«El Nudo» que promete enredarnos

La nueva trama policíaca de Antena 3 en la que pesan más los sentimientos, se encuentra en pleno rodaje

Los protagonistas de la nueva serie de Antena 3, «El Nudo», alrededor de su director, Jordi Frades
Los protagonistas de la nueva serie de Antena 3, «El Nudo», alrededor de su director, Jordi Frades

La nueva trama policíaca de Antena 3 en la que pesan más los sentimientos, se encuentra en pleno rodaje.

Un thriller que rebosa intensidad, que derrocha intriga y que promete atrapar. Con una trama que realiza saltos entre el presente y el pasado y con una gran carga emocional, «El Nudo» invita a enredarnos. Dos matrimonios opuestos pero inexorablemente conectados. Amistad, amor, insatisfacción, miedos y decisiones. Dudas, respuestas y la búsqueda de la estabilidad que en ocasiones tiembla. La nueva serie de Atresmedia protagonizada por Cristina Plazas (Rebeca), Natalia Verbeke (Cristina), Miquel Fernández (Sergio) y Oriol Tarrascón (Daniel) ya se encuentra en el ecuador de un rodaje en el que ni sus componentes conocen el desenlace.

«Bueno, la existencia», así resume en una frase la esencia de la nueva trama policíaca de Antena 3 Cristina Plazas, una de las protagonistas de este proyecto. Quizá un sentimiento que a lo largo de los capítulos de 50 minutos de duración, haga plantearse al espectador las mismas cuestiones sobre las que se planean en la serie. «No hay descanso en esto de vivir», prosigue la actriz, alegando que esta nueva apuesta roza aspectos cotidianos tan cercanos a la realidad que incluso parecen alejarse de la ficción. El planteamiento de una incógnita como primer plato, ¿quién es la mujer que acompañaba a Daniel cuando sufrió el accidente de tráfico que casi le provoca la muerte?

Como todo en la vida, existen momentos que invitan a plantearte que si lo que tienes es lo que realmente deseas. «Una cárcel emocional», que según Oriol Tarrascón y gracias a diferentes elementos que interferirán en la trama, provocarán cambios que darán la vuelta a los acontecimientos previos y que dejarán al espectador con ese hilo conductor que irremediablemente termina cosiéndote al asiento.

Este repertorio de historias que se entrelazan hasta resolver las dudas, ha sido producida por Atresmedia y en colaboración con Diagonal TV. El director del thriller, Jordi Frades, apuesta por un formato que, según consideran los actores, «resulta necesario». Una historia que viaja a través de la vida de cuatro personas adultas y sus circunstancias, sus miedos, sus pasiones, sus errores, pero también sus aciertos. Una serie que invita a contemplar y ¿por qué no?, plantearte tus propias dudas en un momento en el que la temática omnipotente gira en torno a otra generación. Esta producción apuesta por la verdad, en palabras de Natalia Verbeke: «No es más que un retrato de lo que ocurre en la vida».

El poder de las mujeres

A lo largo de la historia, la figura masculina se ha visto algo sometida al silencio, a no expresar sus sentimientos ni esa posible vulnerabilidad que tanto ellos, como todas, sufrimos. Puede que por el miedo al rechazo o por evitar que los pilares de lo que se entiende como «masculinidad», se tambaleen a ojos del resto. Sin embargo, en el caso de esta nueva producción: «las mujeres son muy fuertes», tal y como afirma Enrique Villén (Godoy), que interpreta al inspector encargado de investigar el accidente de Daniel. Tanto hombres como mujeres muestran su lado más frágil: la duda.

La sensibilidad y el miedo a abandonar la zona de confort se reparten entre ambos géneros, no hay más diferencias que las circunstancias de cada personaje. «La mamma siciliana», tal y como se define Miriam, interpretada por la actriz Luisa Gavasa, tiene cuerpo y voz de mujer.

La madre de uno de los protagonistas encabeza el papel de «villana», quizás cruel, pero no deja de configurar lo que en tantas ocasiones se echa en falta en las pantallas: una mujer segura de sí misma. Una mujer que no necesita que nadie la salve porque ella sabe perfectamente cómo hacerlo. Ella misma, llega a definir la estructura de la serie como si se tratara de un «matriarcado», entre risas y miradas de confabulación con el resto de sus compañeros de reparto.