La vida en blanco y rojo: Siempre el sol

10 de julio, el ecuador de los sanfermines, y empiezan a estar algunos cuerpos ya cansados de la farra. Empiezan los pinchazos, pero la jarana sigue reinando en la Plaza de Toros de La Misericordia pamplonica. Los tendidos de sol, pese a quien pese, siguen dando la nota. El mejor ambiente, la camaradería y las bandas tronando infunden la clásica personalidad a una plaza donde sigue habiendo dos mitades de público y de Reglamento. Cartel de figuras del toreo y vuelve la alegría a la ciudad.

Y en el sol, mientras López Simón brinda un toro, está Raquel Sanz. En la barrera del 7, acompañada de Lucía y Maribel, se encuentra la viuda de Víctor Barrio. A su marido, el torero, le encantaban estas fiestas, y ella, como homenaje vivo, las disfruta intensamente. Flanqueada por el gran Paco Castelló, el conocido «Tito» en los ambientes de las peñas, que hoy ha celebrado un año más su multitudinaria paella en Jarauta. Ha vuelto el follón, los cumpleaños feliz e incluso la harina con la que nos pringábamos hace unos cuantos años los que veníamos al sol para olvidarnos casi de nosotros mismos. Raquel, su alegría, y la de todos.

La misma felicidad que una nueva mañana sanferminera de encierro ha tenido con el sol como protagonista, los huecos en los montones que empiezan a ser ya costumbre, y la velocidad de los de Fuente Ymbro. Todo pasa rápido, como la vida y la muerte, pero lo importante es la memoria de quienes fuimos y cada ciclo sanferminero seguimos siendo.