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Una trucha congelada, una fuga y sin combustible en 45 segundos

En el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna el físico de la NASA Eduardo García Llama desvela las anécdotas de la odisea espacial menos conocidas, como el terror de Colling de tener que volver a Tierra sin Amstrong ni Aldrin.

  • La misión Apolo 11 consiguió que un ser humano caminara sobre la Luna el 21 de julio de 1969
    La misión Apolo 11 consiguió que un ser humano caminara sobre la Luna el 21 de julio de 1969
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

26 de junio de 2019. 10:53h

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Belén Tobalina Madrid. 26/6/2019

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30 segundos y descontando... 25... 15 segundos... 12, 11, 10, 9... comienza la secuencia de ignición... 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0... La cuenta atrás para el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna ya ha empezado. Una odisea que, pese a todo lo que se ha publicado sobre ella, sigue teniendo un sin fin de anécdotas por descubrir. Siguiendo las transcripciones oficiales del vuelo, el físico de la NASA Eduardo García Llama nos desvela la misión, tanto desde un punto de vista técnico como humano en «Apolo 11. La apasionante historia de cómo el hombre pisó la Luna por primera vez» (Editorial Crítica). una obra llena de detalles que hacen que el lector se apasione si no lo está ya por esta gesta espacial.

–El lanzamiento de Apolo 11 duró casi cuatro días: 93 horas...

–Bueno, lo que duró 93 horas fue la cuenta atrás para el lanzamiento. En la cuenta atrás están registrados los hitos de operaciones e ingeniería que se deben ir cumpliendo en el proceso de preparación de las naves y del cohete para ser lanzado en un momento específico. La cuenta atrás para un lanzamiento depende del tipo de lanzador y del propósito de su vuelo, pero son siempre largas, mucho más largas que los 10 últimos segundos con los que están tan familiarizado el público.

– Los tres astronautas creían que solo tenían un 50% de probabilidades de conseguir el alunizaje...

–Sí, porque era una misión muy compleja donde muchas cosas podían salir mal. El que se lograra es un testimonio a la dedicación, profesionalidad y al gran trabajo de planificación que se llevó a cabo.

–¿Por qué Collins no llegó a pisar la Luna en la misión?

–Un miembro de la tripulación debía quedarse a bordo del módulo de mando a la espera de los dos que bajaban a la superficie. De haber sido el plan haber descendido los tres, la arquitectura de la misión habría sido muy diferente, ya que tendría que resultaría un lanzamiento casi prohibitivo. Era mucho más eficiente que no todo bajase a la superficie, sino que la nave en la que habrían de volver quedase en órbita, tripulada por un solo astronauta.

–¿Cuántas personas trabajaron para que la misión de Apolo 11 fuera posible?

–Muchísimas. Se estima que entre funcionarios de la NASA, contratistas y subcontratistas, fueron 400.000.

–¿Cuál fue la mayor dificultad para los astronautas?

–Yo diría que lidiar con la enorme carga de entrenamientos, con el formidable número de procedimientos que debían manejar y entender. Para Armstrong y Aldrin, la parte más compleja de su entrenamiento se circunscribía a la fase del descenso propulsado a la superficie a bordo del módulo lunar y al acondicionamiento de la nave para configurarla para despegar de la Luna. En el caso de Collins era el de poder dominar los numerosos escenarios en los que podría verse en caso de tener que rescatar a sus compañeros durante un ascenso del módulo lunar desde la superficie en el que éste no hubiera llegado a alcanzar la órbita en la que estaba Collins. Por otra parte, Collins debía poder pilotar y navegar el módulo de mando y servicio por sí mismo ya que era una posibilidad real que hubiera de regresar solo a la Tierra.

–En cuanto a la fuga de hidrógeno justo antes del lanzamiento, ¿qué fue lo que pasó? ¿Lo sabían los tres?

