¿Se puede rehabilitar a un perro agresivo?

El adiestrador Ángel Félez se dedica a modificar la conducta de estos animales en su refugio de Méntrida (Toledo) y afirma que «solo el 10% es irrecuperable».

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El adiestrador Ángel Félez se dedica a modificar la conducta de estos animales en su refugio de Méntrida (Toledo) y afirma que «solo el 10% es irrecuperable».

Cuatro Rottweiler franquean su paso. Pesan más de 50 kilos, son grandes, musculosos. Parecen miniaturas de toros bravos, pero Ángel Felez los dirige como si fueran chiquillos recién salidos del colegio. En efecto, allí los perros están para aprender. En su caso, una nueva conducta que les permita volver a caminar fuera del refugio y, quién sabe, regresar en un futuro al calor de un hogar. Director del Centro de Rehabilitación Dog Horse City, ubicado en Méntrida (Toledo), Félez se dedica desde hace más de 11 años a rehabilitar profesionalmente a perros agresivos, con conductas violentas extremas, para que puedan ser adoptados.

Los Rottweiler que hasta hace unos meses no habrían permitido humanos a su alrededor, están presentes y tranquilos en la conversación que el adiestrador mantiene con un matrimonio. Belén y Manuel le cuentan que Konan está encantado con la llegada del bebé, pero que necesitan alguna clase de refuerzo para poder enfrentarse a posibles situaciones que se den en el futuro. El matrimonio ha viajado desde Valladolid a Méntrida con Konan, su Pit Bull, para asentar el comportamiento aprendido en Dog Horse City. Aunque a este refugio llegan principalmente perros de razas consideradas potencialmente peligrosas por la ley –Pit Bull Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu–, Felez se apresura a aclarar que «no hay razas peligrosas, sino perros violentos». Coincide su colega Nacho Sierra, con el que colabora en cursos de adiestramiento. «Cuando hablamos de raza nos referimos al fenotipo, al aspecto exterior. Las características violentas de un perro no vienen dadas por su raza, sino por otros factores, como el ambiente, la educación o una determinada línea de sangre», dice Sierra. En ese sentido, apunta a los que crían perros de forma ilegal: «No tienen en cuenta los antecedentes de los padres y los cruzan sin importar si tienen un carácter violento y dominante». Si antes eran los Doberman, después los Rottweilers y los Pit Bull, ahora son los Pastores Belgas Malinois los que sufren estos cruces. «Es culpa de los que juntan perros y de la gente que se los compra. Es más seguro acudir a los criadores acreditados, porque se aseguran que la camada no salga agresiva». La mala prensa de estas razas viene motivada también «porque determinados sectores se han apropiado de ellas, utilizándolas para peleas o para defender alijos de droga». «Si vas a delinquir no te haces con un Golden, que tiene una imagen bonita», apuntan los adiestradores e insisten: «No todo el mundo está capacitado para tener un perro, debería existir un carnet como se exige para conducir». La educación de un can en el primer año de vida es esencial para que su trayectoria sea positiva, y lo que ocurre es que «muchas personas no tienen o no conocen las herramientas necesarias para hacerlo, por eso es importante acudir a adiestradores»

En el refugio de Méntrida hay unos 200 perros que, aunque no han llegado a matar a personas, sí les han causado daños graves. Aunque Félez siempre lucha hasta la extenuación para reinsertarlos, reconoce que hay «un 10% que son irrecuperables». «No porque cuando prueban sangre se vuelven adictos, como se cree, sino porque tienen conductas tan arraigadas y son tan dominantes que es imposible trabajar con ellos». Aunque en algunas comunidades está presente la Ley de Sacrificio Cero, en estos casos sí está contemplada: «Estos animales vivirían el resto de sus días en jaulas de un metro cuadrado, así que es mejor para ellos la eutanasia», opina Felez.