Turismo sostenible para un nuevo desarrollo mundial

Tribuna

El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili
El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili

El turismo tiene tal influencia e importancia en el mundo actual que aporta el 10 % del PIB mundial, es decir 8,9 trillones de dólares. En 2019, el sector del turismo generó 330 millones de puestos de trabajo (directos e indirectos) en todo el mundo; es decir, uno de cada 10 empleos del total mundial está relacionado con el turismo. Tal es así ese motor económico que, en 2019, los 5 países en los que el turismo ha supuesto una mayor aportación a su PIB fueron: México (15,5%), España (14,3%), Italia (13,0%), China (11,3%) y Australia (10,8%). Estos datos nos dan idea del significado, influencia y poder que tiene el turismo para muchas personas, empresas y países…

Pero hay otros aportes intangibles que no son menos importantes. Psicológicamente significa la ruptura con esa rutina que, durante el resto del año, para la mayoría de las personas, significa su ocupación normal. Significa comenzar un viaje….

Comenzar un viaje es como una dosis de esperanza y optimismo que nos inyectamos en el corazón, es la ilusión que nos permite afrontar la dureza de nuestras ocupaciones con la esperanza de tener algo distinto durante unos días o semanas, algo que cambie nuestra vida, algo que nos haga olvidar…o al menos desconectarnos temporalmente de nuestra rutina.

Un viaje no comienza cuando tomamos el avión u otro medio de transporte. Ese viaje, para la mayoría de nosotros ha empezado mucho antes, muchas veces semanas o meses...e incluso años.

Empieza cuando empezamos a imaginar y seleccionar nuestro próximo destino. En caso de que no lo tengamos ya decidido, empezamos a mirar en internet o diferentes publicaciones de viajes varios destinos en función de nuestros intereses, días disponibles y posibilidades económicas; analizamos las ofertas culturales, gastronómicas, etc. y poco a poco vamos descartando opciones hasta llegar al destino elegido.

En cuanto tenemos decidido ese destino nuestra mente empieza a viajar. Además de lo que amigos, familiares u otras personas que hayan estado y lo conozcan nos digan, leemos en internet, compramos guías de viajes y nos empezamos a documentar y empezamos a tener una idea sobre lo que nos gustaría hacer y experimentar…la imaginación empieza a funcionar y con ella nuestras ilusiones...y según vamos haciendo preparativos vamos disfrutando, vamos saboreando ese viaje aún antes de haberlo hecho realidad. Contratamos el viaje en una agencia o vamos nosotros mismos, comprando los billetes, yendo al consulado del país de destino a conseguir el visado de entrada en el país, aunque esta práctica está en descenso ya que el requerimiento de visados ha disminuido desde un 77%, en 2008, hasta un 53%, en 2018, con lo que los trámites iniciales de nuestro viaje se vuelven un poco más cómodos y sencillos. Y mientras llega el día de la partida, comentamos con nuestros allegados todo lo que hemos leído sobre el viaje, lo que pensamos ver y estas ilusiones y esperanzas suponen un bálsamo para nuestra rutina diaria y un aliento que nos anima y nos empuja hasta que llega el día en que comienza nuestra aventura.

Una vez que comienza el viaje, se produce un maravilloso descubrimiento de otras culturas, personas, gastronomías…Empieza un aprendizaje en el intercambio de experiencias con personas de los lugares que visitamos y con otros compañeros de viaje. Sensaciones de relax, de tranquilidad, o de pura adrenalina que nos permiten dejar atrás esos meses de duro trabajo y por un tiempo, olvidar la rutina de nuestras vidas.

Hacemos fotos, compramos objetos del país, hablamos con los lugareños, se crean lazos de simpatía e incluso de amistad y, en general, nos abrimos a los demás y abrimos nuestra mente a conocer y a aprender de otras circunstancias diferentes a las nuestras, pero al mismo tiempo, humanas, válidas y enriquecedoras.

Y llega el momento en que finaliza el viaje…pero no sus efectos. Es decir, el viaje no acaba cuando volvemos a nuestros hogares de origen. Una vez allí nos reunimos con familiares o amigos para comentar nuestra experiencia vivida, rememoramos, volvemos a saborear las sensaciones. Enseñamos fotografías, vídeos (muchas veces desde el mismo destino…) y otros recuerdos que quedan para siempre en nuestras vidas y nos 2 arrancan una sonrisa y nos hacen revivir otra vez lo experimentado. Además, muchas veces nos encanta mostrar nuestras fotos en las redes sociales y a nuestros amigos mientras estamos disfrutando del viaje….En los viajes podemos haber hecho amigos, bien haya sido en el destino o hayan sido compañeros de viaje con los que mantendremos el contacto y la relación. ¿Qué es importante en nuestra vida sino haberla vivido plenamente y tener bonitos recuerdos…?.

El viaje es muchas veces una experiencia vital, espiritual, por ejemplo…el Camino de Santiago, donde los motivos son variados para llevarlo a cabo, pero todas las personas que lo culminan con éxito coinciden en que algo les ha cambiado por dentro.

