El lado oscuro de los «strippers»

Estreno en ATRESplayer Premium. Mañana se emite en exclusiva en la plataforma el primer capítulo de este «thriller» emocional

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07 de septiembre de 2019. 18:12h

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Cecilia García 6/9/2019

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«Tengo todo lo que deseo: sexo, fiesta, dinero... Lo tengo todo. Me llamo Beltrán y soy ‘‘stripper’’», dice Hugo Beltrán (Jesús Mosquera) en «Toy Boy», la serie que se estrena mañana en ATRESplayer Premium, antes de su tránsito en abierto en Antena 3. Sin embargo, esa declaración de intenciones no se ajusta a la realidad, que es la que manda: sin saber ni cómo ni por qué un «stripper» se ve involucrado en el crimen de un empresario de Marbella. ¿Cómo no ser sospechoso cuando ha tenido una relación sexual y sentimental con su esposa, Macarena (Cristina Castaño)? Ahí está el meollo de la serie, porque es condenado a quince años de cárcel a pesar que gracias a la labor de su abogada sale a los siete con la intención, y con la complicidad de sus colegas «stripper», de saber quién fue el asesino. La ficción de Atresmedia Series, en colaboración con la productora Plano a Plano, era hacer un «thriller» emocional que como dice Sonia Martínez, la directora de ficción de Atresmedia y productora ejecutiva de la serie «se cuenta desde la emoción y los personajes». César Bénitez, responsable de Plano a Plano, ofrece más claves: «Hay varias capas de tramas: una historia de amor, asumir lo que cada uno quiere ser en la vida y, sobre todo, le hemos querido dar todo el poder a las mujeres». Insiste Bénitez que por primera vez en una producción «se presenta a un hombre como un objeto y ellos se rebelan porque solo les quieran por su físico», algo que ha pasado en muchas series.

Unos juguetes

En ese sentido, Carlo Constanzia, que intepreta a Jairo, deja una frase que deja los vellos de punta: «Somos los juguetes de la alta sociedad marbellí». Y es que «Toy Boy» se esfuerza, y lo consigue, en mostrar que los muchachos que amenizan las despedidas de solteras y demás fiestas, no son de piedra y, ya que estamos, se cargan los estereotipos. No son prostitutos, como María Pujalte, que interpreta a una abogada penalista llega a decir, no unos chicos banales a los que no les importa ser hombres objetos. Mosquera, que interpeta a Beltrán, lo deja bien claro. «Lo que hacen en el escenario es una fachada, lo que importa es de dónde procecen, La vida difícil de la que han venido. Ellos tendrán un pasado oscuro, pero la alta sociedad marbellí aún tiene un pasado y presente más turbio».

María Pedraza, que interpreta a Triana, la abogada penalista que defiende a Beltrán, y con el que tiene un romance, tiene muy claro que este intercambio de roles, en el que la mujer dicta las reglas, «es muy importante». Para ella, saltar de «Élite» a «Toy Boy» ha sido ese desafío que siempre espera una actriz precoz al que el éxito le ha llegado sin avisar y luego viene el precipicio. «Tras ‘‘Élite’’ me sentía como una adolescente porque eran los papeles que me daban. Ahora, al interpretar a una abogada, me siento como una mujer». Sea como fuere «Toy Boy» viene a romper moldes.

Entrenar como un atleta olímpico

Los actores de «Toy Boy», casi todos noveles, han tenido un intenso trabajo de preparación de sus pesonajes. No solo había que ofrecer una buena interpretación; también saber bailar, contonearse y tener un físico de escándalo. Para ello se sometieron a una dieta alimenticia, para aumentar fribra y músculo, además de clases de baile.

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