¿Por qué hacer ejercicio adelgaza?

Un estudio de la Universidad de Copenhague revela que la molécula interleuquina 6 es una de las razones que explica la relación entre practicar un deporte y el aspecto físico saludable

Un estudio de la Universidad de Copenhague revela que la molécula interleuquina 6 es una de las razones que explica la relación entre practicar un deporte y el aspecto físico saludable.

Todos conocemos la teoría. Si hacemos ejercicio, es probable que adelgacemos. Sin embargo, llevarlo a la práctica no es tarea sencilla. Lo que sí es cierto, es que existen muchas variables que intervienen en el juego: la dieta, el tipo de ejercicio, el fenotipo de cada uno de nosotros... Pero, en general, la ecuación funciona de manera directa: más ejercicio es igual a más pérdida de peso.

Pero lo que no está tan claro es el motivo real de este fenómeno. Y saber el porqué de algo es fundamental para poder utilizarlo a nuestro favor. En este caso, las causas pueden ser varias: realizar prescripciones de ejercicios más eficaces, diseñar mejores dietas o saber a quién debe aconsejarse qué tipo de deporte.

Ahora, una investigación, publicada ayer en la revista estadounidense «Cell Metabolism», ha dado con una de las razones que hay detrás de esa relación entre ejercicio y aspecto físico. Y la clave parece estar en una molécula llamada interleuquina 6.

El estudio se ha basado en la evolución de una serie de voluntarios que realizaron un plan de trabajo de 12 semanas que consistía en practicar rutas en bicicleta. Tal y como era de esperar, este tipo de ejercicios a la larga ayuda a reducir la grasa abdominal en adultos obesos. Pero no es efectivo en todas las personas que sufren esta enfermedad. Algunos de los participantes fueron tratados con Tocilizumab, un medicamento que bloquea la señal de la interleuquina y que suele utilizarse para tratar la artritis reumatoide. Esta sustancia provocó que los voluntarios tratados con ella no solo no vieran disminuir su grasa abdominal, sino que sufrieron aumentos del colesterol.

La grasa abdominal está asociada a un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas y coronarias. Pero también de algunos tipos de cáncer y de demencia. Se trata de acumulaciones de lípidos que rodean los órganos internos de la cavidad abdominal, y que suelen responder bien a la práctica de ejercicio. Algunos autores han considerado que parte de la responsabilidad de que se adelgace al hacer ejercicio la tiene una hormona llamada epinefrina, que está implicada en nuestra respuesta ancestral a situaciones de lucha o huida. Ante una amenaza externa, esta hormona pone a nuestro cuerpo en posición de defensa. En ambos casos es necesario aumentar la actividad física del organismo y consumir grandes cantidades de energía. Cuando hacemos ejercicio estamos simulando esa reacción al estrés.

Pero la explicación tampoco era concluyente, entre otras cosas, porque seguía sin saber cuál es el proceso químico que conduce a la pérdida de peso.

Es aquí donde ha entrado el trabajo de investigadores de la Universidad de Copenhague con voluntarios ciclistas. Ellos pensaron que la interleuquina 6 debería tener algo que decir en el asunto, ya que es una sustancia que estimula la descomposición de las grasas y que, precisamente, se produce en grandes cantidades por los músculos esqueléticos durante el ejercicio. La mitad de los participantes recibió un tratamiento intravenoso de Tocilizumab, que recordamos que es la sustancia que bloquea la producción de la interluquina 6, y a la otra mitad, por el contrario, se le inyectó un placebo.

En el grupo de control con placebo, el ejercicio redujo la grasa abdominal en una media de 225 gramos o un ocho por ciento del total. Pero los tratados con el fármaco no redujeron su grasa. Es más, un grupo que fue tratado y que no hizo ejercicio fue el que más aumento de peso sufrió.

Se trata del primer trabajo de carácter científico que evidencia la intervención de la interleuquina 6 en el desarrollo de la grasa visceral. Sin embargo, la ecuación es compleja. En estudios anteriores se ha demostrado que un elevado nivel de interleuquina favorece la aparición de diabetes tipo 2, inflamación y riesgo cardiovascular. Pero la reducción de esta misma sustancia parece potenciar el efecto adelgazador que provoca practicar deporte.

¿Dónde está el término medio? Parece que se necesitará más trabajo de investigación sobre esta molécula para determinar realmente su función. Lo que sí es evidente es que se ha dado un paso de gigante para la comprensión de los complejos mecanismos del adelgazamiento y el engorde humano.