Pokémon Go le cambia la vida a un niño con autismo

Un niño de seis años ha experimentado una espectacular mejoría con el juego de Nintendo

Ralphie con uno de los pokémon que ha logrado atrapar. Su cara lo dice todo
Ralphie con uno de los pokémon que ha logrado atrapar. Su cara lo dice todo

Desde el primer momento, Ralphie comenzó a a vanzar a pasos agigantados. Comenzó a socializarse, a romper sus rutinas, a mirar a la gente y a interactuar con ellos.

Durante los últimos días, son muchas las noticias negativas asociadas al uso del nuevo juego de realidad virtual de Nintendo, Pokémon Go. Aglomeraciones de gente buscando a sus pequeños luchadores, entradas en lugares prohibidos como túneles o aparcamientos de comisarías, alertas de la Policía para hacer un uso responsable y no cometer infracciones... Sin embargo, también hay casos en los que una aplicación móvil como esta pueden cambiar la vida de personas con problemas. Es el caso de Ralphie, un niño de Nueva York con autismo, con problemas de socialización, que no se mezclaba con extraños y que nunca quería romper sus rutinas. Ralphie, fue diagnosticado con hiperlexia y autismo a los dos años. En sólo dos días logró lo que no hablía conseguido en los cuatro años anteriores. A sus seis años, Pokémon Go le ha cambiado la vida.

Su madre, aconsejada por un grupo de padres con autismo, decidió seguir las recomendaciones y descargó la aplicación por la noche y le entregó el teléfono a su hijo: "Ella tenía razón, esto es increíble", confiesa Lenore Koppelman en su perfil de Facebook. Ralphie comenzó a jugar y encontró rápidamente el primer pokémon en una panadería. Después salió corriendo a capturar más. En el camino se encontró con un niño que identificó enseguida lo que estaba haciendo "e inmediatamente tenían algo en común. Le preguntó a Ralphie cuántas criaturas había atrapado. Ralph no le contestó nada más que «pokémon» y comenzó a saltar muy emocionado mientras agitaba los brazos". Otra niña le enseñó su juego y le mostró todos los pokémon que había encontrado "y Ralph dijo «guau», mientras chocaban manos. Casi lloro en ese momento".

Casi de inmediato, "encontró su segundo pokemon. Lo atrapo, gritó con gran excitación y empezó a saltar. Entonces ella le señaló que había un montón de actividad pokémon en el patio de recreo. Le pidio que fueran. Él nunca quiere ir a la plaza de noche, porque está fuera de su rutina habitual. Normalmente es muy rígido con su rutina. Pero esta noche estaba feliz y era el momento de cambiar las cosas, y lo hizo! Estábamos en shock! Y cuando llegamos allí, otros niños corrieron hacia él para cazar pokémon juntos. Estuvo interactuando con otros niños. Yo no sabía si reír o llorar".

"Después quería ir a buscar más, y caminamos por la calle la calle 30. Había varios adultos cazando pokémon y le dieron consejos como hay uno a la vuelta de la esquina, amigo! Ve a por el!"Y él se reía, les miró y les dio las gracias. Guau!!!!, añadió.

Lenore no podía creer lo que estaba sucediendo: Mi niño autista se estaba socializando, hablando con la gente, sonriendo a completos extraños. A veces, mirándolos a los ojos. Riendo con ellos. Compartiendo cosas en común. Es increíble”.

Lenore alentó a otros padres de niños con autismo a que prueben a jugar a Pokemon Go, pero con precaución. "Es tentador para Ralph alejarse para encontrar Pokemon, así que tengo que estar muy pendiente de él", dijo. "Pero no quiero que mis miedos sobre los peligros le priven de obtener resultados positivos", afirmó.