Uno de cada tres colegios no forma en educación vial

Al volante también somos un ejemplo para los más pequeños. Si incumplimos las normas de circulación no podremos ayudar a que los jóvenes sean peatones seguros y conductores. responsables. Esto es lo que se desprende del I Barómetro sobre Educación Vial en España, que ha presentado esta mañana la Fundación Mapfre.

A través de una encuesta en la que han participado 526 profesores y 206 padres, la entidad ha analizado el comportamiento de dos de los colectivos más implicados en la educación vial: profesores y familias con hijos en edad escolar.

El objetivo de este estudio es “reducir los accidentes de tráfico que aún siguen causando alrededor de 1700 muertes al año”, declaró Jesús Monclús, director del Área de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación Mapfre. Para ello, se deben corregir los malos hábitos desde la infancia y dotar de recursos para que los encargados de impartir formación en seguridad vial en las aulas “dispongan de las herramientas necesarias para impartir esta materia de manera continuada”, afirmó. Sin embargo, a día de hoy, el 32% de los colegios no cuentan con una formación específica en educación vial. Durante el trimestre, y según se recoge en los datos del barómetro, los profesores reconocen que dedican alrededor de unas cinco horas al trimestre a impartir educación vial.

“Nosotros insistimos en que la educación vial es más importante de lo que parece. No tiene por qué ser una formación específica podría introducirse en otras asignaturas, cómo por ejemplo, en Matemáticas. Podríamos hacer un ejercicio hablando de seguridad vial”, comentó Monclús. De esta manera se podrían emplear muchas más horas que las que se destinan únicamente a educación vial. Por otra parte, la amplia mayoría de profesores (8 de cada 10) confiesan no haber recibido formación específica para impartir educación vial, aunque admiten encontrar con facilidad recursos para incluir en sus clases.

Aunque la mayoría de padres aseguran ser prudentes al volante, independientemente de la presencia de su hijo en el vehículo, son bastantes los que reconocen cometer alguna infracción “a veces”. Según Jesús Monclús, “los accidentes suceden a veces”, y es que siempre deberían respetarse las normas de seguridad. Como queda recogido en el estudio, las normas más infringidas por los padres y profesores al volante son: exceso de velocidad, uso de teléfono móvil y las actitudes agresivas al volante.

“La familia es donde empieza la educación vial” aseguró Monclús, que desde la fundación tienen el objetivo de implicar cada vez más a padres y abuelos en el refuerzo de esta materia, ya que es la familia donde empieza la educación vial de los niños. Así, cómo actúen los padres y lo que le digan a sus hijos quedará grabado en su mente durante el resto de sus vidas.

En opinión de profesores y padres, las campañas más efectivas de educación vial son aquellas que combinan testimonios o historias de personas que han sufrido algún accidente con sesiones de prevención impartidas en los propios colegios.