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Viena, el Palacio de Schönbrunn

El Palacio de Schönbrunn es, quizá, una de las construcciones barrocas más hermosas de Europa, así como uno de los más importantes palacios imperiales de Austria.

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Situado en las afueras de la ciudad y rodeado de una zona de bosque, el palacio debe su nombre a un bello manantial –bella fuente, schönen brunnen– descubierto en sus alrededores cuando aún el actual edificio no existía. En un principio era un coto de caza que fue destruido completamente en la Batalla de Kahlenberg –conocida como el segundo sitio de Viena– por el Imperio otomano. Fue después del triunfo contra los otomanos, cuando por encima de los cimientos existentes, comenzó la edificación del conjunto de este palacio y jardines que hoy día constituye una de las expresiones artísticas austriacas más emblemáticas.

Palacio de Schönbrunn, Patrimonio de la Humanidad

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Schönbrunn forma parte del Patrimonio de la Humanidad debido a los hechos que sucedieron en él, a su imponente arquitectura, y a su carácter único. Su interior cuenta con un total de 1441 salas, de las cuales 45 pueden ser visitadas. Cada una de las estancias guarda un pedazo de historia de la Viena imperialista. Por ejemplo, en el Gabinete Chino Oval María Teresa de Austria celebraba conferencias políticas secretas, o el espectacular Salón de los Espejos vio a Mozart interpretar piezas musicales cuando solo era un niño. Sin olvidar que Napoleón ocupó varias de sus estancias en dos ocasiones, y que fue, en este palacio, donde el emperador Carlos I firmó su renuncia a gobernar, dando fin a la monarquía.

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Los jardines del palacio albergan diferentes espacios

Los jardines del Palacio de Schönbrunn narran con su magnificencia, que este recinto fue testigo del esplendor y el ocaso de la dinastía Habsburgo. El lugar fue residencia de verano de la familia imperial y “refugio” de una de las mujeres más mitificadas de la historia: la emperatriz Sisi.

El inmenso parque alberga impresionantes fuentes, estatuas, monumentos, un laberinto, un zoológico –el más antiguo del mundo–, y entre otros lugares de interés, el Museo de Carruajes Imperiales, que recorre la vida de la emperatriz Sisi desde su boda hasta su trágica muerte. Estremece la exposición del carruaje que utilizó el día de la ceremonia de su matrimonio, pasando por la impresionante carroza imperial dorada que la llevó durante su coronación en Budapest como reina de Hungría, así como el impactante coche negro que transportó su cuerpo sin vida durante sus funerales.

Al pasear por los jardines, también encontraremos una magnifica glorieta –situada en la cumbre de la colina– que parece dominar todo el espacio. Coronándola se encuentra un edificio neoclásico porticado que no deja indiferente a nadie por el contraste que ejerce sobre la naturaleza que lo rodea.

Unas pinceladas a su atmósfera atemporal

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En el recorrido por el interior del palacio, destaca el apartamento en el ala occidental que se preparó especialmente para la emperatriz Sisi. Consta de varios cuartos, de los cuales el salón constituyó el centro. Al ir avanzando por las estancias, se percibe que cuadros y objetos son en sí mismos historias que guardan la esencia de los Habsburgo, y e ir descubriéndola, es conocer hechos históricos de suma importancia en el pasado de Europa.

Por la atmósfera atemporal que reina en el conjunto del palacio y sus jardines, el viajero olvida que se encuentra en pleno siglo XXI, y cada palabra del guía de una de las empresas que ofrece tours por este palacio, Free Tour Vienna, lo transporta a otra época.