El viaje transmite universalidad, conocimiento, aprendizaje…como se suele decir, nos abre la mente y el espítiru. El viaje sirve para conocer, aprender, compartir y acompañar. Todas estas vivencias personales, sea el tipo de viaje que sea, tienen que ver con la posibilidad de viajar, de conocer, de experimentar…en resumen, de hacer turismo.

Y este efecto del viaje, ese acto de hacer turismo será psicológicamente positivo a la hora de volver a la rutina diaria… y empezar a pensar en el viaje siguiente…¿a dónde iremos?.

Pero el turismo no solo aporta beneficios a quienes lo realizan, también tiene sus impactos para quienes son sus anfitriones. Por una parte, cientos, miles de personas en los destinos cuentan con los viajeros, con los turistas para desempeñar su ocupación, para mostrarles lo mejor de su hospitalidad, de sus destinos, de sus países. Y aquí hacemos mención también al turismo interior (sea turismo de ciudad o turismo rural) de cada país.

El turismo actual debe ser sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental, por ello hay que conseguir que ese turismo lleve a cabo cambios sociales, culturales y en los ecosistemas que siempre sean positivos.

El turismo es un motor económico importante para el mundo ya que supone más del 10% del PIB mundial y que se ha venido abajo con esta pandemia que estamos sufriendo. Las llegadas de turistas en el primer semestre de este año 2020 se redujeron en casi un 60% en el norte de África y Oriente Medio. Y entre un 60-80% a nivel global que significa que entre 850 y 1.100 M de personas dejarán de hacer viajes internacionales y ello afectará a entre 100 y 120 M puestos de trabajo directos.

Y estamos hablando de que han resultado afectados los hoteles, restaurantes, bares, compañías aéreas, navieras y de vehículos… pero también de empresas de comunicaciones que no facturan los servicios de roaming, de fábricas que no hacen recuerdos para los turistas, etc. Y se estima que este sector puede tardar entre 3 y 4 años en recuperar los niveles anteriores a la pandemia.

Pero el turismo no sólo es un intercambio de servicios y divisas, no es sólo economía. También es un intercambio de ideas, culturas, influencias…es un conocimiento mutuo entre personas de diferentes países y realidades que sirven para abrir los ojos a nuevas realidades en las que, con respeto y amabilidad, pueden servir para ir mejorando la situación en los países que nos acogen y que apuestan decididamente por mostrar, ofrecer y compartir todo lo bueno que en ellos existe.

Es tanta la importancia de los viajes en el mundo, así como la influencia que en la vida de las personas tiene, que desde que se creó la Organización Mundial del Turismo, en 1975, se ha ocupado del desarrollo del turismo en el mundo y que en la actualidad se enfrenta a importantes retos, para los que tendrán en cuenta de manera prioritaria la sostenibilidad y la innovación.

Puede parecer, a primera vista, que el Turismo solo tiene incidencia en algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ya que se ha incluido en algunas de las 169 metas que componen los 17 ODS, como son, ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), meta 8.9; ODS 12 (consumo y producción responsables), meta 12.B y ODS14 (uso sostenible de los océanos y recursos marinos), meta 14.7 y en ello está haciendo un gran esfuerzo la Organización Mundial del Turismo (OMT; UNWTO, por sus siglas en inglés); pero si 3 alejamos el foco y nos distanciamos para tener una perspectiva más amplia y lo vemos con una visión más global, la verdad es que la fuerza e influencia del turismo alcanza y ayuda al cumplimiento de todos los ODS e, importante, aboga por la cooperación público-privada (ODS 17) como una de las palancas para superar esta crisis sanitaria y encarar las oportunidades de desarrollo sostenible que el futuro nos ofrece.

La OMT, en cuanto a que es la agencia especializada de la ONU en todo lo concerniente al turismo (desde 2003 y, de manera efectiva desde 2004), siempre ha trabajado bajo el espíritu con el objetivo de fomentar el desarrollo sostenible y desde esa fecha ha sido un verdadero motor de este cambio en cuanto a las acciones desarrolladas en favor del desarrollo del turismo en el mundo; acciones que han continuado desarrollándose de manera importante en este mandato. Ha tenido la visión de ser una organización sostenible en sí misma, en línea con los ODS y a partir de ahí y manteniendo un liderazgo basado en su propio ejemplo (se decía en la mundialmente conocida obra “Don Quijote de la Mancha” del inmortal escritor Miguel de Cervantes Saavedra, que “obras son amores y no buenas razones”) es como mejor puede orientar, ayudar y servir de guía a los países miembros a alcanzar sus metas de sostenibilidad. Un líder lo es cuando ayuda a los demás a crecer y eso es lo que están haciendo desde la OMT, desde su primer representante a las demás personas, excelentes profesionales, que conforman su equipo.

