Segunda prisión permanente revisable en España: Un joven apuñaló al abuelo de su ex novia

Le propinó a su víctima más de 30 puñaladas, clavándoselos en el abdomen, el tórax y el cuello, y provocándole heridas cortantes y penetrantes

Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife
Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife

Le propinó a su víctima más de 30 puñaladas, clavándoselos en el abdomen, el tórax y el cuello, y provocándole heridas cortantes y penetrantes.

A la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la prisión permanente revisable, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó ayer a Sergio D. G. con esta pena por la muerte con ensañamiento en 2016 del abuelo de su ex novia, un conocido carnicero del municipio Icod de los Vinos. Se trata, así, del segundo caso español, tras el del parricida de Moraña (Pontevedra), David Oubel, que asesinó a sus dos hijas menores de 9 y 4 años.

El condenado, un joven de 24 años residente en Cantabria, conoció a su ex novia por internet y se negaba a romper la relación con ella, como ésta le pedía. El 14 de enero de 2016, sobre las 12:30 horas, Sergio fue al domicilio de Salvador Valentín L.G. (66 años) y, con la intención de acabar con su vida,ñade que el joven se presentó de forma sorpresiva e inesperada, abalanzándose sobre él mientras portaba un cuchillo y lo empujó hasta el final del pasillo, “lo que provocó que cayera al suelo y quedara tumbado boca arriba”.

El acusado procedió así a propinar a su víctima más de 30 puñaladas con el cuchillo que llevaba y otros que cogió de la vivienda, clavándoselos en el abdomen, el tórax y el cuello y provocándole heridas cortantes y penetrantes que alcanzaron el paquete vascular del cuello, el corazón, los pulmones, meso y asa intestinal. También le asestó numerosos golpes en la cara con objetos contundentes que encontró en la casa, causándole heridas inciso contusas en la cara, fractura-hundimiento nasal y maxilar y rotura de piezas dentarias. Con todo ello, asegura la sentencia, Sergio

Por todos estos factores, la juez le ha condenado como autor de un delito de asesinato con alevosía, ensañamiento y víctima especialmente vulnerable (uno de los supuestos en los que podría aplicarse la prisión permanente revisable) en atención a su enfermedad o discapacidad. Salvador Valentín ser recuperaba de un ictus, lo que le impidió defenderse, confirmando la concurrencia de este requisito. No obstante, la sentencia es susceptible de recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y el Supremo.