La disposición de los toreros y la lluvia, protagonistas en Sevilla

Tarde desapacible en lo climatológico y ganadero, con momentos de interés

Jiménez Fortes comienza un pase de pecho a su segundo toro en Sevilla
Jiménez Fortes comienza un pase de pecho a su segundo toro en Sevilla

Tarde desapacible en lo climatológico y ganadero, con momentos de interés

Real Maestranza (Sevilla). Segunda de Feria, tercera del abono. Tarde desapacible y lluviosa. Se lidiaron toros de Hnos. Tornay, bien presentados y de poco juego. Casi un tercio de entrada.

Esaú Fernández, de sangre de toro y oro, estocada y descabello (ovación con saludos); y estocada (silencio).

Jiménez Fortes, de negro y plata, media estocada y cuatro descabellos (silencio); y estocada (ovación con saludos).

Borja Jiménez, de malva y oro, pinchazo y estocada (silencio); pinchazo, aviso y estocada (palmas de despedida).

Muy pronto mostraron los diestros anunciados sus intenciones. Venían a triunfar y no les importó ni tan siquiera la lluvia que les recibía a la hora del comienzo. La tarde se presentó muy desapacible en lo climatológico, pero caliente en lo taurino, tanto que Esaú Fernández se fue a recibir al primero a portagayola, salió con limpieza de ese eminente peligro y cumplió con el capote. El toro presentó nobleza, pero muy justa la fuerza y apenas se le picó, aunque su picador Manuel Jesús Ruiz Román fue derribado en el segundo cite y cayó encima de los pitones, sin más consecuencias que el tremendo susto. Hubo un aceptable quite por chicuelinas de Jiménez Fortes y Esaú, que tomó la izquierda, sin probaturas, para comenzar la faena en el centro del ruedo. El astado se fue viniendo a menos y el diestro cada vez más firme y seguro, muy dispuesto. Las tandas, más y mejor sobre la zurda y al final se quedó muy cerca de los pitones. No pudo levantar el vuelo de la faena, pero lo intentó. No se pudo apartar de este negativo guión el sevillano ante el cuarto, que apenas tomó la muleta, que se fue parando y le costó mucho embestir. Tuvo que usar de nuevo firmeza y disposición y plantear su labor sobre ambas manos, buscando unas tandas de muletazos que no le podían resultar lucidas. Jiménez Fortes tuvo un primer enemigo que no se empleó en el capote y que tampoco colaboró en la muleta. Estuvo muy centrado el malagueño, que insistió en una faena bien pensada, pero de escaso resultado artístico, le sobró valor al espada y faltó transmisión a la embestida de su oponente, que además llevó un molesto cabeceo, sobre todo en los remates. Pero no era la tarde de Fortes en Sevilla, no por su culpa ni mucho menos, ya que el quinto tuvo pocas embestidas y cuando las sacó eran descompuestas, con molesto y preocupante cabeceo. No se inmutó el torero, que presentó tranquilidad ante la adversidad y arriesgó una barbaridad, sorteando en numerosas ocasiones la cogida que afortunadamente no llegó. Esfuerzo que no podría tener recompensa tangible, pero de reconocimiento del público.

Borja Jiménez hizo el esfuerzo ante un primer oponente que apenas colaboró. Intentó siempre dar variedad y limpieza a su labor, hasta que el astado se paró. El sexto no se empleó de salida y tuvo luego unas primeras acometidas, rebrincado, cabeceando y con evidente violencia. Fue lo único que tuvo, pues se paró pronto y el diestro de Espartinas mostró, a raudales, firmeza y seguridad, dando el pecho y buscando lo que tantas veces habrá soñado y hoy no estuvo en la Maestranza.