Una de las primeras necesidades de toda empresa u organización es estar económicamente saneada y la OMT, desde que se inició el actual mandato, pasó de tener un déficit de tesorería de casi 750 mil euros el 31 de diciembre de 2017 a tener un superávit de más de 2,4 millones de euros a fin de 2018; es decir, en solo un año, el esfuerzo en cuanto al control financiero y de eficiencia que han logrado la recuperación de las cuentas ha sido notable. Esta disciplina financiera en cuanto al control de gastos, etc. será el camino para mantener en los próximos ejercicios. Esta sostenibilidad financiera interna está en línea con el ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), y además, a través de sus iniciativas está fomentando la creación de pequeñas empresas locales (meta 8.3), logrando que haya un trabajo decente (meta 8.5), disminuyendo la proporción de jóvenes sin trabajo ni estudios (meta 8.6), promocionando el turismo sostenible (meta 8.9) y colaborando en el desarrollo de una estrategia mundial para el empleo juvenil a través de su Academia y diferentes talleres y cursos de especialización (meta 8.B).

Pero este liderazgo poco duraría si no fuese acompañado de una buena capacidad de innovación que puedan hacer del turismo una punta de lanza en muchos ámbitos o si no procurase integrar a todas las personas haciendo los destinos accesibles ante cualquier situación personal.

Esta capacidad de innovación, que se ha mostrado a través de diferentes competiciones para Start-Up de turismo donde se han recibido más de 3000 proyectos de 133 países, competiciones gastronómicas y alianzas con el Basque Culinary Center, realización de 10 Forums, y creación de dos Hubs de turismo (Buenos Aires y Madrid) hace que se mantenga y se promueva un espíritu inquieto, de creación, innovador como decíamos antes y de descubrimiento de nuevas formas y maneras de crear empresas, de desarrollar nuevos aspectos del turismo y de dar servicio a las personas que viajan y desean disfrutar del turismo.

Esta capacidad constante de innovación es esencial para la supervivencia, el buen gobierno y el desarrollo de cualquier organización, y en el caso de la OMT está en línea con el ODS 9 que nos habla de Industria, Innovación e infraestructuras. El turismo y su desarrollo tiene lazos con el desarrollo de infraestructuras sostenibles (meta 9.1) y con la promoción de una industria inclusiva y sostenible (meta 9.2). Al apostar por tecnologías limpias están alineados con la meta 9.4, y es un hecho que desde la OMT se alienta y recomienda ante los gobiernos que las infraestructuras turísticas sean sostenibles y resilientes (meta 9.A), lo cual va unido a la capacidad y espíritu de innovación y desarrollo tecnológico antes comentado (meta 9.B) y al aumento del acceso a TIC e internet como un medio para tener una mejor gestión de todos los procesos implicados en este sector (meta 9.C).

Como decíamos antes, una organización es tan buena como lo sean las personas que en ella trabajan y proporciona tan buen servicio como pueda ayudar a mejorar a sus clientes y acompañarlos en el cumplimiento de sus objetivos. Y en este caso, los clientes son los turistas y los destinos. Y uno de los campos en los que la 4 OMT ha estado trabajando firmemente es en el de la inclusión social y la accesibilidad del turismo. Se ha trabajado para que los transportes y destinos sean accesibles para todas las personas sin importar sus habilidades o capacidades físicas o sensoriales. Personalmente, esto me ha gustado mucho porque es donde se ve (o es uno de los sitios en donde se demuestra) el espíritu y el corazón de las personas que forman las organizaciones. Y es esta manera de pensar en los demás para hacer que todo el mundo que lo desee pueda viajar y disfrutar del destino elegido, la que hace de la OMT una organización socialmente responsable, inclusiva e integradora a todos los niveles de la sociedad.

Y prueba de esta voluntad y capacidad de integración es que, en septiembre de 2011, la OMT firmó con la Fundación ONCE (Organización Nacional Española de ayuda a las personas con discapacidad visual y otras discapacidades) y la ENAT (Red Europea de Turismo Accesible) un convenio de colaboración para contribuir a la promoción y el desarrollo del turismo responsable y accesible a las personas con discapacidad. Esta relación ha ido evolucionando y ampliándose en el tiempo para adaptarse a nuevas realidades, necesidades y desafíos. Actualmente, esta relación con la ONCE y la ENAT, se ha visto reforzada en cuanto a la publicación de un conjunto de directrices cuyo objetivo es garantizar la accesibilidad y la inclusión una vez que se pueda reanudar el turismo de forma responsable. Adicionalmente, la OMT está desarrollando con la International Standard Organization (ISO) unos standards que sirvan de guía a empresas y países para desarrollar y mejorar el turismo accesible.

Y estas acciones también están en línea con todos los ODS, ya que el lema de “no dejar a nadie atrás” hace referencia a la no exclusión de ninguna persona para cumplir con todos los objetivos. Pero es que, además, en los ODS 4, 8, 10, 11 y 17 se hace una mención explícita a las personas con discapacidades y en esto es lo que está trabajando la OMT cuando, con los acuerdos efectuados con organizaciones, empresas y gobiernos, colabora con el cumplimiento de estos objetivos.

