Juan Mora: «Estoy preparado para estar en las grandes ferias»

Tras abrir la puerta grande de Las Ventas el pasado 2 de octubre de 2010, Juan Mora estuvo presente en muchas de las ferias del año siguiente. Sin embargo, la temporada 2012 ha estado marcada por la falta de contratos. «No suelo discutir con mi destino», asegura el diestro placentino, quien acepta la situación actual y sigue preparándose a diario para poder dar la cara en algunos seriales del circuito taurino.

- El próximo 2 de febrero, el Club Taurino Paul Ricard «La Belgicana» le homenajea por estar a punto de cumplir 30 años de alternativa.

- La mejor manera de conseguir algo es procurar merecerlo. Y lo procuro. Pero dudo que merezca reconocimientos así. En cualquier caso, siento una gran satisfacción y alegría. El presidente del club me transmitió una sensación de ser una entidad de aficionados que sienten y viven la tauromaquia. Me resulta entrañable que más allá de nuestras fronteras, se viva el toreo de una manera tan especial.

- Y que además, se acuerden de su aniversario.

- Sí, porque yo sigo con mi educación taurina y no le presto mucha atención a los años de alternativa que cumplo. El toro es el motor que me guía, que me conduce y que me induce a estar preparado, pues así lo requiere.

- Buena señal.

- No siento ninguna merma. Son 30 años de alternativa pero me lo tienen que recordar desde fuera. Uno está dedicado al entrenamiento y cuando te llaman para este tipo de reconocimientos, te das cuenta de que tu trayectoria ha llamado la atención de algunas almas.

- Precisamente por ese aniversario de alternativa, la presente es una temporada especial, ¿Cómo le gustaría celebrarlo?

- Me gustaría celebrarlo de una manera sencilla. Natural. Por supuesto, la mejor manera de celebrarlo sería dando lances y muletazos muy buenos en 10 ó 15 tardes de toros. Toreando de la manera más pura y más profunda que pueda. Es lo que siempre intento conseguir. Además, busco realizar un toreo cada vez más natural. Sencillo. Sin efectos especiales.

- En 2012 estaba Pamplona pero al final no pudo ser. Un año duro.

- Cuando las cosas vienen dadas así, suelo mirar a través del cristal de la ironía. Intento que a los de mi alrededor no les afecte nada de lo que pueda pasarme. Por otra parte, soy una persona que jamás pierde la esperanza. No suelo discutir con mi destino. El año pasado fue un tiempo de confusión. Pero siempre hay que estar a punto. No se puede bajar la guardia, aunque haya que esperar. Sé que vendrán cambios a este tipo de circunstancias. Así veo el horizonte. Ya tomará esto otro rumbo.

- ¿Puede venir ese giro de timón de manos de Martín Perrino?

- Ambos estamos perfilando una temporada en la que tengo puestas muchas esperanzas en todos los sitios. Ahora mismo estoy empezando a ir al campo y los próximos 9 y 16 de febrero toreo dos festivales. El primero, en Ciudad Rodrigo y el segundo, en Utrera. Ahí empezaré a tomar contacto con el toro y con el público. Por otra parte, se están entablando conversaciones con todas las plazas; pero eso ya depende de que los empresarios atiendan esa petición. Por mi parte, estoy preparado para ir a las grandes ferias.

- ¿Significa una ilusión renovada el cambio de apoderamiento?

- No necesito agarrarme a nada para tener ilusión. La fidelidad a mi profesión y la constancia han sido valores, entre otros, que han caracterizado mi trayectoria. Lo que sí percibo es que ha entrado en mi vida profesional una persona que sabe gestionar mi carrera. Le veo muy organizado, muy pendiente de todo y es eficiente. Sin embargo, guardo un buen recuerdo de mis apoderados anteriores.

- ¿Qué necesita la Fiesta para que siga avanzando?

- Para que la Fiesta prospere, sería muy buena la cooperación de todos. Parece que existen muchas rencillas que deberíamos dejarlas aparte. Lo que hace falta es buscar una causa común y mirar hacia delante. Ése es el objetivo. Y creo que todos debemos poner un poco de nuestra parte. Debería haber una organización para que determinados asuntos fueran unidos, para que sean irreversibles y fuertes. Luego, por otra parte, cada uno debe defender sus intereses. En estos tiempos complicados estaría bien plantear cinco o seis puntos en los que estuviéramos todos unidos y fuéramos firmes. Los fracasos y errores de lo sucedido son aprendizajes, no fallos. No debemos guardar rencor a nadie, porque seguro que lo realizado, se ha hecho con la mejor intención, mirando por el interés del colectivo.

- ¿Ha cambiado su visión del mundo del toro desde que empezó hasta ahora?

- Sí, todo cambia. Pero hay algo que no cambia: cuando se abre la puerta de toriles, sale el toro y el torero lo recibe. Esa sensación es la misma. Ésa es la verdad. Y no cambia. El toro vive en el campo, disfrutando de una vida sana, y la llegada a la plaza es su día de gloria. El proceso del toreo es un dialogo mortal entre la animalidad del toro y la sabiduría y la inspiración del torero. Todo ello perdura porque es muy puro y muy de verdad.

- No piensa tirar la toalla.

- Entiendo que me queda mucho por aprender y evolucionar y ésa es la base para que uno tenga necesidad de seguir con la profesión. Además, mi manera de ser y de ver el toreo me ha llevado a hacer pasos de caracol. Pero tengo fuerza de voluntad. Mi carrera ha estado arraigada a valores, como la voluntad. La voluntad de jamás perder la esperanza y la fe en lo que creo. El deseo de hacer realidad los sueños a través del trabajo perseverante, la constancia y la paciencia. Sé que la justicia requiere paciencia. Y mientras mis fuerzas físicas y mentales me lo permitan, seguiré toreando. Sigo teniendo ganas de evolucionar y de seguir aprendiendo. Todo ello me hace sentir mentalmente joven. Y la juventud está en el pensamiento.

- ¿Qué sueño le queda por cumplir?

- Muchos. Y trabajo duro para que ellos se realicen. No creo en las casualidades. Aquí, en este mundo, cuando sucede una gran obra, haga quien la haga, siempre hay una historia y un trabajo detrás. A mí me quedan muchos sueños por cumplir. Por ejemplo, me gustaría repetir ese triunfo en Las Ventas. Repetir la tarde, no la obra; pues el arte es producir, no reproducir. Me gustaría que se dieran faenas de esa magnitud en Sevilla, Bilbao... Torear una serie de tardes pero sin amontonarme. Todo con un orden.