Objetivo prioritario: aumentar la donación de córneas en España

Tras el éxito del Plan de Médula, la ONT trabaja en uno nuevo para responder al incremento de demanda de este preciado tejido ocular.

En el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona se hacen cada año 200 trasplantes de córnea. «Es una de las operaciones que más hacemos y, aunque hay un margen de espera, si tuviéramos más podríamos agilizar las intervenciones porque cada vez se demanda más», afirma Óscar Gris, oftalmólogo del Departamento de Córnea y Cirugía Refractiva del IMO. La Organización Nacional de Transplantes (ONT) conoce esta realidad y, por ello, Rafael Matesanz, director de la entidad, anunció ayer durante la XII Reunión de Coordinadores de Trasplantes que concluye hoy en Zaragoza que «las comunidades ya están trabajando en un plan para impulsar el trasplante de córnea, porque en los últimos años se está llevando a cabo un incremento en la demanda». Este aumento se entiende, entre otras cosas, por el envejecimiento de la población española, y en nuestro país la esperanza de vida es alta, explicó el nefrólogo. Por ello, «en los próximos meses nos vamos a centrar en impulsar este tipo de donación». Es más, en el mes de junio se reunirá el consejo interterritorial de la ONT para poner en común las iniciativas que sean necesarias para impulsar este tipo de trasplante y su donación. «Nos faltan córneas y queremos potenciarlo».

En principio, la donación, de acuerdo con Matesanz, es sencilla, ya que el único requisito es que el donante no padezca ninguna enfermedad transmisible y tampoco cáncer, y se pueden utilizar córneas de personas de edad avanzada, al contrario de lo que ocurre con la donación de médula. De acuerdo con los últimos datos que maneja la ONT –aún no tienen cerrados los de 2014–, en 2013 hubo 2.861 donantes, de los que se obtuvieron 5.162 córneas y se realizaron 4.465 trasplantes, una cifra superior a la del año anterior, de acuerdo con la organización.

El experto del IMO insiste en que «la mayoría de nuestros pacientes superan los 60 años, aunque también tenemos algún caso de personas jóvenes». Las causas más frecuentes que llevan al trasplante de este tejido son cicatrices oculares, edemas que aparecen tras cirugías como cataratas o desprendimientos de retina y, aunque no son tan habituales, también como consecuencia de enfermedades genéticas. «Existen diferentes grados –apunta Gris–, pero suelen producir distrofias o deforman la córnea». Es más, «aunque algunas aparecen nada más nacer, otras se van desarrollando con los años y aparecen a edades más avanzadas». Y, aunque exista un problema en la córnea, no siempre se llega al trasplante porque «se tiene que valorar la limitación visual del paciente. No es lo mismo una persona que necesita una buena visión, como un conductor, que una persona de edad avanzada».

Uno de los avances de este tipo de intervenciones es que «se pueden hacer con anestesia local», sostiene el oftalmólogo. Y existen varios tipos, dependiendo del grado del problema. «Si está toda la córnea afectada, se trasplanta una entera», pero cada vez hacen más intervenciones por capas, lo que se conoce técnicamente como queraloplastia lameral. Es decir, «sólo trasplantamos las capas afectadas lo que ayuda a que exista un menor rechazo». Es en este punto en el que también está trabajando la ONT, para que «desde los bancos de tejidos se pueda optimizar el rendimiento de esa córnea» y una misma córnea se pueda distribuir entre varios pacientes, pero esto aún no es una realidad, también «con ciertos huesos». Y es que, al contrario de los órganos que necesitan ser trasplantados en horas, «los tejidos se pueden extraer durante mucho más tiempo» y pueden aguantar días, e, incluso, semanas.

Y es que el rechazo en este tipo de intervención «es más bajo», explica Gris, porque «la córnea no tiene vasos sanguíneos, es transparente», y el paciente no necesita tomar inmunosupresores que debilitan sus defensas, sino que «sólo con que se pongan unas gotas durante unos meses o un año es suficiente». A no ser que el paciente se haya trasplantado previamente ese mismo tejido o tenga alguna infección que «puede producir más riesgos».

El drama del trasplante pediátrico

«El reto nos lo plantea la desproporción que existe entre oferta y demanda». Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), explicó así uno de los principales desafíos del «sistema español». «Es un problema dramático por la dependencia que existe de tamaño», porque mientras que sí se pueden trasplantar hígado y riñón de adultos, todos los órganos torácicos (corazón y pulmón) son muy difíciles de conseguir. «Se necesita dar con el tamaño y el tipo de sangre exactos», afirma el director de la ONT. En España cada año se hacen unos 50 trasplantes de riñón pediátricos, mientras como apuntó la doctora Elisabeth Coll, «entre 120 y 130 niños esperan cada año» a que llegue un órgano para ellos. Y es que los menores que están a la espera de un pulmón «pueden esperar más de un año a que éste llegue», confirmó la experta de la ONT. Eso sí, sólo el 7 por ciento fallece mientras está en lista de espera.