Los ODS están dedicados a hacer de este planeta un entorno más sostenible y habitable para todas las especies que lo habitamos y en relación con la sostenibilidad, la OMT ha llevado a cabo acciones en esta línea. En cuanto a las acciones para ayudar a combatir el cambio climático, la OMT, ya en 2008, llevó a cabo el primer estudio detallado de las emisiones de CO2 de las actividades relacionadas con el turismo. Este estudio reflejaba el interés en determinar la huella de carbono en el transporte relacionado con el turismo y conocer su impacto global en el clima. Este estudio se ha vuelto a realizar bajo el actual mandato, con datos actualizados a 2019, como fiel reflejo de su permanente compromiso con la sostenibilidad y los efectos que los diferentes entornos y acciones humanas relacionadas con el sector del turismo tienen sobre la misma. Este estudio ha aportado una valiosa información a estos sectores relacionados con el turismo para ayudarlos a focalizar más sus esfuerzos a la hora de mitigar estas emisiones.

En esta voluntad efectiva de liderar el turismo, la OMT ha venido desarrollando, desde 2012, la Red “One Planet”, cuyo objetivo es mejorar los impactos del turismo en cuanto al desarrollo sostenible. Uno de los 6 programas de esta iniciativa es el “Programa One Planet de Turismo Sostenible”, que centra sus esfuerzos en la polución debida al plástico, el desperdicio de alimentos y el cambio climático. Desde mayo de 2016 se realizan webinars de difusión y formación relacionados con estos temas. Esta Red “One Planet” cuenta con el apoyo de 170 socios y, dentro del período 2018 - 2022, tendrá en cuenta los aspectos medioambientales y sociales para lograr este desarrollo sostenible deseado. Para lograr el éxito de este programa esta siendo importante el apoyo de las naciones y gobiernos. También se está midiendo y analizando la sostenibilidad de las acciones en el sector del turismo. Y esta acción se refuerza con los 31 observatorios de la Red Internacional de Observatorios de Turismo Sostenible (INSTO, por sus siglas en inglés) sobre el turismo sostenible que hay en todo el mundo. Esta Red global fue creada en 2004 con el objetivo principal de apoyar la mejora continua de la sostenibilidad y la resiliencia en el sector turístico, conocer el impacto del sector mediante la obtención y desarrollo de datos e indicadores fiables, conectar destinos dedicados a fin de comprender mejor el uso de recursos en todo el destino y fomentar la gestión responsable del turismo. Esta red está, lógicamente, en constante crecimiento y prueba de ello es que desde que los primeros observatorios que se empezaron a adherir 5 en 2006 (siendo el de China, el primero) la red ha seguido creciendo por todo el mundo hasta llegar al más reciente, el de las Islas Canarias (España).

No existe un objetivo más claro en estos cometidos que el ODS 13, el de acción por el clima, en el que las acciones de la OMT entroncan con la meta 13.2 al ayudar (hablábamos antes de los estudios realizados) a concienciar e incorporar el cambio climático en políticas, estrategias y planes nacionales y de empresas; y con la meta 13.3 al ayudar a mejorar la sensibilización medioambiental por medio de sus diferentes programas de especialización.

Y como la sostenibilidad también hace referencia a la inclusión y a la igualdad de géneros, se ha editado, en noviembre de 2019, la segunda edición del “Global Report on Women in Tourism” en donde se pone de manifiesto como el turismo puede ayudar a conseguir la igualdad de género y a empoderar a las mujeres. Evidentemente, este nuevo informe concuerda con el objetivo 5, sobre igualdad de género en cuanto al cumplimiento de las metas 5.1 (poner fin a la discriminación), 5.4 (reconocer el trabajo doméstico, y podemos referirnos a los establecimientos que acogen a los turistas), 5.5 (asegurar la participación plena de la mujer e igualdad de oportunidades), 5.A (asegurar la igualdad de derechos a los recursos económicos para todos) y 5.C (aprobar políticas y leyes para la igualdad y el empoderamiento).

Y estas acciones se complementan con la “Convention on Tourism Ethics” ya que la salvaguarda de la ética y de la dignidad de las personas conllevará a un turismo mejor, con mejores condiciones para el trabajo y disfrute de todas las personas usuarias y un mayor desarrollo sostenible y respetuoso con las personas en los países receptores de estos turistas.

Esta apuesta por la sostenibilidad medioambiental, económica y social ha estado presente en el ADN de la OMT. desde sus comienzos. La OMT siempre se ha distinguido por una decidida apuesta por el desarrollo sostenible global y este hecho fue una pieza fundamental a la hora de que la ONU la aceptara y designara como su agencia especializada en el sector del turismo. En base a esto, el turismo debería estar en las reuniones y agendas acerca de la sostenibilidad en los gobiernos como un factor innovador e impulsor de la misma. Prueba de ello es que, en la Asamblea General de la ONU, 94 países apoyaron la promoción del turismo sostenible sabiendo que es un motor para lograr los diferentes objetivos de desarrollo sostenible.

