Nacho Abad: «Hay crímenes que ni soñamos que se hayan cometido

El periodista y criminólogo acaba de publicar su primera novela, «La verdad está equivocada», con la que pretende hacer pensar al lector.

Es un apasionado de los temas de investigación. Cuenta con más de quince años a sus espaldas dando cobertura a los crímenes más sonados de nuestro país. Tras todo este tiempo trabajando en la crónica negra ha decidido sumergirse en la ficción y ha escrito su primera novela: «La verdad está equivocada» (Ediciones B). Durante la pasada Navidad, el libro se convirtió en un éxito de ventas. A lo largo de sus 624 páginas, el periodista de sucesos de «Espejo público» y LA RAZÓN pretende entretener a sus lectores y «hacerles pensar».

–¿Cómo surge la idea de escribir su primera novela?

– Me apetecía explorar otros géneros y con toda la experiencia que había recogido en el mundo del crimen me di cuenta de que había cosas que quería contar y al mismo tiempo evidenciar, porque también es un poco «libro denuncia».

–¿Es lector habitual de novela negra?

–Soy lector de novela negra desde muy pequeño. Desde Sherlock Holmes hasta Don Winslow, pasando por autores españoles como Domingo Villar. Me gustan las novelas sobre crímenes, lo que pasa es que casi siempre me he encontrado con libros que plantean un hecho delictivo, una investigación, una resolución policial y me apetecía que mi libro no fuese sólo un pasatiempo, sino más de denuncia. Quería introducir que hasta que no hay un juicio y se dicta una sentencia no se resuelve el caso.

–¿Cuál es el crimen literario al que más se ha enganchado?

–Me gustó muchísimo leer «Estudio en escarlata» de Conan Doyle, fue uno de los primeros libros que leí. También me encantó «El poder del perro» de Winslow, que fue un golpetazo en la cabeza enorme.

–¿Han sido la Justicia y la Policía españolas sus musas?

–Lo que realmente me ha inspirado a escribir esta novela ha sido mi intención de hacer una defensa del Estado de Derecho. Cuando uno quiere reflexionar sobre la Justicia debe pensar sobre uno mismo y pensar lo que le gustaría que le pasase o no. La ley debe ser igual para todos. En la novela quería hacer meditar sobre el hecho de presentar al protagonista como un individuo malo para ver hasta qué punto el lector está de acuerdo o no con la actuación judicial y policial que se va describiendo.

–¿Por qué decidió que los protagonistas fuesen famosos ?

–Los protagonistas de la trama realmente son la Policía y el sistema judicial. La subtrama colateral la protagonizan los medios de comunicación y su cobertura sobre el suceso. Son famosos Valentín y Guadalupe porque si no construía dos personajes conocidos mediáticamente no podía reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación entrelazado con la Policía y la Justicia. No había que perder el tiempo justificando que el caso era una gran noticia, ya lo era de por sí.

–¿Quién cree que propicia más a menudo la resolución de los crímenes de nuestro país?

–A veces los medios de comunicación provocan que la Policía o la Justicia se interesen por un caso. Diría que entre todos llevan a cabo la resolución de los casos. Aunque tendría un papel más relevante la Justicia.

–¿Cuál ha sido el gran caso de su carrera?

–Me he preocupado por muchísimos en los 20 años que llevo en la profesión. Ahora estamos con el de Isabel Carrasco, pero en el camino hemos pasado por Sergio Morate, José Bretón, Marta del Castillo, Asunta... Te podría hacer una lista enorme de casos más grandes y más pequeños, pero no hay un gran caso.

–Entonces, ¿hay grandes sucesos y pequeños sucesos?

–Sí. Hay casos de mayor y menor repercusión social. Si te fijas, en la mayoría de los que he enumerado anteriormente había un menor implicado. Hay casos que no sabes muy bien por qué, pero tienen más trascendencia social.

–¿Determinada por los medios de comunicación?

–Si analizamos la situación actual, se entremezclan con mucha frecuencia los medios de comunicación, la Policía y la Justicia. Yo he querido reflexionar en el libro sobre cómo cohabitan estos tres elementos.

–¿Existe el crimen perfecto?

–Sí. Existe el crimen perfecto. Yo creo que hay crímenes que ni siquiera soñamos que se hayan cometido y, sin embargo, han pasado.

–Y, ¿la acusación perfecta?

–También existe. Si se construye bien puede existir una acusación perfecta contra la que un inocente no puede luchar.

–¿Cree que la prensa ha influido en el fallo «incorrecto» de ciertas sentencias?

–En Estados Unidos hay un montón de casos de inocentes que han entrado en prisión. El paradigma en nuestro país fue la acusación a Dolores Vázquez en el caso Wanninkhof. El libro tiene una cosa y es que narra un juicio. A través del proceso pretendía que se viese cómo una misma prueba pueden usarla la defensa y la acusación. El planteamiento es: éstas son las pruebas, por un lado, tengo la interpretación de la Fiscalía y la de la defensa, y con esta información en sus manos, el lector será el que hace de jurado leyendo las pruebas y pensando si Valentín es culpable o no.

–La gran pregunta de fondo de la novela: ¿somos de verdad inocentes hasta que se demuestre lo contrario?

–De eso trata el libro. Pretendo con él hacer reflexionar sobre esta pregunta. Tengo mi propia opinión, pero prefiero que los lectores vayan navegando en los sentimientos de la novela y los hechos que se exponen hasta llegar a la resolución y que se piense un poco en qué equilibrios nos manejamos y hasta dónde se puede llegar o se llega, si hay buenos y malos... Hay que pensar sobre ello con el libro durante lo que yo considero que es una trama trepidante.