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    Alfonso Ussía
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Cultura

La otra víctima de «Charlie Hebdo»

  • La dibujante que sobrevivió al ataque refleja su dolor en «La levedad», un cómic biográfico donde cuenta cómo se sobrepuso a la tragedia y recompuso su vida

Catherine Meurisse ayer en Madrid
Catherine Meurisse ayer en Madrid

La elección de palabras tiene importancia. Para ella no fue un «atentado», sino una «masacre». En ocasiones la realidad te noquea, como si mil kilos de cemento aplastaran tu conciencia contra el bordillo de una acera. La memoria se convierte en un retel metálico que te atrapa y te impide escapar. A la dibujante Catherine Meurisse la salvó el despertador. La mañana del 7 de enero de 2015 no sonó. De todos los días del año, de todos los años que forman una vida, eligió precisamente ese momento para dejar de funcionar. Ella llegó tarde a la redacción de «Charlie Hebdo». Sus compañeros, sin embargo, fueron puntuales. Como los terroristas. Esa jornada perdió a doce amigos. Con algunos, trabajaba codo con codo desde hacía más de una década en esa galera del humor gráfico que era casi un estandarte en su país natal. «Ahora tengo bastante con la culpa del superviviente. No quiero tener responsabilidades para recordar lo que ocurrió; no quiero portar esa carga. A mis amigos los llevo en el corazón. Están en cada cosa que hago. Mi responsabilidad es sentimental. No soy un soldado del dibujo; no estoy en guerra. Yo soy una soñadora. Es lo único que necesito para crear: soñar».

Catherine Meurisse te mira, pero sonríe al vacío. Es como si su expresión estuviera prendida por una madeja de hilos invisibles. «Este drama me acompaña, pero no tiene sentido este odio; no tiene sentido matar a gente que dibujaba. Recuerdo una nota que me puse después de esa fecha en mi escritorio que decía: “Acuérdate también de vivir”». Cuando le preguntan si desde ese ataque se ha perdido libertad de expresión, no duda en responder: «Espero que no exista la autocensura entre los dibujantes. Para la libertad de expresión, este hecho, desde luego, ha sido un “shock”. Aunque también ha despertado a mucha gente. Pero he decidido alejarme de “Charlie Hebdo”. Ejerzo mi derecho a la libertad de expresión publicando este libro y sin hablar de política. Aunque ya no estoy en ese mundo. Yo dibujaba con este equipo. Ellos son tan importantes para la cultura como Picasso o Balzac. Pero el dibujo de prensa se ha acabado para mí». Después del atentado, Catherine Meurisse abandonó París y se convirtió en un fantasma. Perdió la memoria, que es como quedarte suspendido de la nada. No podía recordar. Se refugió en Italia y en Proust. Por Roma paseaba con un cuaderno para notas y un libro de Stendhal. En la literatura no encontró consuelo. La calma, la esperanza y el aliento de la vida reaparecieron en la contemplación del arte, la belleza. El resultado de esas semanas plagadas de pesadillas y olvido es «La levedad» (Impedimenta), donde narra las etapas de su calvario. Una obra donde también ironiza sobre la expresión «Yo soy Charlie Hebdo», que se difundió por las redes sociales hasta convertirse en un lema. «En 2015 no lo entendí. A “Charlie Hebdo” no le gustaba ser un símbolo de nada y, por supuesto, tampoco de la libertad de expresión. En otras circunstancias nos hubiéramos reído... sólo después he llegado a entender la solidaridad. Pero en esos momentos estaba sobrepasada. No tenía consciencia. Estaba saturada por la información que recibía».

Dibujos pendientes

Meurisse regresó a París: «Había cambiado tras la masacre. Después de eso, había tenido la impresión de ser expulsada del planeta. Lo único que quería era alejarme del trauma, del drama. Me ha emocionado la buena acogida del libro en Francia. Tengo cierta esperanza en él, porque he llegado a las mismas conclusiones que otras personas que han pasado por malos momentos. Voy a seguir dibujando. El arte me ha ayudado. En Italia, ante unas estatuas, vi a mis amigos. Recordé que yo estaba en la calle, que oí la masacre... El arte me ha ayudado a transformar esa experiencia y a desplazarme más allá de la visión de ese suceso. Después de lo que ha pasado, me quedan muchos años de cabreo y muchos años de caricaturas por dibujar».

Viñetas en medio del horror

«Me quedaba tan poca energía vital que mi concentración se veía menguada y después del trauma sólo me quedaba la intuición. Todo lo percibía con la mirada, era una manera de trabajar muy especial y única». Catherine Meurisse se refugió en el arte. Quería olvidar, pero llegó Bataclan. Esos días decidió aislarse. No ver la televisión. No escuchar la radio. Se dedicó a dibujar. Se encerró en el dibujo como si fuera una burbuja que la pudiera proteger de todo. Durante las horas de ese ataque hizo la viñeta de la izquierda: la gran galería a oscuras con un cuadro de Caravaggio iluminado. El arte como esperanza para escapar de la oscuridad.

Ficha

«La levedad»

Catherine Meurisse

IMPEDIMENTA

136 páginas,

124,95 euros

Esta viñeta de «La levedad» es la que dibujó la autora durante los ataques de Bataclan
Esta viñeta de «La levedad» es la que dibujó la autora durante los ataques de Bataclan
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