Pero esta difusión de la sostenibilidad entre todos los países participantes no podría estar completa ni llegar a buen puerto si no fuese por la voluntad decidida de compartir los conocimientos y avances técnicos con dichos países. Se suele decir que el conocimiento no compartido es conocimiento perdido o, al menos, no da los resultados que tiene la difusión, la discusión, el análisis y la mejora posterior de las ideas.

En línea con este aspecto, el 2019 fue el año de la Educación, habilidades y empleo para la OMT y prueba de ello es que se han desarrollado 22 misiones técnicas de corta duración que han permitido difundir y actualizar conocimientos entre personal técnico perteneciente a varios países, que, a su vez, podrán poner en práctica e implantar nuevas ideas, procedimientos, etc. Estas misiones se han desarrollado bajo el ámbito de los servicios y cooperación técnica de la OMT y cuyo desempeño y compromiso comprende objetivos varios, tales como la elaboración de planes maestros, desarrollo del turismo comunitario, turismo rural y ecológico, estrategias de marketing, alivio de la pobreza a través del turismo, etc. A finales de 2020 se habrán contabilizado 60 proyectos desarrollados en 44 estados miembros con el fin de mejorar la experiencia del turista en dichos países. Y para ello se ha triplicado el presupuesto operativo hasta alcanzar unos 11,3 millones de dólares.

En el pipeline que manejan actualmente se encuentra un portfolio de proyectos por un valor de 8 millones de euros que se espera ir poniendo en marcha para mejorar las capacidades turísticas en los países impulsores de los proyectos.

Esta apuesta por la formación técnica en sostenibilidad es una apuesta decidida en la consecución del objetivo 4 de los ODS, la “educación de calidad”, teniendo en cuenta las metas 4.4 (aumento de competencias para acceder al empleo, turístico, en este caso), 4.5 (eliminan la disparidad de género y colectivos vulnerables), 4.7 6 (fomentan la educación global para el Desarrollo Sostenible) y 4.C (mejoran la cualificación de los docentes en estos aspectos de la sostenibilidad).

Esta voluntad decidida y compromiso de los que hablamos, centrados en la formación especializada y continua van más allá de estas acciones y, es necesario resaltar que vienen de lejos. Tanto, como que el 3 de junio de 1998 mediante un convenio firmado entre el Principado de Andorra y la OMT, en la 58ª reunión del Comité Ejecutivo de la OMT que tuvo lugar en Lisboa se creó la Fundación Themis. Sus objetivos eran, a través de diferentes programas, apoyar a los Estados miembros en cuanto a identificación de necesidades de formación y planes estratégicos para cumplirlas, fortalecer las capacidades en las Administraciones Nacionales de Turismo, colaborar con el desarrollo sostenible a través de la formación y mejorar la calidad de los programas de formación. Y en 2019, con motivo del año de la Educación para la OMT se quiso dar un paso adelante en el desarrollo de estos programas y en la ampliación de estos y con esta transformación, también se adoptó un nuevo nombre para estos nuevos y ampliados objetivos, la “Academia”.

Se ha instituido la Academia de la OMT con la apertura de su primer Centro Internacional en Portugal en donde, desde que tuvo lugar la primera Masterclass sobre la Transformación digital en el Turismo el 4 de julio de 2019, han tenido lugar 16 sesiones de especialización con más de 800 participantes.

Y en conjunto, durante el actual mandato, se han certificado por vez primera o se han renovado, un total de 154 programas educativos, que han alcanzado a 70 instituciones educativas de todo el mundo. A esto hay que añadir que la OMT cuenta actualmente con 255 programas certificados activos, que corresponden a 92 instituciones educativas en 39 países diferentes. La voluntad de compartir y aumentar el conocimiento como un importante activo para lograr la excelencia la reflejan en su voluntad de inaugurar e impulsar los próximos Centros Internacionales en Georgia, Suiza, China, Egipto y Arabia Saudí. A todas luces serán centros importantes de conocimiento y difusión de ideas y proyectos sobre la sostenibilidad y la innovación en la nueva era del turismo.

Y cuando hablamos de la difusión de ideas y la presencia global de la OMT se trata de que, desde la dirección de la OMT se ha conseguido estar presente a nivel global, no solo en la ONU (cosa normal y evidente en este caso) sino también estar en permanente contacto con un mayor número de Gobiernos, instituciones académicas y, por supuesto, ese sector privado del cual es tan necesaria su colaboración (acordémonos del ODS 17, “Alianzas para cumplir los objetivos”) para llevar a cabo conjuntamente con las diferentes Administraciones Públicas y el sector privado, nuevos proyectos de desarrollos turísticos, etc. Fruto de este compromiso con el desarrollo sostenible y la colaboración entre instituciones para lograr alcanzar los objetivos, sin dejar a nadie atrás, han sido la decena de viajes que el Secretario General, Sr. Zurab Pololikashvili, ha realizado a cada región del mundo desde que fue elegido como responsable al frente de esta Institución, con el objetivo de tender mejorar los lazos de amistad, confianza y colaboración en aras de un mejor futuro para el turismo y para los países.

