El Juli bajo la lluvia

El Juli vuelve a brillar con luz propia bajo la lluvia en Sevilla, y fue con «Estrella» de Garcigrande con el que destelló con capote, muleta y espada
El Juli vuelve a brillar con luz propia bajo la lluvia en Sevilla, y fue con «Estrella» de Garcigrande con el que destelló con capote, muleta y espada

La Maestranza pasó ayer de la placidez de la media entrada al llenazo del «no hay billetes», que se colgó a las dos y diez de la tarde, cuando pedir una cerveza en el centro era desbrozar el camino a codazos. Sevilla hervía con el desembarco madrileño que acudió en masa, como manada de Hamelín, a la llamada del cartel del abono: Morante, El Juli y Talavante. Estas tardes sin papel, la Maestranza se convierte en el último recuerdo de los corrales de comedia que reventaba Lope, con sus gritones, con el olor fermentado de la aloja, con su patio de mosqueteros, con su cazuela de las mujeres y el piso alto en pendiente para que la micción fuera cosa de subirse el refajo. Sólo falta sustituir a los acomodadores por los «apretadores» que embutían el respetable en los bancos del corral para volver al Siglo de Oro. Pero compensó la estrechez y la lluvia. Otra vez la lluvia se alió con El Juli. Empapaba, como ayer, el Domingo de Resurrección de 2013, cuando el madrileño salió por la Puerta del Príncipe. Y fue también, como ayer, con una corrida de Garcigrande. La faena de El Juli en el quinto fue de poder a poder, un «tour de force» del que salió con una oreja, pero pudieron ser dos si llega antes la muerte. La muleta y el capote, como en 2013, enterrados en el piso de plaza, que a esas alturas de la corrida ya era pura albariza. Los naturales y los derechazos fueron hondos, de cauce largo, aunque iban cayendo uno a uno. El hilván, los cambios de mano en los que toro y torero se quedaban en la redondez de una moneda. El Juli, cara a cara con «Estrella» de Garcigrande: 555 kilos, el menos pesón de una elefantada que rondó de media los 600. Bajo la lluvia y sonando «Suspiros de España», como en la película en la que el soldado de Salamina baila acunando el fusil con la misma música. No ha sido la mejor faena de El Juli en Sevilla porque faltó ligazón y sobró algún desarme, pero se puede contar entre la colección de victorias. Una faena que redimió también una corrida que fue pura filfa hasta el quinto. Morante salió abroncado tras matar dos toros que superaron en tablilla los 1.200 kilos. Y no brilló esta vez la zurda de Talavante, que es la mejor zurda de España. Otra vez El Juli y la lluvia. Brindó al cielo en el segundo, pero el homenaje a Palomo llegó en el quinto.