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BioCultura lucha contra el plástico

Un año más, arranca Biocultura en Madrid. La veterana feria de los productos ecológicos y el consumo responsable ha abierto sus puertas entre el 7 y el 10 de noviembre en el madrileño recinto ferial de IFEMA. El mismo que, por cierto, en breve acogerá la COP25.

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La edición madrileña de Biocultura no ha hecho más que crecer, de tal manera que han pasado de los 14.000 visitantes de su primera edición, hace 35 años, a 30.000 hace 10 y a 63.000 el año pasado, lo que la sitúa justo en el centro de las 20 ferias con más asistentes de Madrid, según los datos de IFEMA. Este año esperan rebasar la cifra de 70.000 visitantes.

Ahí están, esperándolos, 740 expositores, de los que el 60 por ciento son de alimentación y con un notable incremento, año tras año, de sectores como la cosmética, con 60 expositores, y de la moda sostenible, con otros 60. Y, por supuesto, tanto cosmética como alimentación, con todos sus productos y empresas certificados.

No menos esencial en Biocultura resultan sus actividades paralelas, 400 hay previstas, con talleres, charlas o mesas redondas, a las que, por otro lado, se han incorporado los showcookings, que este año estarán a cargo de 40 ecochefs.

Igualmente, pasaron de citar al público en los antiguos y más recogidos pabellones del recinto ferial de la Casa de Campo de Madrid a distribuirse, con mucha más comodidad y amplitud para los visitantes, en IFEMA. Una serie de cambios que ha venido propiciada por la mayor presencia del sector de la producción ecológica y sostenible de cada vez más productos y, por tanto, de expositores. Y, a la vista de las cifras, por el aumento de público interesado en conocer qué posibilidades ofrece este mundo, que va creciendo hasta el punto de poner a España, con más de dos millones de hectáreas dedicadas a cultivo ecológico, en el primer puesto de Europa en cuanto a agricultura ecológica y el cuarto del mundo, y “cuyos productores ya no dependen tanto de la exportación sino que se está consumiendo cada vez más aquí, en España”, como destaca la directora de Biocultura y presidenta de Vida Sana, la asociación organizadora de la feria.

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-Son muchas ediciones ya de Biocultura en Barcelona y Madrid, y ya está en otras seis ciudades, ¿ha cambiado mucho la feria en estos años?

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-Al principio éramos muy jóvenes. Teníamos más ilusión que profesionalidad. Ahora no hemos perdido la ilusión, pero somos profesionales y conocemos el terreno que pisamos. Lo que le ha pasado a la gente de la feria es también la historia de la gente del sector. Empezamos todos siendo muy jóvenes, ahora somos más maduros y tenemos muy claras las cosas. Al mismo tiempo, se suman las generaciones posteriores, que están muy preparadas.

-Qué ha cambiado más, ¿el sector o el público asistente?

-El sector, como digo, se ha profesionalizado mucho y se ha expandido. El público ahora es un abanico muy amplio. Antes, el público era, principalmente, gente muy concienciada. Ahora abarca un abanico tan grande que es imposible definirlo. Destacan, eso sí, los millenials y los que han sido ya padres.

-¿De qué manera ayuda BioCultura a dar más visibilidad a un tipo de productos, sostenibles, con menor impacto ambiental en su producción y en su consumo?

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-De muchas maneras. La primera es que pone en contacto al productor y al consumidor y se crea una relación de confianza y fidelidad. La segunda es que los consumidores pueden probar los productos en el marco de una feria lúdica y concienciada al mismo tiempo. No es lo mismo probar un producto en una cata en unos grandes almacenes que hacerlo en el “showcooking” de BioCultura. No se puede comparar. Nosotros no estamos por las experiencias “virtuales”. Aquí todo es orgánico. Por otra parte, la feria llama la atención de los medios de información y la producción ecológica entra en las casas de los consumidores.

-En esta edición se pone acento en temas como los embalajes y recipientes de los productos, sumándose a la «lucha» contra los plásticos, y también a la corriente residuo cero. ¿Qué puede ofrecer el sector ecológico de diferente que pueda, incluso, comenzar a ser referencia para los sectores convencionales?

-La novedad más importante es que vamos a dedicar, en las actividades paralelas de la feria, una jornada con un buen número de especialistas para que los eco emprendedores del sector puedan encontrar soluciones fiables a los problemas que se les plantea al intentar reducir los embalajes y/o hacerlos totalmente sostenibles. Los problemas que no son fáciles de resolver, pero hay que abordarlos con un prisma holístico y muy profesional y muy serio, no subvencionados por la industria del plástico. Este tipo de jornadas son las que pueden mostrar que otro mundo es posible, pero también que no hay varitas mágicas. Hay que currárselo. Además, promocionamos que todos los envases sean ecológicos, que se venda a granel, que haya menos “packaging”, etc.

-En áreas como la moda y la cosmética, en la feria ya hay mucha oferta dirigida a un público más amplio, estéticamente hablando, en moda y también en cosmética; quizá no tan artesanal pero sí más moderno, con productos en la misma línea de innovación que la cosmética convencional; son dos ámbitos de consumo, no imprescindibles como la alimentación, pero sí básicos. ¿Se pueden considerar que ha habido una evolución en ambos sectores, tanto en la producción como en el consumo?

-Sí, claro, ha habido y se está dando una evolución muy amplia. Al principio, en el sector ecológico solo había pastillas de jabón artesano y poco más. Ahora, el abanico es enorme. Tanto en ecocosmética como en moda. Hace 20 años, el único algodón orgánico se utilizaba para hacer prendas de yoga y camisetas y similares. Ahora ya hay mucha moda orgánica en prendas de todo tipo. Esto no hay quien lo pare. De hecho, en la feria tenemos presencia de más de 60 expositores de cosmética eco-natural y más de 60 de moda sostenible con creaciones realmente innovadoras.

-Usted ha dicho que el carro de la compra es el inicio de una rebelión hacia un mundo más sostenible y más justo, ¿piensa que se está produciendo un cambio en la forma de consumir? Y, de ser así, ¿es lo suficientemente amplio y rápido?

-Sí. Hay mayor consciencia. La gran pregunta sería si estamos a tiempo de, cambiando nuestros hábitos de consumo, frenar el cambio climático y otros desastres ambientales y enfermedades. Si los gobiernos no actúan ante esta situación de emergencia climática, estamos perdidos. Ahora en unos días se celebra la Cumbre del Clima en Madrid. ¿Serán capaces de reaccionar ante la envergadura del problema con soluciones de verdad contundentes? Nosotros trabajamos a diario desde hace más de 40 años, al menos podemos dormir cada noche con la conciencia tranquila. ¿Qué les contaremos a nuestro hijos y nuestros nietos si hemos sido cómplices de esta destrucción masiva? Hay que trabajar por la regeneración. Y debemos exigirle eso mismo a nuestros gobiernos.