domingo, 04 diciembre 2016
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España

España / Pactos electorales

Rivera lanza la «operación Borgen»

  • Como en la serie danesa de TV, el líder de Ciudadanos está dispuesto a liderar un Ejecutivo de otra formación con ministros de varios partidos

  • Aún no ha verbalizado su candidatura como presidente y sólo sugiere retiradas: la de Rajoy y, de forma velada, la de Pedro Sánchez

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la rueda de prensa que ofreció ayer tras la reunión de la Ejecutiva nacional del partido
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la rueda de prensa que ofreció ayer tras la reunión de la Ejecutiva nacional del partido
Efe

Birgitte Nyborg se quedó en tercera posición en las elecciones. Las ganó Lars Hesselboe, del partido conservador, aunque pierde la mayoría de la Cámara, seguido de los laboristas. Los moderados de Nyborg tienen un buen resultado, pero totalmente insuficiente. Sin embargo, una denuncia por corrupción deja a los conservadores sin aliados y a los laboristas, inmersos en una fuerte crisis interna. Después de duras negociaciones, Nyborg consigue formar Gobierno con los laboristas y los partidos de izquierda, Los Verdes y Solidaridad, y ocupar el despacho que el primer ministro tiene en el Palacio de Christianborg, sede de los tres poderes del Estado danés, y dónde el más alto responsable del Gobierno tiene su oficina. El tercero en discordia se alzó con la victoria.

La serie ha logrado un gran éxito internacional. También en nuestro país. Pedro Sánchez es un fan de «Borgen», el nombre coloquial del Palacio de Christianborg. De Mariano Rajoy se desconoce si sigue la serie danesa y Pablo Iglesias se quedó anclado en «Juego de Tronos». Albert Rivera también sigue con afición esta serie de política-ficción. Sin embargo, la realidad supera muchas veces a la propia ficción.

Ayer, el líder de Ciudadanos anunció que enviaría una carta a todos los partidos –excepto Bildu, ERC y Democracia y Libertad por sus actitudes secesionistas– para tratar de convencerlos para iniciar unas conversaciones que después del fracaso de la investidura de Sánchez están en boca de todos, pero nadie le pone hilo a la aguja. El líder del partido naranja marcó sus líneas rojas. Por un lado, marcó al PP: Rajoy hace imposible un pacto de gobierno porque no ha sabido gobernar su casa ante los casos de corrupción. Para Rivera, el presidente del Gobierno en funciones no es creíble. Por otro lado, marcó al PSOE: el compromiso de Ciudadanos es con el documento suscrito con el Partido Socialista, no con Pedro Sánchez. Es más, Rivera remacha que en ningún sitio está escrito que el candidato a presidente deba ser el secretario general del PSOE. Después de marcar territorio, Rivera ha pedido «valentía» a los líderes de los partidos. A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el dicho.

La carta que ha remitido Rivera también lleva la firma de Pedro Sánchez. Ambos seguirán negociando juntos y ambos consideran que «sin Mariano Rajoy, cambia todo», como apuntó el propio Rivera, pero el líder de Ciudadanos se ha convertido en Birgitte Nyborg, la líder de los moderados daneses. Aspira a todo. También a la presidencia del Gobierno. Todo el mundo niega la mayor, pero para muchos las palabras de Rivera son todo un pistoletazo de salida para la «operación Borgen».

Albert Rivera siempre ha dicho que su partido se mantendría en la oposición. Como Nyborg. Anunció que apoyaría a quien se arriesgara a formar Gobierno. Y lo ha hecho. Como Nyborg. Pero si el que ganó las elecciones no tiene la mayoría, y el líder de los laboristas –PSOE en versión española– no puede, Rivera-Nyborg se plantea como alternativa. Ahora ya no quiere quedarse en la oposición y está dispuesto a entrar en un Ejecutivo de otra formación con ministros de varios partidos. Como Nyborg. Otra cosa es que esa otra formación sea incapaz. Rivera tiene como guía el acuerdo con el PSOE y habla de dar entrada a ministros del PP, incluso a independientes, además de los socialistas. Nyborg aquí cambió el tercio y marcó un nuevo camino. Rivera todavía no ha verbalizado su candidatura. Son especulaciones. De momento, sólo sugiere retiradas. La de Rajoy de forma evidente. Más disimulada la de Sánchez. Nyborg no dudó. No sólo quería entrar en el Gobierno, quería presidirlo. Y lo presidió. Eso sí, hizo un movimiento malabarista de última hora tras las bambalinas y en lugar de ministros del PP se quedó con ministros de Los Verdes y Solidaridad –en versión española Podemos y sus adláteres, también denominados confluencias–. Los conservadores se quedaron compuestos y sin Gobierno. Ganaron las elecciones y perdieron en la política. A falta de negociaciones de verdad, los movimientos de Rivera ponen salsa a un momento político cansino y anodino. Ha empezado la «operación Borgen» o, si lo prefieren en versión española, «operación Moncloa».

Asegura que si el PP pone a otro «ya todo cambia»...

El presidente de C’s, Albert Rivera, insistió ayer en que la negociación «sin sillas y reproches» es la única vía para desbloquear el país y, tras reiterar que Mariano Rajoy no es el «idóneo» para liderar una nueva etapa reformista, dijo que si se pusiera «otro» al frente del PP, «ya todo cambia». «Si hablamos de sillas y reproches, esto no se puede solucionar», advirtió Rivera.

...y el PSOE le recuerda que el candidato «sigue siendo Sánchez»

El portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López, recordó ayer a C’s que en virtud del pacto que tienen firmado, el líder socialista, Pedro Sánchez, «sigue siendo» el candidato para encabezar un posible Gobierno. López discrepó de la postura expresada ayer por Albert Rivera, quien aseguró que en el acuerdo «no hay ninguna cláusula» que diga que Sánchez debería encabezar el nuevo Ejecutivo.

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