En esta línea de acción, se constata la contribución de la OMT en eventos de carácter mundial, como son, “Climate Talks”, la reunión de “G20”, el “World Travel Market”, etc. Otra iniciativa singular es la que se está llevando a cabo en cuanto al “turismo de vida animal salvaje”, una vez firmada una alianza entre la OMT y el Grupo Guandong Chimelong y que pretende promover ideas y soluciones en cuanto a la conservación de la vida salvaje de los animales y el turismo sostenible. En el “Chimelong Tourism Development Forum” celebrado en Zhuhai (China) el 16 de octubre de 2019, se avanzó en los planteamientos y soluciones para promover y proteger este tipo de entornos y turismo.

Y no solo participa en este tipo de eventos sino también desarrolla iniciativas globales relacionadas con la economía circular, en concreto ha puesto en marcha, desde enero de 2020, la “Global Tourism Plastic Initiative”, que teniendo como base el desarrollo de la economía circular, pretende reducir la contaminación por plásticos causada por el sector turístico. Se centra en la reducción, los procedimientos de desinfección, la separación y gestión sostenible, en general, de los artículos de plástico que están en los entornos turísticos (clientes, proveedores, etc.), para evitar un incremento de la contaminación debido a estos plásticos y una 7 degradación de los entornos naturales. A esta iniciativa ya se han adherido 46 empresas y asociaciones de todo el mundo y comprometidas con este reto de la sostenibilidad y la economía circular impulsado por la OMT.

Todas estos proyectos y experiencias destinados a mejorar el turismo y el escenario global en el que se desarrolla liderados en el actual mandato han conseguido atraer el interés de empresas comprometidas con los valores y los principios de un turismo que tiene en el desarrollo sostenible y en la economía circular su principal objetivo.

En la OMT existen tres tipos de miembros que se unen bajo los principios antes comentados: los Estados miembros efectivos, que son los Estados soberanos, en un número de 159 y la más reciente afiliación a este grupo ha sido la de la República de Palaos. Y quizás, en un futuro próximo, la correspondiente a un miembro fundador de esta institución y muy valioso por su visión y aportaciones al desarrollo del turismo, los EEUU. Otra categoría de miembros son los miembros asociados, que son territorios o grupos de ellos sin responsabilidad en sus relaciones exteriores, en un numero de 6; y, finalmente, el tercer grupo, se refiere a los miembros afiliados, que son entidades intergubernamentales, no gubernamentales, sector privado, enseñanza, asociaciones turísticas y autoridades locales de turismo, todos ellos con relación con los principios y objetivos de la OMT. En este tercer grupo se han afiliado recientemente más de 128 nuevos miembros, con lo que el numero total de afiliados supera los 500. Esto ha supuesto un verdadero logro de la actual gestión de la OMT e indudablemente, estos nuevos afiliados contribuirán a potenciar una respuesta sostenible a los objetivos globales marcados.

Cuando hablamos de estas respuestas sostenibles a los desafíos que se han producido en nuestro planeta y en el sector del turismo, los primeros objetivos se centran en poner fin a la pobreza (el objetivo 1), ayudando a erradicar la pobreza extrema (meta 1.1), disminuyendo la pobreza relativa en sus diferentes dimensiones (meta 1.2) y ayudando a alcanzar los servicios básicos y recursos financieros (meta 1.4); también es un objetivo lograr acabar con el hambre en los países (objetivo 2), tanto poniendo en valor e integrando el turismo como un destino local (meta 2.1) como logrando acabar con la malnutrición (meta 2.2) para que haya unas tasas aceptables de salud y bienestar (objetivo 3) en cuanto a que la integración del turismo y el desarrollo y la riqueza creados conllevarán la reducción de tasas de mortalidad materna (meta 3.1) e infantil (meta 3.1) debido a una mayor cobertura sanitaria y acceso a los medicamentos por parte de la población (meta 3.8). Luego hay más objetivos sobre los que se deberá trabajar, pero estos tres primeros objetivos tienen un carácter profundamente social ya que forman una de las bases para el desarrollo humano digno e integral. En base a esto, hay un continente que tiene 1.300 millones de habitantes y que, se espera que para el 2050 alcance 2.500 millones de habitantes. Es un continente en donde más del 40% de la población, es decir, unos 560 millones de personas, viven en pobreza extrema, y eso significa disponer de menos de 2 dólares al día. Nos estamos refiriendo a África, donde no obstante esta situación, se trata de un maravilloso continente con un inmenso potencial de desarrollo debido a sus riquezas naturales, diversidad y juventud, ya que el 65% de la población africana tiene menos de 25 años.

