Prórroga a los informes «secretos» del ATC

El CSN tiene 15 días más para publicar los documentos sobre el terreno en Villar de Cañas. Los entregará a mediados de abril

El almacén de Villar de Cañas estará autorizado para albergar residuos 60 años, aunque se diseñará para 100
El almacén de Villar de Cañas estará autorizado para albergar residuos 60 años, aunque se diseñará para 100

El CSN tiene 15 días más para publicar los documentos sobre el terreno en Villar de Cañas. Los entregará a mediados de abril

El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno ha concedido 15 días laborables más al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para que haga públicos los dos informes «secretos» sobre el terreno elegido en Villar de Cañas (Cuenca) para ubicar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), según pudo saber LA RAZÓN.

El pasado 7 de abril el Consejo adscrito al Ministerio de Hacienda dio 15 días laborables al CSN para que remitiese una copia de dos de los seis documentos que había demandado el año pasado la ONG Transparencia Internacional al organismo regulador.

El CSN solicitó más tiempo, ya que había que analizar detenidamente si publicar el informe de la consultora URS y el de la Universidad de Cantabria –dos documentos relativos al expediente de la licencia de emplazamiento– podría suponer algún problema de confidencialidad, al poder conllevar limitaciones por el secreto profesional o de la propiedad intelectual. Finalmente, según aseguraron a este periódico fuentes del entorno del CSN, el Consejo ha concedido una prórroga de 15 días laborables para dicha publicación, por lo que los informes no se harán públicos hasta finales de la primera quincena de abril.

En ellos se detalla información sobre la calidad de los terrenos elegidos para ubicar el ATC. El halo de misterio que rodea a estos informes «secretos» se ha convertido en polémica de nuevo. Mientras unos consideran que el CSN habría pretendido evitar publicar las advertencias de los expertos sobre la calidad de los terrenos elegidos, otros estiman que se trata de un problema meramente administrativo, máxime después de que previamente se difundiese un informe en el que ya se precisaba que los terrenos elegidos no eran 100% idóneos, aunque nada que no se pueda solucionar con ingeniería.

Respecto a los otros cuatro documentos solicitados por la ONG, el propio Consejo no accedió a esta petición. Se trata de un informe sobre la adjudicación del enclave, una nota informativa de los técnicos del área de Ciencias de la Tierra del CSN sobre el emplazamiento, otro informe presentado por los geólogos sobre las condiciones de los terrenos, así como otro documento sobre la aprobación del emplazamiento. Tampoco accedió a la petición sobre la cuantía del proyecto, ya que la función del CSN es velar por la seguridad, no sobre los costes ni los plazos.

Desde que Villar de Cañas fuera escogido para ubicar el ATC, la instalación de este almacén ha sido objeto de polémica. Lo cierto es que España necesita, guste o no, un ATC para albergar el combustible gastado procedente de las centrales nucleares, residuos procedentes del reprocesado del combustible y los residuos de desmantelamiento de las instalaciones nucleares. Su construcción permitirá la gestión de unas 7.000 toneladas de combustible gastado y otros residuos de alta actividad que se depositan de forma temporal en las piscinas de cada central, donde su carga calorífica va reduciéndose. A este futuro ATC no irán los residuos de El Cabril, ya que allí sólo hay residuos de media, baja y muy baja actividad, pero sí los residuos por los que España paga a Francia 60.000 euros diarios y que en algún momento tendrán que volver.