¿Prostitutas con contrato o autónomas?

Tras la sentencia que les otorga derechos laborales, los dueños de clubes defienden que trabajen por cuenta propia

La sentencia del juez Joan Agustí, del juzgado de lo social número 33 de Barcelona, ha abierto la puerta a la regularización en España de la prostitución, una actividad que no es ilegal en nuestro país siempre y cuando sea ejercida por una persona adulta y por voluntad propia. Su decisión se produjo después de una inspección de trabajo en un local de masajes eróticos. Las trabajadoras prestaban servicios de «masajistas» en un horario de 12:00 a 20:00 horas, «cobrando a comisión por cada uno de los servicios que realizan». Los clientes los «proporcionaba la empresa a través de su publicidad y su página web». La empresaria demandada, afirma la sentencia, negó «toda relación laboral» y adujo que «se limitaba a alquilar las habitaciones» a las prostitutas, que ejercían esta labor por cuenta propia. Finalmente, el juez reconoció que, siempre que «no vean vulnerada su dignididad y libertad», estas mujeres tienen derechos laborales, pues su no reconocimiento, «no hace más que agravar enormemente la incuestionable lesión de la dignidad, la libertad y la igualdad».

En resumen, y como dice la sentencia, su decisión se podría resumir de la siguiente forma: o se adopta el «modelo nórdico», de «tolerancia cero», y en el que se multa a los clientes, o España debe regular la prostitución.

«Un juez de lo laboral, que no de lo penal, opina sobre una relación laboral considerada como proxenetismo por el Código Penal», critica Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres. «Es muy sorprendente que una actividad que no está regulada se haga a través de la Seguridad Social. Y no sorprende tanto que se diga que se considere a las prostitutas trabajadoras a cuenta de otros, sino que se diga que esa actividad empresarial tiene capacidad de dirección sobre trabajadoras por la prestación de servicios sexuales», añade.

Así, ¿cuáles serían las consecuencias? «Tu jefe mide tu productividad, te pide un rendimiento específico en función del salario que cobras. En este caso, el dueño de la empresa tendría derecho a decirte cuántos servicios sexuales debes prestar. ¿Eso es una relación laboral?», se pregunta. Y es que, «si se reconoce a los dueños la capacidad de dirección, se les da la capacidad de exigir niveles de productividad».

En este punto coinciden los empresarios de los clubes. «Nos parece un primer paso a la regulación. Pero no requiere sólo equipararlo a la actividad profesional, tiene más peculiaridades», afirma José Roca, portavoz de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela). «Siempre hemos defendido que los trabajadores y trabajadoras sean autónomos, para que tengan libertad para trabajar con los clientes y locales que quieran, hacer las prácticas que quieran, cúantas horas dedican... Si tienen un jefe, éste les marcará los horarios y no podrán decir que no. Puede dar pie a más abusos».

Por contra, las asociaciones de meretrices aplauden la decisión del juez. «Ha sido valiente», afirma a este diario Carmen Briz, de la asociación Hetaira. «Para nosotras, lo importante es que estas mujeres trabajen con derechos», añade. En su opinión, una posible regularización laboral no crearía mayores problemas a estas mujeres. «Todo lo contrario. Ahora sí que es difícil detectar los abusos», afirma. Clubes sin licencia, imposición de clientes... «Hablamos de un intercambio entre personas adultas de servicios sexuales por dinero», añade. Ahora, la asociación Hetaira estudiará las implicaciones de la sentencia, que podría ser recurrida, pero también crear jurisprudencia.