¿Marihuana contra la COVID-19?

Uno de sus principios activos ha sido aprobado para ensayos clínicos vinculados al coronavirus

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A medida que la COVID-19 continúa extendiéndose, la búsqueda de soluciones que puedan prevenir, curar o tratar la enfermedad mortal se hace más necesaria y las noticias de vacunas, rusas, chinas, inglesas y españolas, se suceden a diario. Y ahora ha llegado otra más. En los últimos meses, algunos expertos han señalado al cannabis como un posible tratamiento para casos graves de COVID-19. Se trata específicamente del cannabinoide cannabidiol (CBD), uno de los principios activos del cannabis. En los últimos días, la FDA aprobó un medicamento cannabinoide sintético, ARDS-003, para comenzar los ensayos clínicos de fase 1.

El ARDS-003 es un fármaco diseñado para ayudar con el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), un síndrome que se presenta en casos graves del nuevo coronavirus. Este síndrome puede desencadenarse cuando el número de citoquinas o citocinas en el cuerpo se eleva hasta niveles peligrosos. Las citoquinas son proteínas cuya acción fundamental es regular los niveles de inflamación. Si bien ésta es una parte normal y saludable de las respuestas inmunitarias, cuando se produce demasiada, puede provocar problemas graves y mortales, como insuficiencia orgánica y el mencionado SDRA.

Si bien ARDS-003 no se deriva de la planta de cannabis (es un cannabinoide sintético), sí modula el mismo sistema interno (el sistema endocannabinoide) del mismo modo que el cannabis. En particular, ARDS-003 se une a los receptores CB2, uno de los dos receptores primarios del sistema endocannabinoide. Este receptor modula la inflamación y la actividad de las citoquinas, lo que podría permitir que la inflamación en el SDRA vuelva a niveles saludables. Y a diferencia del CB1, que también se activa con el cannabis, el CB2 no provoca el conocido efecto psicoactivo del cannabis.

El estudio de fase 1 sobre ARDS-003 consistirá en un estudio humano aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. En esta primera prueba, probarán el fármaco en hombres y mujeres sanos para confirmar que es seguro y tolerable. Si se aprueba esta fase, la siguiente consistirá en evaluar la seguridad y la tolerancia en pacientes con COVID-19 y eventualmente se podría aprobar su uso en casos de emergencia. Los responsables señalan que no se trata de curar la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2, sino de reducir los daños pulmonares que provoca.