Usera

Miguel Abellán: «El baile ha mejorado mi imagen y mi toreo»

El torero madrileño Miguel Abellán, que está siendo uno de los más destacados de esta temporada taurina, considera que su participación y su victoria en el concurso "Mira quien baila", de TVE, ha mejorado su imagen y su forma de torear.

En una entrevista con EFE, Abellán asegura que, pese a las reticencias que su actuación en el famoso concurso pudo despertar entre los sectores más conservadores del toreo, la experiencia "no solo ha sido positiva"para él "sino también para el resto del espectáculo taurino".

"Será por mi personalidad -reconoce- pero el caso es que me han ofrecido hacer cosas que no les ofrecen a otros toreros. Nunca hago nada pensando a quién puede molestarle, solo en si me gusta a mí y si no me perjudica en mi profesión. Y, en este caso, aparecer en 'prime-time' en televisión, donde últimamente los toreros no salimos ni en foto, creo que es algo que nos ayuda a todos".

Además, "el concurso no ha perjudicado mi imagen, al contrario. Y aunque, como ya dije en el programa, yo nací para quedarme quieto delante de los toros, Poty, que es uno de los mejores coreógrafos de España, me ha enseñado a saber moldear el cuerpo y a adaptar las posturas, lo que en cierto modo también ha mejorado mi forma de torear", especifica Abellán.

Precisamente fue a Poty a quien el torero madrileño brindó la muerte del toro de Las Ramblas con el que triunfó la pasada semana en la feria de Julio de Valencia y que, además, le produjo una nueva lesión de las varias que lleva sufridas esta temporada.

"Sí, fue el día 24 de julio. El toro me derribó y me presionó con el testuz contra la arena. Tengo roto el cartílago costal derecho entero y fracturadas la octava y la novena costillas. Estoy en reposo obligatorio, pero me gustaría reaparecer el próximo día 9 en El Escorial, si es que las dolencias me lo permiten", matiza.

Porque esa fractura de costillas se suma a la rotura del músculo adductor del muslo derecho que sufrió en la feria de San Fermín -"y que va cicatrizando poco a poco"- y a los frecuentes cólicos de riñón que Abellán padece desde mayo y que ya le impidieron hacer el paseíllo en su primera tarde de la feria de San Isidro.

"El riñón -añade el torero del barrio de Usera- me está dando mucha guerra desde ese día, cuando se me produjo un cólico muy fuerte que se agravó por las secuelas de una antigua cornada en la vejiga. Como las piedras me obstruían el uréter tuve que ser intervenido en tres ocasiones, pero el problema aún no se ha resuelto.

"De hecho -continúa- el otro día en Valencia me dio otro cólico y estuve a punto de no torear. De no haber sido nocturna la corrida, creo que no hubiera podido hacerlo. Afortunadamente, hubo tiempo para que hicieran efecto los calmantes y gracias a ello pude sumar otra salida por la puerta grande".

Miguel Abellán asegura que lo que le hace sobrellevar mejor todo este calvario físico en los ruedos es la fuerza de ánimo que le da volver a triunfar, después de dos años en que optó por alejarse de los ruedos a causa del que consideraba "maltrato de los empresarios".

"Lo cierto es que por otro lado estoy teniendo la suerte de cara y que, desde que volví a Las Ventas, me están saliendo bien las cosas en las plazas grandes a las que estoy acudiendo. Triunfar en Madrid, en Pamplona o en Valencia me da un plus de fuerza para poder superarlo todo", enfatiza el torero.

"Además, estos triunfos me vienen a dar la razón. Hace dos años no quise doblegarme y me vi forzado a dejar de torear. No me sentía reconocido, aunque estaba en mi mejor momento. Pero en todo ese tiempo he podido reflexionar mucho y también hacer otro tipo de cosas, alguna incluso hasta bien, como lo del baile y comentar corridas en Canal Plus. Y todo me ha reforzado", reconoce.

Abellán, que ya tiene 35 años de edad y 16 de alternativa, considera que en esta triunfal vuelta a los ruedos "la madurez y una mejor capacidad de análisis"han jugado un papel fundamental.

"El verdadero triunfo en el toreo es saber reconocerte en el verdadero torero que llevas dentro y ser sincero contigo mismo. Esa es la única forma de trascender", finaliza Abellán.