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Rosa, sin sambenitos

TEN estrena el lunes un «reality» en el que la cantante reivindica la evolución artística y personal que ha vivido en los últimos tiempos

TEN estrena el lunes un «reality» en el que la cantante reivindica la evolución artística y personal que ha vivido en los últimos tiempos.

No soy Rosa de España, no soy Rosa la ‘‘triunfita’’, no soy Rosa la gorda». ¿Estas afirmaciones significan que la ganadora de la primera edición de «Operación Triunfo» reniega de sí misma y de sus circunstancias? No, simplemente es que no quiere vivir de las rentas, léase el pasado, y pide a sus seguidores que la acompañen en su evolución. Este es el pilar con el que se vertebra el «reality» producido por Secuoya Contenidos para TEN, que se estrena este lunes a las 21:30 horas. Visiblemente nerviosa y emocionada –«no sé qué me pasa pero me ponen un micro y un foco y me asusto como los pollitos», afirmó ayer durante una rueda de prensa–, quiere que «Yo soy Rosa» se convierta en una lucha contra las etiquetas que, en la mayoría de los casos, son un anticipo de los prejuicios. «Agradezco mucho el apoyo de mis seguidores, les cuido y los mimo, pero, ¿de qué te sirve avanzar como lo he hecho si todo el mundo te recuerda lo que pesabas, lo tímida que eras o te cantan ‘‘Europe’s Living a Celebration’’? Lo entiendo pero quiero que este espacio sirva para ver mi afán de superación, quiero crecer con mi público», explicó con humildad, pero con ganas de que la conozcan más, que no se quede como una figurita de porcelana inane por la que no pasa el tiempo.

La primera entrega de este formato –del que no se descarta que haya una segunda temporada– se centra en la grabación de su último disco, «Kairós», pero también descubriremos a una mujer que hace gimnasia, boxea, sigue una dieta vegana, se va de compras con Carmen Lomana, comparte su tiempo con amigos de «OT» –como Geno, Manu Tenorio y Lorena– y liga en una discoteca. «Bueno, tampoco vamos a exagerar, que para una vez que me pasa...», comentó riéndose. Lo que se ve es lo que hay, porque Rosa López no se guarda nada, ni siquiera las lágrimas que aún le asoman al recordar cuando se quedó sin voz y el peso que supone para ella la fama. «Estoy aquí por el cariño del público y de la Prensa, pero no puedo evitar tener más miedo a las críticas que a posar desnuda. Hay veces que quieres hacer un chiste sin más pretensión y algunas personas piensan que tienes el encefalograma plano. Me muevo por intuiciones porque estudios, pocos, aunque me gustaría cursar Psicología», dijo.

Autenticidad

Ante las posibles comparaciones con los «realities» de las Kardashians, las Campos (María Teresa, Terelu y Carmen Borrego) y «Mario y Alaska», se encogió de hombros. «No me he inspirado en ellos. Solo sé que me encanta la gente que es real y que tiene valores. Y yo los tengo. No me ha importado exponerme porque estoy muy feliz con lo que me está pasando en estos momentos. Soy muy generosa con mi vida porque no quiero que sea una mentira».

Las largas sesiones de rodaje no le han pesado, casi han sido una terapia para ella. Explicó que se olvidó de las cámaras «porque detrás de ellas hay gente que sabía que me estaban cuidando. Es más, les voy a echar de menos a partir del 1 de julio (día en el que termina la grabación) porque como vivo sola me hacían mucha compañía». Y lo comentó tal cual, con una sinceridad que aún no ha sido contaminada por la malicia. Le importarán las críticas, pero parece que el qué dirán la trae al pairo.