Con este inmenso potencial de capital humano y posibilidades de desarrollo, la OMT ha querido, bajo demanda de los países africanos, poner el foco en el continente y trabajar para mostrar una hoja de ruta para llevar a cabo un crecimiento sostenible, inclusivo con el que colaborar con el desarrollo de las personas, los negocios y los países. Este foco en África ayudará a mejorar estos, en principio, tres ODS pero, evidentemente, hay otros objetivos que mejorarán de la mano de estos tres primeros.

Esta hoja de ruta se compone de un plan con 10 puntos en los que se tiene un foco especial en la juventud y en las mujeres como facilitadores del cambio, respetando la herencia cultural y desarrollando la innovación, atrayendo las inversiones y potenciando la formación, etc. Evidentemente este arduo trabajo por parte de la dirección de la OMT y su equipo debe tener su decidido apoyo y contrapartida por parte de los países a los que va dirigido y, de esa manera, la capacidad de resiliencia y de trabajo de las gentes y con ayuda de los organismos y Administraciones irá dando sus frutos en favor de una mayor creación de riqueza, igualdad y puestos de trabajo en el continente africano.

Pero no solamente estos tres objetivos se desarrollarán en el continente africano gracias al trabajo de la OMT, sino también en todo el mundo. El compromiso de toda la organización y las reuniones que su Secretario General viene manteniendo con los principales lideres mundiales hacen de la OMT un instrumento a tener en cuenta en el futuro desarrollo de las personas, las empresas y los países.

Otros ODS a los que se alcanza con este tipo de iniciativas pueden ser, en principio, más obvios para el lector. Hablamos del objetivo 6, agua limpia y saneamiento, con el que el desarrollo turístico y sostenible puede lograr mejorar el acceso a los servicios de agua potable y saneamiento e higiene (metas 6.1 y 6.2), implantar una gestión integral de los recursos hídricos en las comunidades receptoras del turismo (meta 6.5) y, por supuesto, proteger los ecosistemas relacionados con el agua (meta 6.6), fomentar la creación de capacidades de gestión (meta 6.A) a través de todas las iniciativas de formación técnica antes mencionadas y finalmente, apoyar la participación de las comunidades locales y rurales (meta 6.B) en los que los destinos turísticos y los turistas, tiene su foco.

Además de este objetivo, nos encontramos con otro que también es importante, el 7, que es el acceso a la energía asequible y no contaminante. El objetivo de la sostenibilidad en los destinos que promueve y apoya la OMT influye también en hacer más sostenibles y eficientes las energías que se utilizan en los mismos, como una forma de mejora global, para usuarios y gestores. Desde este punto de vista, el turismo promueve acciones encaminadas a lograr un aumento de las energías renovables (meta 7.2), duplicar la tasa de eficiencia energética (meta 7.3) y, por supuesto, ampliar la infraestructura y tecnología en los países en desarrollo (meta 7.B) como una forma de conseguir infraestructuras turísticas más sostenibles y eficientes.

Es importante también el cumplimiento del objetivo 11, ciudades y comunidades sostenibles, y aquí hacemos mención no solo a las ciudades sino a los pueblos, al turismo interior y rural, que también es una fuente de desarrollo y riqueza para las comunidades. En este objetivo 11 el desarrollo turístico puede ayudar a alcanzar el acceso a la vivienda (meta 11.1), a mejorar la protección del patrimonio cultural y natural (meta 11.4) y a la construcción de edificios sostenibles y resilientes (meta 11.C).

En cuanto al objetivo 14, vida submarina es fácil pensar que la prevención y reducción de la contaminación marina (meta 14.1) ayudará en gran medida a atraer y conservar el turismo, así como la implícita gestión de los ecosistemas marinos y costeros (meta 14.2) y la conservación de las zonas costeras y marinas (meta 14.5). Pensemos en todas las actividades que normalmente se desarrollan en estas zonas y nos daremos cuenta de la importancia de este objetivo para el desarrollo turístico y de las personas y pueblos o ciudades costeros implicados.

Otro objetivo relacionado con el medio ambiente es el 15, vida y ecosistemas terrestres, en el que prácticamente todas sus metas son de obligado cumplimiento ya que el turismo de naturaleza es uno de los que más atrae a la población, sea en turismo interior o rural o sea desplazándose a otros países para disfrutar de sus entornos naturales. Conceptos como conservación y uso sostenible de ecosistemas, bosques, lucha contra la desertificación, etc. son bien conocidos por su influencia directa en la conservación de estos patrimonios naturales que atraen a los turistas.

De la misma manera que se trabaja arduamente desde la OMT para lograr el fin de la pobreza y el hambre cero, también trabaja para conseguir una producción y consumo responsables (objetivo 12). Teniendo en cuenta que un tercio de los alimentos que se adquieren en todo el mundo, se desperdician sin haberse consumido, es decir, que por una parte estamos hablando de unos 1.600 millones de toneladas que cada año se tiran a la basura y por otra parte 800 millones de personas tienen desnutrición y otros 1.000 millones de personas tiene una falta de nutrientes esenciales, pues bien, parece una buena idea trabajar para concienciar un consumo responsable y se pueda equilibrar un poco esa balanza del consumo. Y teniendo en cuenta que cada año hay unos 1.100 millones de turistas que se mueven de un lado a otro, esta labor de concienciación puede tener efectos a todos los niveles, tanto en los turistas como en los lugares de destino.

