España necesitaría 122 años para ser tan innovadora como Europa

Un encuentro organizado por Cotec, en una imagen de archivo
Un encuentro organizado por Cotec, en una imagen de archivo

El tradicional entramado familiar y la falta de asociacionismo ha colocado a España en el puesto 18 en el ránking de países europeos con mayor capacidad de innovación que ha elaborado la fundación COTEC, según la cual se necesitarían 122 años para que España se pusiera a la media de sus socios comunitarios.

Estas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado el equipo de investigadores de la fundación COTEC para la innovación tecnológica en un estudio presentado en Madrid bajo el nombre de "Capital social e innovación en Europa y en España".

Según este informe, España posee unos niveles de asociacionismo que "no han mejorado mucho"desde la Transición, lo cual ha relegado la creación de capital social que hace posible un caldo de cultivo en el que se fomente un espíritu de creación conjunta a modo de comunidad que favorezca a la sociedad en su conjunto.

El profesor de la Universidad de Harvard Víctor Pérez-Díaz, principal investigador del trabajo, apunta que esta lenta capacidad de innovación se da en los países mediterráneos en los que la emancipación tardía retrasa el trabajo investigador de los jóvenes, quienes permanecen "atados"a sus familias durante años.

"La tardanza en salir de casa provoca la innovación tardía, lo cual es peor a la hora de innovar", apunta el profesor Pérez-Díaz, quien a su vez destaca la importancia del capital asociativo que sí se produce en sociedades anglosajonas y que a la larga genera "confianza"tanto en la sociedad como en los que están en el poder.

Así, en este estudio se ha hecho un análisis a través de variables cuantitativas en las que se han comparado 30 países europeos según el número de patentes triádicas, es decir, por productos innovadores, según el número de habitantes, dibujando un escenario actual sobre las desigualdades entre países europeos.

A la cabeza del ránking se encuentran Suiza, Suecia y Alemania, naciones que para los investigadores del COTEC son "ejemplos a imitar"para España, en los que el capital social se manifiesta a modo de "pandillas"o grupos sociales informales que sin embargo son la base potencial de un capital social activo.