Dulzura y toreo caro de Finito de Córdoba

Sobresaliente faena del diestro que corta las dos orejas de un gran «Victoriano del Río»

Derechazo en los medios de Finito de Córdoba, ayer, en Brihuega
Derechazo en los medios de Finito de Córdoba, ayer, en Brihuega

Brihuega (Guadalajara). Tradicional Corrida de Primavera. Se lidiaron toros de Sánchez y Sánchez (1º y 4º), para rejones, y de Victoriano del Río y Toros de Cortes (7º), para la lidia a pie, el 2º como sobrero. Muy terciados y desiguales de presentación. Los de rejones, con movilidad y nobleza, aunque con poca raza. El resto, manejables, desrazados y a menos, salvo el 6º, gran toro, repetidor, con profundidad, codicia y recorrido; y el 7º noble. Más de tres cuartos de entrada.

Diego Ventura, metisaca (silencio); rejón bajo (oreja). Finito de Córdoba, de gris plomo y plata, metisaca que hace guardia, bajonazo (silencio); estocada desprendida (dos orejas). Miguel Abellán, de crema y oro, buena estocada (palmas); estocada casi entera, (oreja). Iván Fandiño, de lila y oro, estocada trasera, aviso (oreja); pinchazo, media, aviso, tres descabellos (silencio).

A pesar de la pertinaz lluvia de la mañana en la capital, la serpenteante caravana de la temporada taurina emprendió ayer, cual Camilo José Cela, su anual viaje a la Alcarria. Brihuega y su Tradicional Corrida de Primavera. En el corazón de esa áspera y reseca Castilla. El descenso a sus mismas entrañas desde Torija y su castillo hasta esa coqueta plaza atrincherada de La muralla. Una de esas fechas que dan lustre al calendario. De las que siempre apetecen. Como Finito este 2014. Da gusto verlo. Suya fue la gloria del triunfo en la monstruosidad de casi cuatro horas de corrida monstruo. Un dolor de muelas para el cierre del periódico. Dos orejas de un gran Victoriano del Río, al que se debió conceder la vuelta al ruedo.

El cordobés, muy a gusto, se emborrachó de toreo en dos series larguísimas por la izquierda. ¿Diez? ¿Doce naturales por tanda? Que más da. El toro a más con mucho recorrido y profundidad. No le faltaron duración y codicia. Finito lo vio y se abandonó. Otra más, inacabable, sin la ayuda. Relajado. Paró la música y en los medios le pegó dos tandas extraordinarias de derechazos enganchando al toro delante y embarcándolo hasta el final. Excelso, lo mató a la primera y cayeron los dos trofeos. Antes, devuelto el segundo tras toparse contra un burladero nada más salir de chiqueros, Finito pechó con un sobrero algo avacado, enrazado y descompuesto, del hierro titular. Movilidad sin humillar, que sólo permitió ver detalles en los remates y los postreros ayudados.

En temporada de regreso, Miguel Abellán puso ganas y variedad al saludo capotero al tercero. Templado a la verónica y con pellizco por chicuelinas. Luego, al de Victoriano del Río le faltaron energías. Muy a menos, el trasteo, en pleno diluvio y con el público en estampida, no tomó vuelo. Abellán lo despachó de una gran estocada. En su segundo, noblón de Toros de Cortes, toreó mucho más encajado. Hubo firmeza y mayor rotundidad en una obra en la que corrió bien la mano con la zurda. Naturales limpios y de buen trazo. Meritorio derroche. Se le

concedió una oreja que rechazó tras mayoritaria petición de la segunda.

Fandiño paseó una oreja del tercero al que recibió con dos largas cambiadas. Aplomado, el de Orduña aprovechó las dos tandas de derechazos que duró y se metió un arrimón después. Por estatuarios comenzó la faena al octavo y último, castaño muy voluminoso, al que toreó bajo el prolongado aguacero con despaciosidad. Suavidad con las telas en otro toro a menos. Epilogó por bernadinas, pero marró con su habitual cañón de acero.

Ventura rompió plaza con un primero de Sánchez y Sánchez que tuvo movilidad y buen son, pero al que faltó casta. Brilló en banderillas con «Milagro», con el que clavó quebrando en un palmo de terreno. Un feo metisaca impidió el trofeo. Llegó en el quinto, otro toro con buen tranco, que posibilitó el lucimiento sobre «Nazarí». Lo llevó cosido de costado. A milímetros. Sobresaliente. Sin embargo, el tendido se enganchó más a los desplantes, piruetas, brincos y giros de 360 grados de «Puerta Grande» y «Remate». Pese al rejonazo en los blandos, oreja.

Todos con premio, pero sólo uno con el triunfo grande. Finito está de dulce.