¿Por qué pasamos frío en verano?

La ciclogénesis comienza a remitir a partir de hoy. Sin embargo, el hecho de que se haya producido en septiembre sorprende a los meteorólogos

Varias ciudades se han visto sorprendidas por el mal tiempo
Varias ciudades se han visto sorprendidas por el mal tiempo

La ciclogénesis comienza a remitir a partir de hoy. Sin embargo, el hecho de que se haya producido en septiembre sorprende a los meteorólogos.

Si se han visto obligados durante estos días a rescatar del armario la ropa de abrigo, a desempolvar el paraguas y a evitar ponerse falda por los fuertes vientos, es que han sido «víctimas» de lo que se conoce como ciclogénesis explosiva. La sola denominación de este episodio climático parece avanzar violentas catástrofes. Finalmente no ha sido para tanto. De hecho, no es la primera vez, ni será la última, que vivimos este fenómeno. En esta ocasión, el origen viene por una tormenta tropical o, más bien, su «eco», pues al llegar al frente atlántico, deja de ser tropical. Pero conserva mucha humedad. El aire frío va alimentando una borrasca. Y aquí viene la peculiaridad. La presión del centro de la borrasca desciende muy bruscamente y en un periodo muy corto de tiempo: apenas 24 horas. ¿El resultado? Una bajada súbita de las temperaturas, vientos y fuertes precipitaciones. Galicia ha sido especialmente castigada en este sentido. En apenas 14 horas se han registrado en torno a 130 incidencias: caídas de ramas y árboles, desprendimientos de tierra, bolsas de agua en calles y carreteras... En la madrugada de ayer, los vientos han superado los 140 km/h en la comunidad. Y en Galicia, la cordillera Cantábrica, y en amplias zonas de Asturias y Castilla y León, las precipitaciones han oscilado entre los 100 y los 120 litros por metro cuadrado. Un detalle: como indicaba ayer Ángel Alcázar, portavoz de la Aemet, es probable que incluso caiga algún copo de nieve en zonas pirenáicas. «No serán cantidades importantes, pero es llamativo que nieve ligeramente en el mes de septiembre», dijo.

Cambio radical

Hoy comenzará a remitir y el viernes quedará poco rastro de esta ciclogénesis. «Las borrascas son dinámicas y es muy raro que estacionen y se mantengan. A partir del momento en que se forman, se desplazan a otro sitio al cabo de dos o tres días», explica José Miguel Viñas, meteorólogo y consultor de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). «En el mar se seguirá notando, y hay avisos en el Cantábrico y en Almería por el viento», afirma Ana Casals, portavoz de la Aemet. Así, para mañana está previsto que «suban bastante las temperaturas en todo el interior de la Península»: en Sevilla, las máximas podrían alcanzar los 30º, y en Madrid, los 26º. «Hoy y mañana se seguirá notando un tiempo inseguro y ventoso en el norte. El sábado y el domingo el tiempo cambiará de manera radical y se despejarán los cielos en casi toda España», apunta Viñals. Eso sí, que nadie esperE un nuevo «verano» en los próximos días. «Para la semana próxima no hay prevista una anomalía cálida», dice Casals.

Pero la ciclogénesis no ha llamado la atención por su virulencia, sino por el momento en el que nos ha «asaltado»: queda todavía una semana para que nos despidamos del verano. Concretamente hasta el 23 de septiembre, día en el que oficialmente comienza el otoño. «Estos fenómenos son habituales en los meses de noviembre o diciembre. Se forma más aire frío en Europa que da pie a borrascas bastante profundas. Lo significativo es la época del año en la que estamos. No recuerdo a mediados de septiembre una borrasca tan explosiva», afirma Viñas. Es más, el meteorólogo añade que en los últimos diez años, «se están detectando con mayor frecuencia esos procesos explosivos en la formación de borrascas. Aunque históricamente las ha habido, pero no existía esa terminología moderna y se referían a la ciclogénesis como borrasca profunda».

Entonces, ¿está experimentando nuestro clima una serie de cambios que han facilitado este «aperitivo» del invierno? La posibilidad de achacar las ciclogénesis numerosas y tempranas al cambio climático se queda, a día de hoy, en el terreno de la mera especulación.

«Los números cantan en lo que respecta al cambio climático», afirma Casals. «Que los años más cálidos se han producido en este siglo es un hecho evidente. Pero hay que tener mucho cuidado: no puede decirse que la formación de estas borrascas responda al cambio climático; se necesitan más pruebas», añade. Es cierto que «este verano hemos pasado por la ola de calor más larga que se recuerda», aunque el mes de agosto «ha sido más frío que el del año pasado». Y es que, al fin y al cabo, el «clima es variable, y hay muchas cosas que pueden achacarse a la variabilidad». En todo caso, recuerda que en un reciente estudio británico, realizado tras una serie de borrascas de formación explosivas que afectaron especialmente al Reino Unido, sí que hallaron una relación causa-efecto.

«Se habla del calentamiento global, pero es muy especulativo. A día de hoy, no existen estudios concluyentes», dice José Miguel Viñas. «No hemos podido demostrar que el mecanismo de la ciclogénesis se produzca porque el mundo sea más cálido. Antes o después, se podrán desarrollar herramientas científicas para llegar a esas conclusiones», añade.