El toro como factor decisivo

Paco Ureña dio la única vuelta al ruedo ante un deslucido encierro de Lagunajanda

Paco Ureña
Paco Ureña

Valencia. Tradicional Festejo de la Virgen de los Desamparados. Se lidiaron toros de Lagunajanda, bien presentados y serios. Descastados y faltos de raza en su conjunto, 3º y 5º fueron los que tuvieron de mejor son. Un cuarto de entrada.

Alberto Aguilar, de turquesa y oro, estocada, descabello (silencio); media estocada, dos descabellos, aviso, otro descabello más (silencio). David Mora, de azul noche y oro, estocada (silencio); pinchazo, estocada (ovación). Paco Ureña, de caña y oro, estocada, aviso (vuelta al ruedo); dos pinchazos, estocada, descabello (silencio).

El tiempo, que todo lo cura, da y quita razones. Y si, allá a finales de enero, cuando Simón Casas anunciaba el cartel para la tradicional corrida del Día de la Virgen, quien más quien menos puso cara de circunstancias y no acababa de ver la combinación. Cuatro meses más tarde la situación ha cambiado y los triunfos de Paco Ureña en sus últimas actuaciones justifican su inclusión; David Mora se reivindica en Sevilla y la reaparición de Alberto Aguilar tras un grave percance en Lima da sentido a su presencia en el coso de Monleón.

El tiempo todo lo descubre, sentenció el teólogo romano Tertuliano, Pero el tiempo pasa y los recuerdos quedan, y tras el recuerdo a Manuel Granero y Francisco Barrios "El Turia", ambos homenajeados antes del inicio del festejo, quedó clara otra certeza: el toro es quien tiene al final la última palabra.

De un encierro deslucido de Lagunajanda, se movió más el tercero, al que Ureña bajó la mano y toreó con temple y buscando someter desde el primer momento en una faena un poco a saltos que remató con una estocada desprendida que le hizo perder la oreja que tenía ganada. También gustó mucho el sexto, que derribó estrepitosamente al piquero, aunque ahí acabó su pelea. Luego, sin ninguna entrega, no admitió ni un muletazo y cogió de mala manera a Ureña, que se se escapó de milagro tan sólo con el susto, rajándose el toro a renglón seguido.

Fue aplaudido de salida el colorado que hizo quinto, pronto en el caballo y con acometividad y recorrido. No se acabó de confiar con él David Mora, muy acelerado y al que le costó mucho centrarse y templarse, dejando un trasteo de más cantidad que calidad, con muchos enganchones y poca claridad.

Empujó con ganas el cuarto en el peto, estando a punto de derribar, mostrando buen son en la muleta, sobre todo por el pitón derecho pero sin que Aguilar terminase de poderle, perdiendo siempre muchos pasos para enlazar un muletazo con otro y dejando una faena de corte deechista y a menos conforme el astado se fue poniendo a la defensiva.

Los muy bien presentados primero -el del esperado regreso de Alberto Aguilar- y segundo sólo tuvieron presencia. Corto, el primero; y muy parado, el segundo; no dieron opción alguna a sus matadores.