramos con accidentes en los que el peatón ha sido el principal infractor y un peatón bajo los efectos del alcohol puede poner en riesgo su vida y la de los demás».

Para el presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), Mario Arnaldo, la reforma aprobada ayer en el Congreso «es decepcionante» porque el problema del alcohol «no se va a resolver con multas» y alertó de que España ya es el país de la Unión Europea con las sanciones más altas» comparado con situaciones que registran algunos países, como Bélgica o Francia, donde algunos positivos en alcoholemia sólo suponen 150 euros, frente a la sanción española de 500 a 1.000 euros.

Tomás Santa Cecilia, director de seguridad vial del RACE se mostró favorable a la «sanción proporcional en función del riesgo para que no paguen justos por pecadores». Según los datos de los que dispone la Dirección General de Tráfico, en España el consumo de alcohol y drogas al volante se encuentra entre las principales causas de accidente.

Cerca de 100.000 automovilistas dan al año positivo en los controles que los agentes de tráfico realizan periódicamente. De hecho, los resultados de positivos en conductores que han fallecido ha aumentado en más de siete puntos entre 2008 y 2012.

Según la memoria anual del Instituto Nacional de Toxicología, el 47 por ciento de los conductores fallecidos y analizados por este organismo tenían presencia en sangre de alcohol, drogas o psicofármacos.