–Sí, los astronautas lo supieron en todo momento. Ellos eran informados de todo lo que afectara a su lanzamiento. El combustible (hidrógeno o queroseno dependiendo de la etapa) y el comburente (oxígeno) en el interior del cohete Saturno V se almacenaba en estado líquido, por lo que debía estar a temperaturas muy bajas. Parte de estos propelentes se evaporaba por el gran cambio de temperatura con el exterior. La parte que abandonaba su estado líquido salía de los tanques a través de válvulas de alivio para que la presión interior no superase ciertos límites. Esto quiere decir que el cohete perdía parte de estos propelentes, por lo que tenía que ser rellenado a ciertos intervalos. Lo que sucedió en el Apolo 11 fue que la bomba encargada de rellenar de hidrógeno líquido la tercera etapa del lanzador, sufrió una fuga que finalmente no pudo ser reparada, lo que forzó a desarrollar un procedimiento por el que la bomba de llenado pudiera cumplir con la función de rellenado. Necesitaban tener todos los tanques llenos para poder cumplir la misión. Por eso, efectivamente, si la tercera etapa del lanzador no hubiera podido ser rellenada, el lanzamiento habría tenido que ser pospuesto.

–¿Cuántas horas duró la misión y cuánto tiempo estuvieron incomunicados?

–Desde el lanzamiento hasta el amerizaje, duró 195 horas, 18 minutos y 35 segundos. La incomunicación se daba durante el tiempo que los llevaba sobrevolar la cara oculta de la Luna. Este tiempo era de entre 40 y 45 minutos por revolución. Luego, una vez que las naves asomaban por encima del horizonte lunar, estas eran visibles a la Tierra durante algo más de una hora y diez minutos. En total, el módulo de mando y servicio dio unas 30 vueltas a la Luna con la presencia permanente de Collins a bordo. De esas 30 vueltas, algo más de 10 las pasó en solitario mientras Armstrong y Aldrin permanecían en la superficie, en contacto directo constante con la Tierra. Durante los 40 minutos de paso por la cara oculta, Collins fue el ser humano que más aislado haya estado en la historia de la humanidad hasta esa fecha.

–¿Volveremos a ver un proyecto semejante?

–Estoy seguro de que veremos algo que despierte tanto interés a nivel mundial como esta misión, pero dudo de que sea más grande, ya que, conceptualmente, nunca ningún ser humano podrá pisar un cuerpo celeste distinto de la Tierra por primera vez.

–Cuénteme, ¿qué tres experiencias que no sepamos del viaje a la Luna podemos descubrir gracias a su libro?

–Una podría ser el terror con que vivió Collins la posibilidad de que Armstrong y Aldrin murieran en la Luna. Sabía que tener que volver sin ellos lo convertiría en un hombre marcado para siempre. Otra. la parada que hizo Aldrin en la escalerilla al descender por ella a la Luna para orinar, lo que le convirtió, según sus propias palabras, en el primero en orinarse encima en otro mundo. Y la tercera, que el momento cumbre de la misión para Armstrong no fue el primer paso que dio sobre la Luna, sino el momento en el que posó el módulo lunar en la superficie.

–¿Con cuál se quedaría?

–Me hace gracia especialmente el regalo que Collins le hizo al líder de la plataforma antes del lanzamiento.

–Sí, la trucha congelada que logró que los fotógrafos y los cámaras no la captasen, aunque el cupón de Armstrong para un viaje gratis entre dos planetas no estuvo mal tampoco. Eso sirvió para rebajar la tensión pero también hubo errores ¿Cuál fue para usted el más grave?

–El error más grave a mi juicio se dio en el diseño del sistema de control del motor del módulo lunar. Este problema podría haberse convertido en el origen de tener que abortar el descenso o de incluso un desenlace fatal. Nadie lo supo en su día. Se descubrió varios meses después del vuelo.

–¿Había suficiente combustible en la nave?

–Había suficiente, pero es cierto que Armstrong y Aldrin se quedaron cerca de consumirlo todo, a 45 segundos, aunque durante el vuelo se creyó que era incluso menos.

–¿Apolo 8 fue más relevante que Apolo 11 por salir de la Tierra?

–Para Collins sí y la verdad es que tenía sus razones. En el Apolo 8, los seres humanos quedaron atrapados gravitacionalmente en un mundo distinto de la Tierra por primera vez. Fueron los primeros en abandonarla del todo, por decirlo de alguna manera. En el Apolo 11, dos astronautas pisaron por unas horas en un mundo distinto de la Tierra por primera vez, en un mundo diferente de aquel en el que se ha dado toda su existencia y donde se ha desarrollado toda su evolución biológica. Entiendo que pueda ser difícil pronunciarse acerca de cuál fue más relevante. Ambos constituyen momentos épicos, pero para mí es más trascendente el segundo.

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