Sergio Galán marca las diferencias en la de rejones de Fallas

El jinete conquense Sergio Galán y la amazona francesa Lea Vicens compartieron salida a hombros en la matinal de rejones celebrada hoy en Valencia

Lea Vicens y Sergio Galán salen por la Puerta Grande de Valencia
Lea Vicens y Sergio Galán salen por la Puerta Grande de Valencia

Seis toros de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntados para rejones, de correcta presencia y muy escasa cornamenta. En cuanto a juego, nobles y manejables pero muy medidos de raza y de fuerzas. Tercero y sexto fueron los más encastados.

Andy Cartagena: rejonazo trasero (oreja); rejón muy contrario, dos pinchazos y rejonazo (silencio tras aviso).

Sergio Galán: rejonazo trasero (oreja con petición de la segunda); rejonazo caído (dos orejas). Lea Vicens: rejonazo contrario y trasero (vuelta al ruedo tras leve petición); pinchazo y rejonazo trasero (dos orejas).

Galán y Vicens salieron a hombros con el mayoral de la ganadería.

Noveno y penúltimo festejo de abono de la feria de Fallas, con más de tres cuartos del aforo cubierto (unos 8.000 espectadores), en mañana de nubes y claros.

Entre la diversión familiar, el tono amable y la vistosa variedad inherentes a casi todas las corridas de rejones, Sergio Galán añadió a la de hoy en Valencia un plus de pureza, temple y seriedad que marcó las diferencias.

Y no solo en la estadística final del festejo, con esas tres merecidas orejas que avalaron una salida a hombros de ley, sino también en la entidad y en la importancia de un toreo a caballo que desdeñó el alarde vistoso para adentrarse en la clásica ortodoxia.

Imagen de Sergio Galán

El temple y la cercanía para lidiar y torear a los dos toros de su lote fue la base imprescindible para que Galán pudiera luego clavar banderillas y rejones con la misma coherencia, acudiendo siempre a los embroques en rectitud, mostrando los pechos de sus caballos y dejándose ver por los astados, para así clavar arriba y salir de los embroques con absoluta limpieza.

De entre todos los buenos momentos de su actuación destacaron hoy especialmente sendos pares de banderillas a dos manos, uno en cada toro, que ejecutó en asombrosa frontalidad, en corto y por derecho, como modelo de la pureza y la calidad del mejor rejoneo.

Lea Vicens poniendo una banderilla

A Galán le acompañó en la salida a hombros, justo cuando estallaba la última mascletá de las Fallas del 2018, la francesa Lea Vicens, a la que le fueron concedidas dos orejas con excesiva benevolencia por su faena al sexto, en la que, eso sí, puso más fibra y algo más de acierto y ajuste al clavar que con el toro anterior, ambos los de embestidas más encastadas de la corrida. Entre tanta amabilidad, también Andy Cartagena, bullidor y basando su actuación en los adornos y los alardes de doma, se hubiera ido por la puerta grande de no ser por su fallos con el rejón de muerte ante el cuarto toro, acusando probablemente las secuelas de la fractura en su brazo derecho sufrida en México hace unas semanas y tras la que hoy reaparecía en los ruedos.