Mashpi, la reserva natural más salvaje de Ecuador

Lla reserva natural de Mashpi nos deja atónitos. Es uno de los más importantes «puntos calientes» de la biodiversidad en el mundo.

Llegar hasta Mashpi es, en sí mismo, toda una aventura. Y el motivo no es porque esta reserva natural se encuentre en un lugar demasiado recóndito del planeta, ya que le separan tan sólo 120 kilómetros de la capital, Quito; pero lo cierto es que la distancia lineal se traduce en unas tres horas y media de viaje a través de sinuosas carreteras y, posteriormente, por senderos, habitualmente embarrados, sólo aptos para vehículos con tracción a las cuatro ruedas, motivos por los que el viajero percibe la sensación de estar llegando a un lugar ciertamente remoto.

El periplo hasta Mashpi invita a realizar varias paradas interesantes; una de ellas nos permite contemplar, desde un estratégico mirador, la imponente abertura del volcán Pululahua. Aunque parezca increíble, aquí vive una pequeña comunidad de campesinos, empeñados en dar la espalda a la diosa Fortuna desde el momento en el que, con más osadía que cordura, convirtieron este lugar en el único cráter activo habitado en todo el mundo.

En varios tramos, las señales nos advierten de estar atravesando un lugar muy especial, único en el mundo: la Línea Ecuatorial, un ingrediente más de interés añadido en esta ruta que nos hace ser conscientes de que estamos en uno de los hitos geográficos más importantes del planeta: la latitud 0º 0’ 0”.

Dejando atrás la carretera Calacalí-La Independencia (nexo principal entre Quito y la costa norte de Ecuador), el paisaje muta por completo: la tierra, paulatinamente, va ganando la batalla al asfalto y, poco a poco, nos adentramos en los bosques montanos de transición, que nos llevarán hasta la misma entrada de Mashpi. Las 1.300 hectáreas que conforman esta reserva natural –de gestión privada– son, por desgracia, uno de los últimos reductos que se pueden contemplar de la extinta masa forestal del Bosque Nuboso Tropical del Chocó. En la actualidad, tan sólo queda intacto un diez por ciento de la superficie forestal original, pero en su día este impresionante bosque llegó a cubrir toda la costa del Pacífico, es decir, desde Panamá hasta el norte de Perú, incluyendo los corredores de Colombia y Ecuador.

En Mashpi, de las 24 horas del día, llueve unas 15 o 16; la mayor parte del tiempo está nublado y algunas veces, cuando creemos que no está lloviendo, nos vemos envueltos en una casi imperceptible cortina de agua, muy similar a la que provocan las cascadas. No es de extrañar que el verdor lo invada todo; la vegetación es sumamente espesa, hasta el punto de poder pensar que estamos en una selva y no en un bosque. Hay que reconocer el acierto que tuvieron los yumbos (los primigenios moradores de los bosques de Quito) al bautizar esta zona con el nombre de Mashpi, que en su lengua significa «amigo del agua».

Se estima que aquí es posible encontrar unas 650 especies de aves (36 de ellas de carácter endémico), al menos cuatro variedades de felinos, incluido el puma, osos de anteojos, pecaríes y monos aulladores. Podríamos seguir con la lista, pero es tan larga que casi mejor la resumimos en cifras: hay censados 200 mamíferos, 100 reptiles, 120 anfibios y varios miles de diferentes insectos. Sin una buena política medioambiental, varias de estas especies podrían desaparecer a causa de una descontrolada expansión de las fronteras agrícolas y ganaderas, la minería y la tala indiscriminada de árboles.

El turismo sostenible ha sido, una vez más, una de las bazas fundamentales para fomentar la conservación de la zona. El Proyecto Mashpi fue concebido, desde sus inicios, con el firme propósito de preservar el área bajo la figura de Reserva Natural Protegida. A finales de 2012 abrió sus puertas un eco-lodge (un hotel de selva) fascinante, perfectamente mimetizado con la frondosidad del bosque. Desde entonces no ha parado de conseguir galardones y parabienes gracias a su excelencia global y ha entrado, por merito propio, en la lista de los 24 lodges más lujosos del mundo.

Mashpi Lodge sorprende a todos los viajeros cuando aparece, súbitamente, tras una curva del camino, con su elegante estructura de vidrio y acero. Su interior es como una gran caja de cristal y la sensación que produce es la de estar permanentemente rodeados, incluso en las habitaciones, por la densa vegetación del bosque que lo rodea.

Las actividades en el lodge comienzan muy temprano, casi de madrugada, con la observación de aves desde la terraza panorámica, un lugar idóneo para avistar decenas de especies únicas. El menú continúa con diversas propuestas de caminatas por senderos; alguna de estas rutas finalizan con una maravillosa recompensa: un tonificante baño en las espectaculares piscinas naturales que se forman bajo las numerosas cascadas.

Mención aparte merece el Observatorio de Colibríes, donde se pueden contemplar, desde muy cerca, decenas de estas minúsculas aves y maravillarnos con su incesante aleteo. La otra joya de la corona es el Centro de Vida, un laboratorio concebido para la investigación, aprendizaje y educación, donde se coordinan diversos trabajos para la conservación de 20 especies de mariposas. El proyecto insignia del centro es un estudio para determinar las bases genéticas de la coloración estructural en algunos especímenes de estos bellos insectos alados. Lo mejor es realizar la visita al atardecer, el momento más propicio para ver las fantásticas «mariposas búho» con sus enormes alas decoradas con la forma de los ojos de esa ave rapaz, que les sirven de protección ante posibles depredadores.

► Cómo llegar: la aerolínea LAN (www.lan.com) ofrece tres vuelos directos a la semana desde Madrid hasta Quito, la capital de Ecuador. La compañía cuenta con una primera clase de excelente calidad, con productos de primera categoría para el viajero y todas las comodidades.

► Acceder a Masphi: Al tratarse de una reserva natural, no se permite el acceso a vehículos privados. Es aconsejable hacer la reserva con Metropolitan Touring (www.metropolitantouring.com) y ellos se encargan del traslado hasta el lodge desde Quito.

► Dónde dormir: Mashpi Lodge es perfecto (www.mashpilodge.com/es).

► Más información: en la página web ecuador.travel/es.