La penúltima bala del «Padre coraje»

A sus 71 años, Paco Holgado ha recorrido 650 kilómetros a pie para pedir que el asesinato de su hijo Juan no prescriba y ha llegado «sin una sola ampolla en los pies».

Francisco Holgado, más conocido como "Padre Coraje", conversa con María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, a su llegada a Madrid tras recorrer a pie más de 600 kilómetros desde Jerez para exigir a los políticos justicia por la muerte de su hijo, un asesinato que sigue sin culpables y que prescribirá el 20 de noviembre
Francisco Holgado, más conocido como "Padre Coraje", conversa con María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, a su llegada a Madrid tras recorrer a pie más de 600 kilómetros desde Jerez para exigir a los políticos justicia por la muerte de su hijo, un asesinato que sigue sin culpables y que prescribirá el 20 de noviembre

A sus 71 años, Paco Holgado ha recorrido 650 kilómetros a pie para pedir que el asesinato de su hijo Juan no prescriba y ha llegado «sin una sola ampolla en los pies».

A Francisco Holgado, más conocido como «Padre coraje» tras el asesinato de su hijo Juan el 22 de noviembre de 1995, no le flaquean las fuerzas. No lo hicieron cuando tras la muerte de su hijo se hizo pasar por drogadicto para cazar a sus asesinos y no le faltan ahora a sus 71 años. Ayer llegó a Madrid tras realizar «650 km a pie, porque en varios sitios tuve que saltar vallas, dar la vuelta...», explica a LA RAZÓN. Todo ello con un único propósito: «Pedir que el asesinato de mi hijo –del que en más de un mes se cumplirán 20 años– no prescriba». Puede parecer lo lógico, lo que debería regir por ley, pero no es así, no lo es en España. «Lo pensé y lo hice, no suelo hacer las cosas tras pensar mucho tiempo. Pedí entrevistarme con la alcaldesa del PSOE de Jerez para pedirle que no prescribiera y, tras varios intentos, no me dio la oportunidad. Así que el 28 empecé mi travesía». Una caminata que arrancó, como no podía ser de otro modo, desde la «rotonda que lleva el nombre de mi hijo». Fue previsor. Él ha hecho todo el recorrido a pie y un amigo ha ido en furgoneta para poder dormir en ella. No sabía el calor con el que los vecinos le iban a arropar, dándoles techo y comida. Tras caminar 20 kilómetros, su primera parada para comer algo fue «en El Cuervo. Fui con un grupo de vecinos y me invitaron a desayunar en el Bar Santa Ana. Después continué caminando hasta Las Cabeza de San Juan y, tras entrevistarme con el alcalde, nos invitó a comer. No se me ocurrió pedirle habitación. Y, tras 35-45 km dormimos en la furgoneta. Al día siguiente fuimos a Los Palacios, pero en el Ayuntamiento nos dejaron una habitación de hotel, y nos invitaron a comer».

La sensación iba a ser distinta en su siguiente parada: Sevilla. «El alcalde no se quiso reunir conmigo. Tuve una sensación muy mala». Sería la «última piedra» que se iba a encontrar en el camino. El alcalde de Sevilla y la alcaldesa de Jérez –ambos del PSOE– fueron los únicos que no se quisieron reunir con él. Los demás, alcaldes de todos los colores, del PSOE también, lo hicieron sin dudarlo, por eso les diría que «tengan un poco más de humanidad». Pero no nos precipitemos, el recorrido del «Padre coraje» continúa.

Tras la mala experiencia en Sevilla fue a Carmona. Allí, conoció a Eli y a Keren, dos personas que colaboran en Ayuda Social Nueva Vida. No iba a ser una parada sin más. «A mi hijo le mataron cuatro personas presuntamente toxicómanas y jamás pensé que iba a dormir en un centro de rehabilitación de toxicómanos». Curiosidades del destino. El cariño con el que Paco habla de ellas también lo expresa Eli: «Paco nos llegó al corazón. Así que decidimos abrirle una cuenta en Facebook en la que hemos ido colgando las fotos de su trayecto».

De Carmona, fue a Fuente de Andalucía y de ahí a Écija, donde unos vecinos le ofrecieron su casa para dormir. La situación se repite en Carlota, Córdoba, Villafranca de Córdoba, Villanueña de Córdoba y también en Cardeñas, donde «una señora viuda nos hizo la comida y nos dio techo». Al día siguiente volvió a atarse las zapatillas para continuar su travesía, el mal tiempo no le iba a frenar. Iba hacia Puertollano, «caminando por el monte, cuando sentí un golpe. Salté a la autovía, acababa de producirse un accidente. El acompañante del coche y yo paramos la circulación y vino la Guardia Civil, que se portó muy bien». Tras este episodio llegó a Puertollano, donde conoció «al padre de Ana María, una joven asesinada de 18 años, a la que la llevamos flores al cementerio». Allí también conoció a «Sergio, un chico de tres años, y a su madre, que lucha para sacar adelante a su pequeño, al que los médicos le dan un año y medio de vida». Luego fue a Ciudad Real, a Fuente del Fresno y a Urda, donde tenía pensado dormir. Pero acabó haciéndolo en Lillo, al conocer a «Sonia, hija de una víctima del asesino de la Baraja, que ha venido conmigo a pie hasta Madrid», pasando previamente por San Martín de la Vega, donde comieron y durmieron en la Casa de Andalucía. Ésta fue su última parada antes de llegar «sin una ampolla» ayer a Madrid, donde tras entrevistarse con la alcaldesa, y abrazarse con Marimar (la madre de Sandra Palo), espera reunirse con los ministros de Justicia y del Interior para pedirles que el asesinato de su hijo y de todos los hijos, padres, madres, hermanos, no prescriban. «Tengo el apoyo de los vecinos, de los camioneros, de la Guardia Civil... Todos ellos me han demostrado mucho cariño. Las madres nos recibían llorando...». Ésa es su petición, su ruego, y el de todos. Si no lo logra, no va a parar. «El asesinato de mi hijo no puede quedar impune. Si no consigo respuesta iré a Estrasburgo o donde sea necesario. Mi hijo Juan me da fuerzas».