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Cuando el sexo se hizo industria

Ya está disponible en HBO España la segunda temporada de «The deuce», la mejor serie de David Simon y George Pelecanos desde «The wire».

James Franco, en un fotograma de uno de sus últimos trabajos tras ser vetado en Hollywood por varias acusaciones de acoso sexual
James Franco, en un fotograma de uno de sus últimos trabajos tras ser vetado en Hollywood por varias acusaciones de acoso sexual

Ya está disponible en HBO España la segunda temporada de «The deuce», la mejor serie de David Simon y George Pelecanos desde «The wire».

Ambientada en 1972, la primera temporada de «The deuce» rastreó los efectos radicales que la comercialización del sexo tuvo en la economía callejera de Nueva York. Ahora, en su segunda temporada, la serie salta hacia 1978 para llegar a otro punto de inflexión, marcado por el naciente movimiento feminista, la cultura punk emergente y la completa mercantilización del porno.

Desde los créditos de apertura –en los que anteriormente sonaba «If there’s a hell below we’re all going to go», de Curtis Mayfield, y ahora lo hace «This year’s girl», de Elvis Costello–, está claro que mucho ha cambiado en los alrededores de Times Square. El paisaje urbano ya no solo está definido por la prostitución callejera, los salones de masajes y los espectáculos de «strippers», sino también por la producción de pornografía, que se ha expandido tanto en Nueva York como en la Costa Oeste. La mayor demanda de porno ha dado a Candy (Maggie Gyllenhaal) más oportunidades de hacerse un nombre como directora y productora, aunque sigue actuando de vez en cuando. Mientras tanto los hermanos Martino (ambos interpretados por James Franco) han expandido su pequeño imperio, conectado con la mafia.

Aunque «The deuce» nunca ha pretendido ser una ficción sobre policías y delincuentes, en esta temporada los cocreadores de la serie, David Simon y George Pelecanos, asimismo nos muestran cómo los delicados vínculos entre el corrupto departamento de policía de Nueva York y los sindicatos del crimen organizado que controlan los negocios semilegales de la ciudad comienzan a desmoronarse. En todo caso, el aspecto más atractivo de la serie siguen siendo las historias directamente relacionadas con la pornografía y el trabajo sexual. Los efectos colaterales del ascenso de la industria del cine para adultos también reciben más tiempo de pantalla esta temporada y, decíamos, se presta especial atención a la aparición del movimiento feminista y lo que eso supuso para las trabajadoras sexuales.

Marginación y explotación

Los nuevos tiempos y el carácter cambiante de la ciudad también ponen en jaque la vieja relación entre los proxenetas y las mujeres que trabajan para ellos. «The deuce» no sugiere exactamente que la pornografía sea más noble o más segura que el trabajo sexual tradicional; después de todo, sigue habiendo marginación y explotación. Sin embargo, el porno le da a algunas mujeres un poco más de poder y, por supuesto, más del que tradicionalmente tendrían trabajando para un chulo. En dicho sentido, en esta nueva tanda de episodios Simon vuelve a mostrarse especialmente inspirado poniendo en cuestión el modo en que el proxenetismo suele glamorizarse en la cultura popular. En última instancia «The deuce» es un recordatorio de que la industria del sexo fue y es no muy diferente a cualquier otra. Sus integrantes van a trabajar, hacen su labor. A veces suceden cosas buenas y a veces cosas malas. Y creemos que lo vemos todo en la pantalla pero, por muy explícitas que parezcan las cosas, en realidad solo estamos viendo una pequeña parte de la historia.