Estos efectos del consumo responsable tienen su influencia en cuanto a la reducción del desperdicio de alimentos (meta 12.3), que va acompañada de acciones para prevenir, reducir, reciclar y reutilizar los desechos 9 (meta 12.5), mientras se llevan a cabo acciones de información y formación para un desarrollo sostenible del turismo y los destinos (meta 12.8) y todo ello servirá para lograr un turismo sostenible (meta 12.B).

Llegados a este punto, y para completar todo el espectro de los ODS, alcanzamos el ODS 16, que habla de paz, justicia e instituciones sólidas. Sin este objetivo no se pueden desarrollar los demás y el turismo debe ejercer una influencia estabilizadora y de promoción de la paz y el entendimiento para que se puedan desarrollar las condiciones para su crecimiento. Evidentemente, en la labor que el Secretario General está realizando directamente con los gobiernos se tienen en cuenta las condiciones para el desarrollo del turismo en el país y eso, indirectamente es hablar de paz, estabilidad y marcos estables de convivencia en donde el turismo sostenible se pueda desarrollar y a través de la innovación se cree riqueza y desarrollo para las personas, las empresas y los países.

Esta globalidad de acciones que ostenta la OMT se ha puesto aún más de manifiesto con motivo de esta pandemia. Desde el primer momento, en el mes de marzo, se creó un Comité de Crisis para evaluar la situación y concretar planes de acción (la OMT ha estado en contacto con la Organización Mundial de la Salud) y recomendaciones para hacer frente a la situación sanitaria poniendo siempre en primer lugar la salud y seguridad de las personas.

De hecho, la OMT ha conseguido llegar a una situación en la que es la proveedora de información, de inteligencia sobre el sector del turismo, a quienes se encargan de tomar las decisiones en los gobiernos y las empresas y, en general, a todo el mundo. Los parámetros que se publican sobre este tema han pasado de publicarse cuatrimestralmente a hacerlo mensualmente, dada la importancia de estos datos y la urgencia de su difusión para que propicie la toma informada y correcta de decisiones. Estos datos y el liderazgo de la OMT están siendo de gran ayuda a los gobiernos que los tienen como una referencia segura y fiable a la hora de ir implantando sus políticas en lo referente a sus sectores turísticos.

Con la prioridad puesta en una vuelta al turismo seguro, mensajes como #ViajaMañana y, posteriormente #ReiniciarTurismo la OMT ha liderado mundialmente las acciones y ha acompañado a sus gobiernos para propiciar una vuelta al turismo sostenible y basado en la innovación que permita desarrollarse a las personas y negocios.

De hecho, las visitas que el Secretario General ha llevado a cabo a los líderes de los diferentes países tienen como objetivo colaborar, desde el sector del Turismo, a la recuperación de los países y darles un nuevo y renovado impulso al crecimiento teniendo en cuenta este nuevo concepto de Turismo. Pero también estas visitas tienen como objetivo demostrar que un turismo seguro y responsable es posible y que también es una de las prioridades para la recuperación mundial.

Todas estas acciones han llevado a la OMT a tener tal reconocimiento ante Naciones Unidas que han unido sus principales voces a este proyecto, creando así un mensaje más integral, unificado y potente acerca de las recomendaciones, acciones y pasos a seguir por parte de los diferentes gobiernos mundiales.

El fin último de todas estas acciones de la OMT se centra en contribuir al desarrollo sostenible de los países creando oportunidades para todos, teniendo en cuenta la innovación y fomentando la educación, potenciando el valioso capital humano y, por supuesto, sin dejar a nadie atrás.

Esta meta se puede alcanzar si todos nos centramos en trabajar en aquello que nos une, que, por supuesto, es mucho más que lo que nos separa y que no es otro que crear puestos de trabajo y riqueza para las personas, las empresas y los países teniendo en cuenta siempre el crecimiento verde, y poniendo el foco en la cooperación, la resiliencia y la innovación.

La mejor forma de adivinar el futuro es crearlo y en este camino de transformación hacia la sostenibilidad global, la OMT deberá continuar haciendo frente a nuevos desafíos y aprovechando las oportunidades que se le presenten, para desarrollar y poner en valor un nuevo turismo responsable y sostenible.

Al mismo tiempo, a la OMT se le presenta la oportunidad de profundizar en el camino comenzado hace tres años y continuar liderando las acciones globales ante los países con una visión clara, integradora y colaborativa que harán del turismo una experiencia innovadora para todos los usuarios, un motor de desarrollo para las personas y empresas y que permitirá a los países, por tanto, poner en valor el turismo como uno de los grandes ejes promotores del bienestar y del desarrollo sostenible medioambiental, económico y social.