Juan Miguel y Andy Younes caen heridos en Las Ventas

El novillero Mario Palacios perdió hoy una oportunidad de oro de relanzar su carrera en Madrid al desaprovechar las bondades que le ofrecieron, al menos, dos de los cuatro novillos que tuvo que estoquear a causa de las cornadas sufridas por Juan Miguel y el francés Andy Younes

El novillero Mario Palacios perdió hoy una oportunidad de oro de relanzar su carrera en Madrid al desaprovechar las bondades que le ofrecieron, al menos, dos de los cuatro novillos que tuvo que estoquear a causa de las cornadas sufridas por Juan Miguel y el francés Andy Younes.

Otro cartel de novilleros triunfadores, aunque la empresa no lo anunciara como el del domingo pasado, pero dos de los tres novilleros actuantes -Juan Miguel y Mario Palacios- ya sabían lo que era "tocar pelo"este año en Madrid.

Y junto a ellos, el francés Andy Younes, que tenía su segunda oportunidad en esta misma plaza después de quedar inédito en su debut en San Isidro. ¿Méritos? Quizás por el hecho de que su apoderado es, precisamente, el empresario de Las Ventas, que a buen seguro se estaría tirando de los pelos a la hora del paseíllo.

Porque el fracaso de público fue de órdago. ¡Menos de un quinto de plaza! Los más veteranos se confesaban unos a otros la de años que hacía que no veían Madrid tan despoblada de gente. Quizás alguno siga pensando que se ha suspendido la temporada. Todo puede ser. O tal vez porque el supuesto revulsivo del que presumía Simón Casas a primeros de año no acaba de llegar. La vida sigue igual... o peor.

Luego la tarde transcurrió por los derroteros del drama por las cornadas de Juan Miguel y Younes, lo que propició que Palacios tuviera que dar cuenta de hasta cuatro novillos Un trago, que, al final, le acabaría pasó factura al no estar a la altura de una tarde en la que debió dar un puñetazo en la mesa por las francas posibilidades que brindaron varios "atanasios"de María Cascón.

Palacios no pasó de discreto con su incómodo y desclasado primero, con el que se mostró poco resolutivo antes de sufrir el primer susto de la tarde, por fortuna, sin consecuencias.

Por los percances de los compañeros se lidió el quinto en cuarto ligar. Fue éste el mejor del envío, con calidad buen son por los dos pitones, pero Palacios no acabó de salir de la zona de confort, sin acoplarse con él. Quizás la mente le traicionaría al pensar que todavía la quedaban dos por delante.

El quinto tampoco se comió a nadie, un novillo que dejó estar, muy manejable, y con él se volvió a ver una imagen desangelada de Palacios, que anduvo por ahí pero sin decir absolutamente nada. La tarde ya le pesaba un quintal.

Y qué se le pasaría en la cabeza cuando con el sexto, al que recibió con dos largas de rodillas, tampoco acabó de enmendar la plana. La desolación de Palacios al finalizar la tarde era más que evidente.

Juan Miguel anduvo resuelto con el novillo que abrió plaza, que apuntó buen aire en sus embestidas, aunque tendía a desentenderse ya en el segundo muletazo. El madrileño logró pasajes estimables dentro de una faena de oficio y recursos.

Fue ovacionado, a la postre, los únicos aplausos que recibió en la tarde, ya que acabó cogido en su turno de quites al tercero, por gaoneras, cuando al astado se le vino al cuerpo, prendiéndole durante unos angustiosos segundos. Nada más caer a la arena se vio que iba herido.

No sería el único torero que dejaría fuera de combate este "Mariposino", pues también acabó "calando"la pierna de su lidiador, el joven Younes, que hizo un palpable esfuerzo para tratar de imponerse a un animal sin raza ni clase.

En la suerte suprema llegaría la cornada, y, aunque maltrecho y con una visible cojera, se mantuvo en el ruedo hasta recoger la ovación final para, acto y seguido, pasar por su propio a la enfermería. Día duro para el equipo del doctor García Padrós.

EFE