Un colegio paga 30.000 euros para «olvidar» un caso de acoso escolar

Los padres de un menor de Sabadell logran el mayor acuerdo económico por «bullying» en España. «En su cumpleaños, le felicitaron agrediéndole»

El colegio Ramar es un centro concertado de educación integral con más de 700 alumnos
El colegio Ramar es un centro concertado de educación integral con más de 700 alumnos

Escupitajos, patadas, pellizcos, insultos... Así trataban cuatro compañeros de clase a R. E. A., de 13 años. El menor tenía once cuando estos alumnos del colegio concertado Ramar de Sabadell le convirtieron en el blanco de su violencia. Así lo relata a LA RAZÓN la madre del niño: «Nos empezamos a dar cuenta del problema cuando nuestro hijo decía que quería repetir curso. Su rendimiento escolar comenzó a bajar, dejó de comer, sufría pesadillas y tenía un comportamiento asustadizo». El menor, como confirmaron los dos psicólogos que peritaron el caso, sufría acoso escolar. El centro, como explican los progenitores, «no nos hacía caso, a pesar de la infinidad de ocasiones en la que acudimos a hablar tanto con la tutora como con el director». Al final optaron por la vía legal y decidieron denunciar el caso «para que el colegio reconociera lo que había pasado». No hubo juicio. Los propietarios de Ramar alcanzaron un acuerdo con los padres: conciliaron por 30.000 euros la demanda por acoso escolar interpuesta. Pedro Manuel González, el abogado de la familia, asegura que «un acuerdo por esta cantidad jamás se había alcanzado en nuestro país y si el colegio concilia es por algo. Es una forma de admitirlo», explica el letrado.

La vida de R. E. A. ha cambiado desde que en diciembre de 2010 se viera obligado, en pleno curso escolar, a abandonar el centro. «Fue una decisión a la que llegamos con el director. Además, su hermana pequeña, de tres años en ese momento, también se cambió por prevención», explica la madre. A su hijo le costó meses verbalizar la situación que sufría. Fue un psicólogo al que acudía por el leve retraso en el lenguaje que sufre quien les alertó de la gravedad de la situación. Entre sollozos explicaba que le pateaban en el suelo, le escondían el material escolar, le rompían sus cosas... «El día de su cumpleaños le dijeron mientras le pellizcaban ''Éste es tu regalo''», añade su progenitora. Una de las situaciones que la madre de un compañero de clase le comentó confirmó la gravedad del problema: «Un compañero de clase le dijo a su madre que en un momento en que la tutora abandonó el aula, los cuatro matones empezaron a patear a mi hijo. Su compañero salió a avisarla y ésta le dijo que estaba muy ocupada», asegura la madre del menor que sufrió «bullying». Araceli Oñate, una de las psicólogas que analizó el caso de R. E. A., asegura que «la familia del menor hizo todo le posible para que la institución tomara medidas. Respetó todos los cauces pero no la hicieron caso». Por su parte, Joan García, director de Ramar, aseguró a este diario que «se siguieron todos los protocolos para prevenir acoso, pero no son inmediatos». También insistió en que «el problema se trató con los padres y se habló con la inspección educativa». Los padres lo niegan.