Plan de la UE contra las «lagunas» en el control de los alimentos

Uno de los últimos fraudes masivos se ha producido con arroz

Mantener la integridad de los alimentos europeos es esencial para proteger tanto a los consumidores como el propio sector. Para ello, es imprescindible que el consumidor pueda confiar en la autenticidad de todos los productos alimentarios. Pero lo cierto es que ambos se encuentran expuestos a la amenaza constante que suponen las imitaciones etiquetadas de forma fraudulenta.

Recientemente saltó a las portadas de los medios de comunicación el tema del fraude alimentario a raíz de una operación de la Interpol en la que se incautaron, entre otros productos falsificados, vodka y arroz basmati. Estos fraudes de venta de productos falsificados a los consumidores pueden acarrear graves consecuencias en el plano de la seguridad alimentaria, amén de suponer un engaño para aquellos y conllevar perjuicios económicos; el sector alimentario se resiente puesto que los perpetradores tratan de sacar provecho del valor añadido de los productos alimentarios de la Unión Europea y socavar la competitividad del sector agroalimentario.

El proyecto financiado con fondos europeos FOODINTEGRITY se ha establecido para atender directamente el tema del fraude alimentario, informa la agencia de la UE Cordis.

Se trata de una iniciativa de cinco años de duración que ha recibido una financiación por valor de 12 millones de euros. En este proyecto participan importantes entidades interesadas y especialistas científicos de todo el mundo con el objetivo común de proteger a los consumidores y a esta industria frente al fraude alimentario.

Una de las tareas acometidas en FOODINTEGRITY consiste en la creación de un sistema de alerta rápida relacionado con riesgos de fraude alimentario y comunicado con fuentes de información internacionales. Se han reservado en torno a 3 millones de euros para cubrir lagunas en la investigación sobre este tema.

Hay múltiples clases de fraude alimentario, pero los dos principales son la venta de alimentos inadecuados y posiblemente dañinos y la descripción incorrecta deliberada de alimentos. Otro fraude alimentario puede ser la venta de carne procedente de animales robados o sacrificados de forma ilegal, o bien de animales de caza, como puede ser el ciervo, capturados furtivamente. Cabe destacar que el equipo de FOODINTEGRITY prestará una atención especial a remediar, a nivel de la UE, muchas cuestiones planteadas recientemente a resultas del escándalo relacionado con la carne de caballo.

FOODINTEGRITY cuenta con la colaboración de treinta y ocho socios internacionales, entre ellos empresas, entidades académicas y organismos gubernamentales. Sus artífices se afanarán en alcanzar varias metas fundamentales, como lograr la coherencia de los métodos de comprobación de fraudes alimentarios para mejorar el cumplimiento de la legislación pertinente en toda Europa, o como establecer una red mundial autosuficiente de representantes de empresas, reguladores y consumidores que garantice la utilidad a largo plazo de los frutos de este proyecto.